Un comunicado con pelos y señales, con el nombre incluso de las empresas que se encargarían de buscar la financiación, la FIFA, presidida por el polémico Gianni Infantino, amigo de Donald Trump, explicó que han iniciado el proceso para crear una sociedad llamada FIFA Forward Enterprise (FFE) que se encargue de la organización de los grandes eventos masculinos, femeninos y juveniles y cuyo 21% esté formado por empresas inversoras a largo plazo. “La gobernanza y el poder seguirán siendo nuestro”, advierten. “Tenemos la responsabilidad de liberar el potencial comercial y las oportunidades de la FIFA”, soslayó Infantino ya en abril en el Congreso de este organismo celebrado en Canadá.
En un comunicado, el organismo que preside Infantino comunicó que tiene adelantado un plan para conseguir 4.200 millones de inversores privados
Un comunicado con pelos y señales, con el nombre incluso de las empresas que se encargarían de buscar la financiación, la FIFA, presidida por el polémico Gianni Infantino, amigo de Donald Trump, explicó que han iniciado el proceso para crear una sociedad llamada FIFA Forward Enterprise (FFE) que se encargue de la organización de los grandes eventos masculinos, femeninos y juveniles y cuyo 21% esté formado por empresas inversoras a largo plazo. “La gobernanza y el poder seguirán siendo nuestro”, advierten. “Tenemos la responsabilidad de liberar el potencial comercial y las oportunidades de la FIFA”, soslayó Infantino ya en abril en el Congreso de este organismo celebrado en Canadá.
Se habla abiertamente de números. Se valora esta nueva sociedad en 20.000 millones de dólares, de los cuáles se venderán 4.200. El objetivo es que esta empresa se encargue de gestionar los derechos de televisión, las licencias, la venta de entradas y los patrocinios de eventos como el Mundial de Fútbol. Según Bank of America, su impacto fue de 20.000 millones de dólares. El dinero que se recaude irá a las 211 federaciones que formen parte de la asamblea con un reparto que puede alcanzar los 86 millones extra para cada una hasta 2038. “Queremos llevar el fútbol a todos los rincones”, insistió Infantino.
El presidente, que ha ocupado un espacio político abrazando el Mundial de Rusia (en la diana del Comité Olímpico Internacional), Qatar y proponiendo a Trump para recibir el premio Nobel de la Paz, da ahora un paso más aunque para aprobar esta modificación necesita la modificación del reglamento y el apoyo de la asamblea. Y se ha topado ya con un enemigo, la UEFA, que, antes las informaciones de medios y agencias, ha emitido también un comunicado: “Esto traspasa una línea que las instituciones gobernadoras del fútbol no deberían cruzar”.
Al margen de la medida que puede llegar a quebrar la naturaleza de esta federación, lo que está generando más comentarios adversos son las empresas seleccionadas para llevar a cabo este búsqueda de inversores. La FIFA ha citado a JP Morgan, OpenEconomics, BANN Ventures y Thrive Eternal. Esta última está en manos de la familia Kushner. El hijo mayor Jared está casado desde 2009 con Ivanka Trump, la hija mayor del presidente de los Estados Unidos. Todos ellos han visto aumentada su fortuna desde la llegada a la Casa Blanca de Trump.
Este último aspecto es lo que ha generado más controversia después de la relación explícita entre Trump e Infantino no solo en este Mundial, sino en todos los prolegómenos, ejemplificada con el hecho insólito de que la FIFA decidiese retirarle la tarjeta roja a la estrella de la selección de Estados Unidos (Balogun) para que pudiera jugar los octavos de final ante Bélgica. Una medida que, aunque Infantino negó que tuviera algo que ver, fue tan insólita que se interpretó como una concesión a dedo de un organismo que dejó de ser imparcial.
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