No podía haber mejor publicidad para la extrema derecha francesa, en condiciones de ganar las elecciones presidenciales de la próxima primavera, que las chocantes imágenes de Ceuta de los últimos días. La sumersión migratoria que denuncian desde hace decenios se materializó en las pantallas de las cadenas de información continua y las portadas de los diarios. Conscientes del excelente combustible para alimentar su campaña, el Reagrupamiento Nacional (RN) y otros partidos afines, como Reconquista, no han cesado de comentar lo sucedido y de llevar el agua a su molino, con pocos reparos en exagerar y manipular la verdad.
Dura crítica a Sánchez por la regularización, del centroderecha a los más radicales
No podía haber mejor publicidad para la extrema derecha francesa, en condiciones de ganar las elecciones presidenciales de la próxima primavera, que las chocantes imágenes de Ceuta de los últimos días. La sumersión migratoria que denuncian desde hace decenios se materializó en las pantallas de las cadenas de información continua y las portadas de los diarios. Conscientes del excelente combustible para alimentar su campaña, el Reagrupamiento Nacional (RN) y otros partidos afines, como Reconquista, no han cesado de comentar lo sucedido y de llevar el agua a su molino, con pocos reparos en exagerar y manipular la verdad.
“Ante las entradas masivas y coordinadas de migrantes en España, alentadas por el Gobierno español, Francia debe sin más tardar reforzar los controles de sus fronteras”, escribió la candidata al Elíseo –por cuarta vez– del RN, Marine Le Pen, en la red X. Luego fue más allá sobre sus intenciones: “Y en el 2027 pararemos esta locura, reservando la libre circulación de Schengen a los nacionales de la Unión Europea”.
Las palabras de Le Pen fueron secundadas por el presidente del partido y aspirante a primer ministro, Jordan Bardella, y por el portavoz de la formación y también eurodiputado, Aleksandar Nikolic, hijo de serbio y portuguesa. Nikolic despotricó contra la regulación de inmigrantes decidida por el Gobierno español, que calificó de “amenaza para todo el continente”, y dio por hecho que una parte de los que entraron en Ceuta serán trasladados a la Península y de allí podrán saltar a otros países.
Al RN la crisis de Ceuta le viene como anillo al dedo. Pone de nuevo en primer plano la cuestión migratoria, el problema número uno, según las encuestas, en las preocupaciones de sus votantes fieles y de los potenciales. Hablar de migración les resulta fácil y les permite pasar de puntillas sobre asuntos en los que sus posiciones son ambiguas, contradictorias o poco consistentes, especialmente en el terreno económico. Realidades como la de Ceuta sirven a Le Pen para autoafirmarse, reclamar incluso la problemática herencia de su padre y sostener que la historia ha dado finalmente la razón a su partido, injustamente estigmatizado, y que ya muchos piensan como él.
La extrema derecha puede reclamar que la historia le ha dado la razón y ahora muchos piensan como ella
La eurodiputada de Reconquista Sarah Knafo, que logró el 10,4% de votos en las municipales de París, se subió al carro de las acusaciones contra España. “Las centenares de miles de regularizaciones de Sánchez han enviado al mundo entero el mensaje de que Europa es barra libre”, afirmó.
Los acontecimientos de Ceuta han mostrado que, en el discurso migratorio de los partidos franceses, sea por convicción o por táctica electoral, las posiciones de la derecha y de la extrema derecha son ya casi idénticas. El presidente de Los Republicanos (LR, derecha tradicional) y exministro del Interior, Bruno Retailleau, también apuntó a Sánchez en una entrevista con Le Journal du Dimanche . A su juicio, el presidente del Gobierno español “tiene una responsabilidad grande”. “Ya indiqué hace unos meses que la regularización masiva de casi un millón de personas en España era totalmente irresponsable”, recordó. “Un país no puede hacer sufrir sus decisiones laxistas a todos los demás”, remachó.
A los reproches a Madrid se añadió uno de los aspirantes a priori mejor colocados para llegar a la segunda vuelta de las presidenciales, Édouard Philippe, alcalde de Le Havre y líder del partido de centroderecha Horizontes. Philippe, que fue primer ministro de Macron entre el 2017 y el 2020, estimó que “no es aceptable que un país pueda decidir solo unas regularizaciones masivas que crean un efecto llamada para todo el continente”.
Entre los medios de comunicación hubo una reacción crítica hacia España, con excepciones como Le Monde . En su editorial de portada del pasado sábado, el conservador Le Figaro calificó a Sánchez de “el mal alumno europeo de la política migratoria”. En la cadena CNews, escorada hacia la derecha dura y la extrema derecha, uno de los analistas afirmó que “Pedro Sánchez jugó a aprendiz de brujo y lo está pagando, pero el problema es que todos lo pagaremos”.
Los candidatos conservadores Philippe y Retailleau reprochan a España que haya puesto en riesgo a Europa
El drama de Ceuta ha servido para que la inmensa mayoría de franceses haya descubierto por primera vez la existencia de las dos plazas de soberanía española en el continente africano y que son, por tanto, territorio de la UE. No va a ser fácil, sin embargo, en caso de disputa de soberanía seria con Rabat, que la opinión pública francesa dé un apoyo automático al socio español. Es una situación compleja que, a ojos franceses, y salvando las distancias, puede hacer pensar en una similitud con lo que representó Argelia. Un medio tan equilibrado como France Info decía en el informativo de ayer que Ceuta y Melilla son “enclaves españoles en territorio marroquí”.
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