Pável Dúrov, el libertario de internet que desafía a Putin

Pável Dúrov ha respondido a la orden de busca y captura emitida por el FSB ruso por “facilitar el terrorismo” publicando en redes sociales su foto haciendo una peineta. No es la primera vez que el fundador del servicio de mensajería Telegram levanta su dedo corazón o saca la lengua contra las presiones. Estos imágenes de gestos ofensivos son su reacción en caliente cuando entiende que los poderosos quieren imponerle la censura. Es su forma de decir que no le van a doblegar y que sigue manteniéndose desafiante.

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 Declarado en busca y captura por el FSB ruso por “facilitar el terrorismo”, siempre se ha negado a entregar a las autoridades información de los usuarios de Telegram, alegando que es una “plataforma neutral”  

Pável Dúrov ha respondido a la orden de busca y captura emitida por el FSB ruso por “facilitar el terrorismo” publicando en redes sociales su foto haciendo una peineta. No es la primera vez que el fundador del servicio de mensajería Telegram levanta su dedo corazón o saca la lengua contra las presiones. Estos imágenes de gestos ofensivos son su reacción en caliente cuando entiende que los poderosos quieren imponerle la censura. Es su forma de decir que no le van a doblegar y que sigue manteniéndose desafiante.

Este empresario peterburgués, que hoy tiene 41 años y una fortuna, estimada por la revista Forbes, de 6.600 millones de dólares, comenzó su exitosa y azarosa carrera siendo un visionario de internet y las redes sociales.

Apodado “el Zuckerberg ruso” tras crear en 2006 la red social rusa VKontakte

En 2006, recién graduado de la Universidad de San Petersburgo, él y su hermano Nikolái crearon la red social VKontakte (hoy conocida como VK). Esta superó pronto a Facebook en Rusia, con lo que le empezaron a llamar “el Zuckerberg ruso”.

En 2011 tuvo su primer encontronazo con el FSB. Se negó a bloquear los grupos que organizaron en diciembre de ese año las mayores protestas contra el presidente ruso, Vladímir Putin.

A finales de 2013, coincidiendo con la revolución prooccidental del Maidán en Ucrania, volvieron las presiones. Los manifestantes de Kyiv, que entonces protestaban contra el presidente ucraniano prorruso Víktor Yanukóvich, utilizaban esa red social para comunicarse entre sí e intercambiar información. Según aseguró el propio Dúrov en abril de 2014, el FSB le exigió los datos personales de esos usuarios.

Ante estas presiones, se vio obligado a vender VKontakte, que con el tiempo terminaría en manos de un grupo afín al Kremlin. El emprendedor aseguró que se había negado a entregar los dados y que ese era el motivo de su salida de la compañía. Posteriormente, anunció que se iba de Rusia. “Temo que para mí no hay vuelta atrás. Sobre todo tras negarme públicamente a colaborar con las autoridades”, dijo.

Presiones políticas, Telegram y exilio

Se fue a Dubái (Emiratos Árabes Unidos), pero desde entonces vivió volando de un sitio a otro, lejos del ojo público y sin residencia fija habitual. Mantiene la nacionalidad rusa, pero ha coleccionado otros pasaportes: el del país caribeño San Cristóbal y Nieves, el de Emiratos Árabes Unidos y el de Francia.

Mientras hacía frente a aquellas presiones, él y su hermano crearon el servicio de mensajería Telegram en 2013. La nueva aplicación se convirtió en los años siguientes en otro dolor de cabeza para la inteligencia rusa, pues al ser encriptada su uso se extendió entre los rusos más contestatarios y los opositores al Kremlin.

Pável Dúrov se había convertido, por su parte, en un abanderado de la libertad en internet. Actualmente es una de las figuras más admiradas por los jóvenes y emprendedores rusos debido al éxito alcanzado y, sobre todo, a lo que representan sus peinetas.

Telegram lo puede usar tanto la oposición como el poder, ha dicho Dúrov

El acusado por Rusia de “terrorista” digital se define a sí mismo como un defensor de la libertad en internet. Según dijo en una ocasión, Telegram es una “plataforma neutral”, con las mismas reglas para todos. Eso significa que “puede usarla la oposición o el partido del poder”.

Cuando en el 2018 un tribunal ruso restringió el acceso a Telegram, miles de personas en Moscú, San Petersbugo y otras grandes ciudades rusas salieron a las calles con aviones de papel (el logotipo de la aplicación) a gritar “¡Gracias, Pasha Dúrov, abajo la censura!”

Los manifestantes que el 1 de mayo del 2018 protestaban en San Petersburgo contra el bloqueo de internet en Rusia llevaban un retrato de Pável Dúrov como si fuese un icono religioso
Los manifestantes que el 1 de mayo del 2018 protestaban en San Petersburgo contra el bloqueo de internet en Rusia llevaban un retrato de Pável Dúrov como si fuese un icono religiosoAp-LaPresse

Las autoridades rusas querían la información oculta de la aplicación porque sostenían que la red era usada por redes terroristas internacionales que operaban en Rusia. La oposición política temía que, en realidad, lo terminasen usando para engrasar la máquina de represión. Dúrov dijo que no y Telegram estuvo bloqueado dos años hasta que se llegó a un acuerdo.

Este visionario de las redes sociales no solo ha tenido problemas con Rusia. Como delincuentes y extremistas utilizan la red debido a su secretismo, ha sido bloqueada en países como Irán, Indonesia, India o Tailandia. También ha sufrido restricciones y multas en España, Alemania, Brasil o Países Bajos.

Tras el nuevo bloqueo, los rusos usan redes VPN para acceder a Telegram 

En agosto de 2024, Pável Dúrov fue detenido en Francia. La justicia francesa le acusó de complicidad por no actuar para bloquear cuentas y canales cuyos mensajes sirven al tráfico de drogas, la pederastia, el crimen organizado, la apología del terrorismo, las estafas con criptomonedas y otros delitos. Durante algo más de un año estuvo bajo arresto domiciliario, con obligación de presentarse dos veces por semana en el juzgado. Aunque estas medidas se retiraron, el caso judicial sigue abierto.

En el contexto de la guerra en Ucrania, la presión sobre redes sociales o aplicaciones de mensajería como Telegram se han multiplicado en los últimos años. Las autoridades rusas lograron ralentizar tanto este servicio como el de WhatsApp y, finalmente, bloquearlos a principios de este 2026, con el argumento de incumplir las leyes locales y no eliminar contenidos prohibidos.

“Bienvenidos de nuevo a la Resistencia Digital, hermanos y hermanas rusos. Toda la nación está movilizada para sortear estas absurdas restricciones”, dijo hace unos meses.

La aplicación de Dúrov ha alcanzado este año más de mil millones de usuarios en todo el mundo. Durante la guerra entre Rusia y Ucrania, ambos bandos la utilizan ampliamente.

Antes del bloqueo, en Rusia era una de las redes sociales más populares. De hecho, además de jóvenes, empresarios o políticos, el bloqueo de Telegram también recibió críticas de militares rusos, que utilizan la aplicación en el frente de batalla. Hoy para seguir usándola los rusos tienen que recurrir a las VPN (red virtual privada), que permite saltarse las restricciones.

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