La mejor generación canadiense se examina en casa

Primero, la música y la concordia. Después, el fútbol y la gravedad. La cantante Alanis Morissette pondrá voz al himno canadiense y el violinista Aleksandar Gajic interpretará el bosnio en Toronto, con una amplia comunidad del país balcánico. Pero acto seguido arrancará un examen para ambos.

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 La anfitriona, que dirige Jesse Marsch, nunca ha puntuado en sus seis partidos mundialistas   

Primero, la música y la concordia. Después, el fútbol y la gravedad. La cantante Alanis Morissette pondrá voz al himno canadiense y el violinista Aleksandar Gajic interpretará el bosnio en Toronto, con una amplia comunidad del país balcánico. Pero acto seguido arrancará un examen para ambos.

Canadá, que ni siquiera ha puntuado en sus dos participaciones anteriores, sabe que debe aprovechar que es local y que tiene a su mejor generación en plenitud para llegar lejos. A los Jonathan David, Buchanan y Davies se han añadido Koné, Oluwaseyi, Ali Ahmed o Nelson.

Bosnia, que aún cuenta con los veteranos Dzeko y Kolasinac, recorrerá 12.000 kilómetros en la primera fase

Todos ellos son jóvenes e intensos, el prototipo de jugadores que encajan como anillo al dedo con el método de Jesse Marsch, otro estadounidense de la escuela alemana (como Matarazzo, el técnico de la Real Sociedad) y de la factoría Red Bull. Marsch pasó por Nueva York, Salzburgo, Leipzig y Leeds, los cuatro equipos de los cuernos rojos.

Todo lo contrario sucede con Bosnia, que aún cuenta con el último coletazo de Dzeko y Kolasinac, que ya estuvieron en Brasil 2014, cuando pusieron en problemas a Argentina y ganaron a Irán aunque no les valió para pasar de ronda. Los verdugos de Italia en la repesca tienen el peaje de ser el equipo que más kilómetros realizará en esta fase: 12.000 en vuelos.

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