La sincro española hace inmortal el Berghain de Rosalía con la plata y seis dieces en lo artístico

Hay oros que con el tiempo se pierden en cualquier caja y platas que se recuerdan para siempre. La eterna dicotomía entre ganar o dejar huella, que muchas veces no van de la mano. Con esa metáfora se explica el resultado de la última de las pruebas de la natación artística del Europeo de París, el acrobático, que encumbró en el podio a Rusia, que hizo triplete en las pruebas de equipo, pero también llevó a la cima a España en la memoria de la familia de la sincro.

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 El colofón a los Europeos de París fue una rutina espectacular que ya posee el récord de puntuación en la parte creativa y solo Rusia, que hace triplete, logró superar a las de Andrea Fuentes por apenas dos puntos  

Hay oros que con el tiempo se pierden en cualquier caja y platas que se recuerdan para siempre. La eterna dicotomía entre ganar o dejar huella, que muchas veces no van de la mano. Con esa metáfora se explica el resultado de la última de las pruebas de la natación artística del Europeo de París, el acrobático, que encumbró en el podio a Rusia, que hizo triplete en las pruebas de equipo, pero también llevó a la cima a España en la memoria de la familia de la sincro.

En esta ocasión, Rusia salió antes que España, con un ejercicio acompañado por una música electrónica que dejó con la boca abierta a los espectadores. París ha sido la selectividad de la nueva Rusia, que ya es de nuevo a todos los efectos el país que vuelve a dominar la natación artística por equipos con los tres oros conseguidos ante la España de Andrea Fuentes.

El equipo del este siempre destacó por tener grandes acróbatas, una cualidad clave en la sincro actual, que permite subir la dificultad con figuras imposibles, como las de esta coreografía acompañada de música electrónica. No es algo difícil. Las nadadoras de sincronizada salen como setas en la afinada estructura rusa, por lo que no es necesario dedicar tiempo a la enseñanza, como sucede en España o la mayoría de países.

Rusia obtuvo una puntuación de 244.8221, con hasta siete dieces en los elementos (148.2221) y lo artístico (96.6000). El listón estaba muy alto para España, pero quizás la misión de las de Fuentes era otra.

La coreografía del Berghain de Rosalía que empezó a idearse en la cabeza de la seleccionadora en un viaje en coche de Barcelona a Tarragona por el mes de noviembre encandiló tanto a los jueces que recibió hasta seis dieces en la impresión artística para sumar una nota de 100.2500, la más alta en la historia de esta rutina, ejemplo de cómo el equipo español ha puesto todos los esfuerzos en una coreografía atrevida, pulida como una escultura y visual y estéticamente impresionante.

En ella, titulada ‘Intervención divina’, el equipo español, que contó con Iris Tió, que finalizó con seis medallas, y con Dennis González, que se convertirá en el primer hombre en competir en unos Juegos Olímpicos en Los Ángeles 2028, teje una historia perfecta al son de la voz de Rosalía, con la acrobacia de mayor espectacularidad de todas realizada por la hispanofrancesa de las piernas hiperextendidas Lilou Lluís y con la participación de todos sus componentes, como Paula Ramírez, que está en un proceso de retirada. Sin duda sería una despedida a lo grande.

En la rutina de España suceden cosas. Un puente en el que Lluís se sujeta en la cabeza de sus compañeras, el solo de Iris Tió y un dúo con Dennis González, que tiene un papel relevante en ella.

España, de nuevo, quedó a un tris de Rusia, como sucedió en las otras dos rutina de equipo (242.2428), apenas a 2,6 puntos. La diferencia estuvo en el nivel de dificultad, inferior a Rusia, que fue lo que hizo decantar la balanza y restó puntuación en los elementos (141.9928). El Berghain ha sido la gran apuesta de España y no ha defraudado.

En las pruebas de equipo, España ha dado un paso adelante en París. Ha sucumbido ante la Rusia temida de siempre, pero está cerca haciendo una sincro radical, en sentido contrario, donde lo artístico deja huella y las coreografías no se quedan escondidas en una caja, sino en un rincón de la memoria. En los Mundiales de Budapest del próximo julio se volverán a ver las caras a un año de los Juegos.

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