El salto de Irene Junquera a la televisión nacional con Punto Pelota junto a Josep Pedrerol la convirtió en un rostro muy popular en nuestro país gracias a su forma de comunicar y entender el deporte. Años después, tras consolidarse en El Chiringuito de Jugones, dio el salto a programas como Zapeando o concursos como Gran Hermano VIP, donde su fama terminó de dispararse.
La periodista, que cuenta con miles de seguidores en redes sociales, asegura que recibe peticiones por parte de algunos de sus fans que podrían cambiarle la vida
El salto de Irene Junquera a la televisión nacional con Punto Pelota junto a Josep Pedrerol la convirtió en un rostro muy popular en nuestro país gracias a su forma de comunicar y entender el deporte. Años después, tras consolidarse en El Chiringuito de Jugones, dio el salto a programas como Zapeando o concursos como Gran Hermano VIP, donde su fama terminó de dispararse.
Un nivel de exposición mediática que también se traslada a sus redes sociales, donde la periodista acumula cientos de miles de seguidores. Y ha sido precisamente en este entorno digital donde la presentadora ha vivido alguna que otra situación surrealista que ella misma ha terminado confesando, asegurando haber dejado pasar la oportunidad de ganar una gran suma de dinero al rechazar una llamativa propuesta.

“Podría ser millonaria”, ha reconocido la periodista durante la última emisión de Zapeando. Y es que algunos de sus seguidores más acérrimos se han interesado especialmente por una parte en concreto de su anatomía: sus pies. Sin rodeos, la comunicadora ha confesado que le han llegado a pedir fotografías de esa zona a cambio de astronómicas cantidades de dinero.
“A la gente le interesan los pies. Hay un mundo fetichista ahí”, ha señalado sorprendida al analizar esta llamativa realidad. Tal ha sido el nivel de interés por parte de ciertos usuarios por conseguir contenido exclusivo de Junquera, que ella misma ha desvelado que le llegaron a ofrecer incluso “un cheque en blanco”; una tentadora propuesta que rechazó de inmediato al no sentirse nada cómoda con la situación.

Esta atracción por los pies, conocida clínicamente como podofilia, lleva a quien la experimenta a sentir un vivo deseo o excitación al observarlos, tocarlos o interactuar con ellos. Lejos de considerarse una patología, la ciencia explica este fenómeno por la proximidad que existe en la corteza cerebral entre las zonas que procesan los estímulos de los pies y las de los órganos sexuales.
Además, la alta concentración de terminaciones nerviosas en esta extremidad intensifica la sensibilidad, haciendo que aspectos como la silueta, el cuidado o el calzado que los recubre se conviertan en potentes disparadores del placer. No es de extrañar que Irene Junquera, teniendo en cuenta su popularidad, haya despertado un interés entre esta comunidad, convirtiéndose, muy a su pesar, en el centro de atención de un mercado que mueve verdaderas fortunas.
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