Iran y EE.UU. vuelven a las hostilidades tras cinco días de pausa y arrastran a Arabia Saudí

El mismo día que el primer ministro israelí, Beniamin Netanyahu, se reunía con Donald Trump en Washington, Irán aprovechó el martes para atacar bases estadounidenses en Jordania y una serie de buques petroleros, aunque todos los misiles fueron interceptados por las defensas antiaéreas. 

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 Riad coordina un ataque con Washington contra objetivos iraníes en Irak por primera vez desde que comenzó la guerra  

El mismo día que el primer ministro israelí, Beniamin Netanyahu, se reunía con Donald Trump en Washington, Irán aprovechó el martes para atacar bases estadounidenses en Jordania y una serie de buques petroleros, aunque todos los misiles fueron interceptados por las defensas antiaéreas. 

Al mismo tiempo, por primera vez desde que comenzó la guerra hace cinco meses, Arabia Saudí coordinó un ataque conjunto contra objetivos vinculados a Irán en Irak, matando a veinte militantes de las llamadas Fuerzas de Movilización Popular, una agrupación de milicias chiíes formadas en 2014 para combatir a Estado Islámico.

Los ataques ponen fin a los cinco días de pausa en las hostilidades, después de dos intensas semanas de bombardeos diarios este mes, y frustran la esperanza expresada por Trump de un nuevo avance en las negociaciones. El alto el fuego, plasmado en un memorando de entendimiento firmado el mes pasado, sigue en vigor pero a la práctica ya no tiene ninguna vigencia.

El presidente de EE.UU., Trump, ha prometido que va a responder a los últimos ataques de Irán “con dureza”. El Comando Central de Estados Unidos ha calificado los bombardeos frustrados –se derribaron los cinco misiles lanzados en el bombardeo reivindicado por Irán– como un “intento de ataque sorpresa” en el mismo país en el que a principio de mes murieron dos soldados estadounidenses, hecho que propició la última oleada de ataques, durante 13 días consecutivos, de EE.UU. contra Irán.

La implicación de Arabia Saudí en el ataque contra milicias proiraníes abre un nuevo frente de batalla, que podría arrastrar a Riad a un conflicto que lleva meses tratando de evitar a toda costa. Su agresión, coordinada con Washington y producida en múltiples bases de las FMP en Irak, fue una respuesta a los intentos de estas milicias de atacar con drones instalaciones petroleras en el país en los últimos tres días, aunque estas han negado su autoría y lo han calificado de una “grave escalada”.

En su comunicado, Arabia Saudí afirma que no busca una escalada, pero se ha visto obligado a reaccionar y “responderá a cualquier agresión que sufra”. Riad ha insistido en que los drones fueron “lanzados desde territorio iraquí”, por “milicias terroristas alineadas con Irán” y fueron “interceptados y destruidos”. De este modo, Arabia Saudí pasa a una posición de alerta ante futuros ataques contra su infraestructura petrolera, el motor económico del país.

Arabia Saudí asegura que no busca una escalada, pero “responderá a cualquier agresión que sufra”

Por su parte, el Ministerio de Exteriores iraní condenó los ataques coordinados como un intento de ampliar el conflicto a nivel regional. Desde que colapsó el alto el fuego entre Washington y Teherán, otros países se han visto arrastrados a la guerra, especialmente Arabia Saudí, Irak y Jordania.

La entrada de Riad en el conflicto implica un riesgo enorme para la principal potencia suní de la región. Por su posición geopolítica, enfrenta amenazas en tres frentes –Irán y sus grupos aliados en Irak y Yemen–, cuyos combatientes, incluidos los hutíes, se caracterizan por una cierta imprevisibilidad. Además, cuenta con un territorio inmenso y con largas costas a las que proteger, así como con una infraestructura petrolera muy dispersa.

Su subsuelo tiene el 20% de las reservas mundiales de crudo, lo que lo convirtió antes de la guerra en el primer exportador mundial de esta materia prima. Pero la industria petrolera de Arabia Saudí se ha visto muy afectada por el conflicto, especialmente por el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán. Aunque, a diferencia de toros países del Golfo, cuenta con una alternativa a este cuello de botella, la exportación por el mar Rojo, allí también enfrentan la amenaza de los hutíes, que podría incrementarse si finalmente Riad se ve arrastrado al conflicto total.

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