Jair Bolsonaro protagoniza desde su casa-cárcel la campaña de su hijo

El gusto popular de Jair Bolsonaro —importante para su duradero éxito político— se comenta con cariño en la panadería al lado del Solar de Brasilia. En esta urbanización vallada en el cotizado distrito de Jardim Botânico de la capital brasileña, el expresidente ultraconservador permanece desde hace cinco meses en régimen de prisión domiciliaria, condenado a 27 años de cárcel por su participación en un intento de golpe de Estado en el 2022. “Antes él venía para tomar el café da manhã”, dice la empleada. 

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 Flávio Bolsonaro necesita heredar todo el voto de su padre en unas elecciones altamente reñidas  

El gusto popular de Jair Bolsonaro —importante para su duradero éxito político— se comenta con cariño en la panadería al lado del Solar de Brasilia. En esta urbanización vallada en el cotizado distrito de Jardim Botânico de la capital brasileña, el expresidente ultraconservador permanece desde hace cinco meses en régimen de prisión domiciliaria, condenado a 27 años de cárcel por su participación en un intento de golpe de Estado en el 2022. “Antes él venía para tomar el café da manhã”, dice la empleada. 

Enfrente, la pastelería Maria Amelia Doces tiene una oferta de pasteles cargados de chocolate, merengue, fresas y pistachos. “Aquí viene Michelle con sus amigas; pide la torta de piña para llevar a su marido”, añade la camarera en referencia a la ex primera dama, Michelle Bolsonaro, 26 años más joven que el expresidente. Nacida en un barrio obrero en los exteriores de Brasilia, Michelle, que trabajó de secretaria para Bolsonaro en su despacho del Congreso, comparte la casa-cárcel con el exmandatario junto con la hija de los dos, Laura, y la hijastra, Leticia.

Condominio Solar de Brasilia, donde Jair Bolsonaro permanece en prisión domcilia 
Condominio Solar de Brasilia, donde Jair Bolsonaro permanece en prisión domcilia 

Según una decisión del Tribunal Supremo de esta semana, Bolsonaro, que lleva un grillete electrónico y no puede usar el móvil ni las redes sociales, ya puede recibir visitas de sus hijos Carlos y Jair Renan siempre que no se hable de política. El otro hermano, Eduardo, condenado también, se ha fugado a Texas.

Quien jamás puede pisar Solar de Brasilia es Flávio Bolsonaro, el hijo mayor, de 45 años, seleccionado por su padre como candidato para las elecciones presidenciales del cuatro de octubre. La decisión del expresidente resulta exasperante para gran parte del establishment brasileño que quería un candidato de la llamada tercera vía; más moderado, más profesional. Jair Bolsonaro peca de “egoísmo”, escribió el columnista del diario  O Globo Merval Pereira, lamentando la “falta de preparación política de Flávio”.

El candidato de la derecha dura, de 45 años, tiene prohibido por ley visitar a su padre

El candidato de la derecha dura logró su escaño en el Senado gracias a su padre y sabe que solo puede ganar si logra transferir en su totalidad el voto del expresidente en la histórica victoria de octubre del 2018. El protagonista de la campaña no es el hijo, sino el padre in absentia. Jair Bolsonaro incluso acudió a un mitin en julio en forma de avatar creado por inteligencia artificial. “Fávio no tiene luz propia. Es un nepo baby”, dice Alberto Kleiman, que asesoraba a los primeros gobiernos de Lula. 

Pese a ello, el rechazo a Luiz Inácio Lula da Silva y al Partido de los Trabajadores (PT)  es tan fuerte en Brasil que solo cinco  puntos separan a Flávio de Lula en una hipotética segunda vuelta electoral a finales de octubre, según las últimas encuestas. En octubre, Lula llevaba una ventaja  de ocho puntos. Flávio —candidato del partido Liberal— ha intentado atraer a votantes más moderados mediante propuestas económicas ortodoxas como el restablecimiento de un techo sobre la deuda pública. “La sociedad está muy dividida, por lo que la contienda electoral va a ser reñida”, afirma Mayra Goulart, politóloga de la Universidad Federal de Río de Janeiro

Si Lula ya lidia con acusaciones de corrupción contra su hijo, Flávio “tiene muchos escándalos que irán saliendo”,  apunta un consultor político en Brasilia. La mansión del candidato en la orilla del lago en Brasilia “vale seis millones de reales, totalmente incompatible con su salario”.  Asimismo, se esperan más filtraciones sobre su relación con el banquero Daniel Vorcaro, fundador del banco Master y responsable del escándalo bancario más grande de la historia brasileña.

Flávio Bolsonaro tiene un grado de desaprobación en el electorado aún mayor que Lula. Parte de esto es un rechazo al bolsonarismo. Pero Flávio no cuenta con el apoyo apasionado que disfruta su padre en la base bolsonarista, entorno al 30% del electorado. “Flávio no es Bolsonaro para el votante. Habrá transferencia de voto, pero no en su totalidad”, estima Kleiman en una conversación mantenida en Brasilia. El escándalo del banco Master “frenó una tendencia a la transferencia de votos de su padre”, dice Goulart.  “Si eso va a continuar, depende de si aparecen nuevas pruebas”

¿Por qué elegir a un candidato tan frágil? Bolsonaro tenía, a fin de cuentas, la opción de aliarse con la tercera vía y seleccionar un candidato más fuerte que habría tenido más posibilidades de ganar a Lula.

Bolsonaro (padre) no quiere que nadie lo sustituya; prefiere perder las elecciones que perder el liderazgo

La respuesta es reveladora: “Bolsonaro (padre) no quiere que nadie lo sustituya como líder de la derecha; prefiere perder las elecciones que perder el liderazgo”, dice el politólogo en Río, Jorge Chaloub. Bolsonaro “no quiere ganar con otro nombre; prefiere perder con el suyo”, coincide el politólogo Christian Lynch, citado en la revista Carta Capital. Bolsonaro y su clan entienden el poder en clave de mafia.

Pese a sus 71 años y a un estado de salud aparentemente precario con secuelas del apuñalamiento que sufrió en la campaña presidencial de 2018, Bolsonaro “no solamente quiere salir de la cárcel; quiere volver a ser presidente”, dice un consultor en Brasilia. 

Sin el respaldo del expresidente, ninguno de los otros candidatos de derecha -Ronaldo Caiado, el gobernador del estado de Goiás; Romeu Zema, el gobernador de Minas Gerais, o el libertario ultra Jair Renen- llega al 5% de apoyo. El gobernador de São Paulo, Tarcisio de Freitas, habría tenido más posibilidades que nadie. “Pero si Tarcísio llega a ser presidente, mata a Bolsonaro”, dice el consultor. 

Existía la posibilidad de lanzar a Michelle —activista evangélica que asiste a la iglesia neopentecostal Atitude en Brasilia- al ring electoral. Ella habría corregido el sesgo masculino del voto a Flávio, de escaso éxito en el electorado femenino, donde Lula mantiene una ventaja de seis o siete puntos. Pero incluso Michelle puede ser un peligro para el jefe del clan. “Para Jair Bolsonaro, perder es mejor que ganar otro, aunque ese otro sea Michelle”, dice Kleinmann. “La única opción es poner a sus hijos, crear una dinastía”

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