Touring Superleggera, un nombre que evoca inmediatamente refinamiento y sofisticación en el mundo del automóvil, cuenta con una rica historia de casi un siglo. Esta empresa de diseño y fabricación de automóviles, con sede en Milán, es reconocida por crear algunos de los coches más emblemáticos jamás fabricados. Desde sus humildes comienzos hasta su actual papel en la producción de vehículos a medida, Touring Superleggera se erige como un testimonio vivo del arte del automóvil.Touring Superleggera fue fundada en 1926 por dos abogados, Felice Bianchi Anderloni y Gaetano Ponzoni. Inicialmente conocida como Carrozzeria Falco, rápidamente se consolidó gracias a sus innovadoras técnicas de construcción y su atención al detalle. Siempre bellos trabajos de «Carrozzeria Touring» como este Maserati 3500 de 1963 CopilotoSeguían al pie de la letra el principio de «el peso es el enemigo, y la resistencia al aire, el obstáculo». De ahí que, en el año 1936, la empresa adoptó el nombre de Touring Superleggera, introduciendo un método revolucionario de construcción de carrocerías de aluminio ligeras pero robustas, que se convertiría en una piedra angular de su éxito. Este concepto de «Supperleggera», se basaba en una carrocería de paneles de aluminio fijados sobre un bastidor de delgados tubos de acero en cromo molibdeno.Touring Superleggera, que tendría el primer túnel de viento en Italia, ha colaborado con marcas de renombre como Alfa Romeo, Aston Martin, Iso Rivolta, Ferrari, Maserati, Lancia o Alfa Romeo. Y cada uno de esos proyectos nos ha dejado automóviles extraordinarios.Sin embargo, este éxito no impedirá que Touring se viera en una situación límite, desde el punto de vista financiero, en la década de 1960. Tras haber invertido en unas nuevas y grandes instalaciones, la firma se encontró con la anulación de un encargo para la fabricación del británico Hillman Super Minx a finales de 1963. Y, por si fuera poco, a esto se unió la decisión de Lancia de interrumpir la producción del Flaminia Coupé y el Spider, y Alfa Romeo la del Giulia GTC: Touring había creado esta versión descapotable del coupé de Bertone y la fabricaba en Milán.El final del Alfa Romeo 2600 Spider, acentuó la situación crítica de Carrozzeria Touring CopilotoY es precisamente ahí, en medio de esa difícil situación, cuando arranca nuestra historia.De Ginebra a TurínEn 1965, Fiat da los últimos toques a un modelo totalmente nuevo que tiene previsto presentar en el Salón de Ginebra de 1966. Se trata de la berlina 124 (que en España fabricaría Seat bajo licencia a partir de 1968) destinada a reemplazar a los antiguos Fiat 1300 y 1500 (este último nada que ver con el «mil quinientos» español). El 124 ha sido concebido como un proyecto desarrollado íntegramente por el ingeniero Oscar Montabone. No era simplemente un coche, sino una plataforma versátil que dará origen a una práctica berlina, un espacioso familiar, un elegante coupé y el legendario spider Pininfarina. Si bien su arquitectura era clásica (motor delantero, propulsión trasera) incorporaba elementos avanzados como los cuatro discos de freno. En el otoño de 1965, ya ruedan varias unidades pre-serie del 124. Se trata de cuarenta ejemplares que van numerados del 0055001 al 0055041 destinado a los probadores de la firma. Y otras cuatro más, con las terminaciones 41, 42, 43 y 44, se han entregado a la dirección de FIAT para ser valoradas por los máximos directivos de la firma turinesa.En Touring Superleggera, ven el 124 como una oportunidad y acuden a Fiat para hacer una propuesta: quieren desarrollar y fabricar una versión descapotable de cuatro plazas y dos puertas, con un precio accesible, tomando como punto de partida la nueva berlina. En Turín la idea gusta y les entregan la unidad preserie 0055044, la última de las destinadas a los directivos de Fiat.Mientras Touring trabaja en sus talleres de Milán para dar forma al proyecto de descapotable, el 10 de marzo de 1966, Fiat presenta oficialmente el 124 en el Salón de Ginebra. Y el 3 de noviembre la cita es en el Salón de Turín, en la «Torino Esposizioni». Allí, en «su» casa, Fiat expone junto a la berlina 124, la variante familiar y el Spider, un dos plazas descapotable, diseñado por Pininfarina con unas soberbias líneas propias, muy diferentes de la berlina, y provisto de un motor 1438 c, de doble árbol de levas en cabeza, que ofrece 90 CV. Se trata de una variante de acentuado carácter deportivo.Pero el Salón de Turín, es más que un salón de marcas. En esos años es una espectacular muestra del ingenio de los carroceros italianos. Desde las grandes firmas a los más pequeños artesanos, presentaban sus modelos, en muchos casos sobre mecánicas Fiat. Este es el caso de un ejemplar, una unidad única, mostrada en el estand de Touring Superleggera. Se trata del 124 descapotable que han realizado sobre la base de la berlina 124 preserie que les han entregado en Fiat unos meses antes y que han bautizado como 124 C4, por «Cabriolet cuatro plazas», aunque en realidad estaría homologado para cinco.Un buen trabajoPara llegar a este resultado, el equipo que dirige su diseñador jefe de Touring, Federico Formenti, ha retirado el techo original y conservado las líneas rectas de la carrocería del 124. Eso sí, lleva una sola puerta en cada lado, alargada respecto a las delanteras de la berlina cuatro puertas. Y ligeramente más estrechas pues a cada lado de la carrocería, en la parte inferior, hay un larguero destinado a reforzar la misma y compensar la falta de techo. En el precio previsto, se incluía el bien diseñado techo duro CopilotoOtro refuerzo, en este caso transversal, se ha situado tras la banqueta trasera. El alargar la puerta, además de su diseño inclinado hacia la trasera del coche, compensa visualmente el desequilibrio debido a la batalla larga típica de una berlina.El parabrisas, además de tener tres centímetros menos de altura, se ha inclinado en relación al 124 de serie. La parte posterior de la capota, una vez desplegada, sigue el mismo ángulo que la parte delantera, logrando así un conjunto bien proporcionado incluso capotado, algo no siempre habitual cuando se transforma una berlina en descapotable. Este buen resultado es muestra evidente del saber hacer de Touring Superleggera, que también había concebido un hard top o techo duro, muy bien diseñado.El habitáculo era el mismo de la berlina salvo la instrumentación donde el gran velocímetro horizontal original deja paso a un conjunto Veglia Borletti más deportivo en el concepto de la época, con un gran reloj a cada lado (velocímetro y cuentarrevoluciones, respectivamente) y tres en el centro más pequeños (temperatura, presión aceite y nivel «benzina»).Otra peculiaridad es la doble manilla de apertura interior de las puertas, una en la parte delantera de la misma (la original) y una hacia la parte posterior, para poder ser utilizada por los ocupantes de las plazas traseras. Y la tercera diferencia, el cristal custodio que puede desaparecer totalmente, favoreciendo la estética una vez descapotado.En la tarde del 3 de noviembre, primera jornada del Salón de Turín, Gianni Agnelli, se dirige al estand de Touring Superleggera. Desde el 30 de abril de ese 1966, «l’Avvocato» está a la cabeza de Fiat. Le gusta el 124 descapotable, alaba sus elegantes y equilibradas líneas y la calidad del trabajo realizado. Tras esta visita, en Nova Milanese, la sede de Touring Superleggera, están convencidos que Fiat les encargará la producción de su 124 descapotable, que permitirá a la firma de carrocerías superar la mala situación en que se encuentra. Incluso anuncian el precio, 1,3 millones de liras, un 25 % más caro que la berlina, ajustado para una transformación de este tipo y aún más valorando que incluye el hard top. Y, por si fuera poco, la positiva respuesta del público que ha firmado nada menos que mil compromisos de pre-compra en el estand del salón: todo un éxito. Todo parece ir por buen camino.Falsas esperanzasEl salón cierra sus puertas el 13 de noviembre. Nueve días después, el 124 C4 es entregado al servicio de pruebas de Fiat en la pista de La Mandria, lo que confirma que se producirá en serie. En una sola jornada, recorre trescientos cincuenta kilómetros y cuatro días más tarde, arrancan las pruebas sobre suelo adoquinado para verificar la rigidez del conjunto, la gran preocupación en toda carrocería monocasco descapotable. Pero todo confirma el buen trabajo de Touring Superleggera.La carrocera milanesa está al límite financiero, necesita urgentemente ver firmado el acuerdo de fabricación de su descapotable… Pero en Fiat no quieren hacer sombra a otro acuerdo, el que les liga con Pininfarina para fabricar el Spider. El único Fiat 124 C4 construido, se conserva en excelente estado CopilotoSerá un retraso letal para Touring Superleggera. Ya no puede resistir más y cierra sus puertas: el 124 C4, que nunca verá la fabricación en serie, ha sido el canto del cisne de esta leyenda de la carrocería italiana.En Turín, el único ejemplar del 124 C4 es utilizado por el antiguo director financiero de Fiat, Aldo Rizzi, que lo matricula el 9 de octubre de 1968, pues hasta entonces había circulado con placas provisionales de prueba.No le hará muchos kilómetros y se lo presta en junio de 1971, a un amigo suyo, el obispo Arístide Pirovano. Dos prelados camino del VaticanoPiovano lo utiliza para acudir a una reunión en el Vaticano. No va solo. Le acompaña un amigo suyo, arzobispo en un país de Europa del Este. En el viaje, por la Autopista del Sol, entre Bolonia y Florencia, se detienen en un área de descanso parta tomar un café. Cuando salen, se encuentran que unos ladrones han cortado la luneta trasera y robado un maletín. Y acuden a la comisaría más próxima para hacer la oportuna denuncia. Allí, los oficiales piden a los prelados sus datos y el acompañante de Piovano les indica: «me llamo Karol Wojtyla y resido en Cracovia, Polonia». Si, aún faltan siete años para que el mundo le conozca como Juan Pablo II.En el asiento delantero derecho viajaría en 1971, el entonces cardenal, Karol Wojtyla CopilotoTras este viaje, Rizzi volverá a utilizar el 124 C4, en ocasiones arrastrando una caravana, hasta después del verano de 1973, cuando es guardado en una cochera en la que «descansará» durante quince años.Entre marzo y junio de 1988, es sometido a un proceso de restauración y, del color azul cielo original pasa a un azul más oscuro.MÁS INFORMACIÓN noticia No Así es el Santana Cajal, el nuevo auténtico 4×4 español noticia No El enemigo silencioso de los diésel: cómo evitar una factura de hasta 6.000 euros en el taller noticia No Al volante en el extranjero: guía de los límites de alcohol permitidosEn la actualidad este Fiat 124 C4, se encuentra en perfecto estado de marcha. Es un ejemplar histórico pues como hemos dicho, tan solo Touring Superleggera hizo esta unidad, que es además la última elaboración de la firma carrocera original (relanzada por Zeta Europe BV en 2006). Además, es el 124 más antiguo que se conserva pues las otras unidades preserie fueron destruidas. Y en su asiento delantero derecho viajó un papa, hoy santo, llamado Juan Pablo II. Touring Superleggera, un nombre que evoca inmediatamente refinamiento y sofisticación en el mundo del automóvil, cuenta con una rica historia de casi un siglo. Esta empresa de diseño y fabricación de automóviles, con sede en Milán, es reconocida por crear algunos de los coches más emblemáticos jamás fabricados. Desde sus humildes comienzos hasta su actual papel en la producción de vehículos a medida, Touring Superleggera se erige como un testimonio vivo del arte del automóvil.Touring Superleggera fue fundada en 1926 por dos abogados, Felice Bianchi Anderloni y Gaetano Ponzoni. Inicialmente conocida como Carrozzeria Falco, rápidamente se consolidó gracias a sus innovadoras técnicas de construcción y su atención al detalle. Siempre bellos trabajos de «Carrozzeria Touring» como este Maserati 3500 de 1963 CopilotoSeguían al pie de la letra el principio de «el peso es el enemigo, y la resistencia al aire, el obstáculo». De ahí que, en el año 1936, la empresa adoptó el nombre de Touring Superleggera, introduciendo un método revolucionario de construcción de carrocerías de aluminio ligeras pero robustas, que se convertiría en una piedra angular de su éxito. Este concepto de «Supperleggera», se basaba en una carrocería de paneles de aluminio fijados sobre un bastidor de delgados tubos de acero en cromo molibdeno.Touring Superleggera, que tendría el primer túnel de viento en Italia, ha colaborado con marcas de renombre como Alfa Romeo, Aston Martin, Iso Rivolta, Ferrari, Maserati, Lancia o Alfa Romeo. Y cada uno de esos proyectos nos ha dejado automóviles extraordinarios.Sin embargo, este éxito no impedirá que Touring se viera en una situación límite, desde el punto de vista financiero, en la década de 1960. Tras haber invertido en unas nuevas y grandes instalaciones, la firma se encontró con la anulación de un encargo para la fabricación del británico Hillman Super Minx a finales de 1963. Y, por si fuera poco, a esto se unió la decisión de Lancia de interrumpir la producción del Flaminia Coupé y el Spider, y Alfa Romeo la del Giulia GTC: Touring había creado esta versión descapotable del coupé de Bertone y la fabricaba en Milán.El final del Alfa Romeo 2600 Spider, acentuó la situación crítica de Carrozzeria Touring CopilotoY es precisamente ahí, en medio de esa difícil situación, cuando arranca nuestra historia.De Ginebra a TurínEn 1965, Fiat da los últimos toques a un modelo totalmente nuevo que tiene previsto presentar en el Salón de Ginebra de 1966. Se trata de la berlina 124 (que en España fabricaría Seat bajo licencia a partir de 1968) destinada a reemplazar a los antiguos Fiat 1300 y 1500 (este último nada que ver con el «mil quinientos» español). El 124 ha sido concebido como un proyecto desarrollado íntegramente por el ingeniero Oscar Montabone. No era simplemente un coche, sino una plataforma versátil que dará origen a una práctica berlina, un espacioso familiar, un elegante coupé y el legendario spider Pininfarina. Si bien su arquitectura era clásica (motor delantero, propulsión trasera) incorporaba elementos avanzados como los cuatro discos de freno. En el otoño de 1965, ya ruedan varias unidades pre-serie del 124. Se trata de cuarenta ejemplares que van numerados del 0055001 al 0055041 destinado a los probadores de la firma. Y otras cuatro más, con las terminaciones 41, 42, 43 y 44, se han entregado a la dirección de FIAT para ser valoradas por los máximos directivos de la firma turinesa.En Touring Superleggera, ven el 124 como una oportunidad y acuden a Fiat para hacer una propuesta: quieren desarrollar y fabricar una versión descapotable de cuatro plazas y dos puertas, con un precio accesible, tomando como punto de partida la nueva berlina. En Turín la idea gusta y les entregan la unidad preserie 0055044, la última de las destinadas a los directivos de Fiat.Mientras Touring trabaja en sus talleres de Milán para dar forma al proyecto de descapotable, el 10 de marzo de 1966, Fiat presenta oficialmente el 124 en el Salón de Ginebra. Y el 3 de noviembre la cita es en el Salón de Turín, en la «Torino Esposizioni». Allí, en «su» casa, Fiat expone junto a la berlina 124, la variante familiar y el Spider, un dos plazas descapotable, diseñado por Pininfarina con unas soberbias líneas propias, muy diferentes de la berlina, y provisto de un motor 1438 c, de doble árbol de levas en cabeza, que ofrece 90 CV. Se trata de una variante de acentuado carácter deportivo.Pero el Salón de Turín, es más que un salón de marcas. En esos años es una espectacular muestra del ingenio de los carroceros italianos. Desde las grandes firmas a los más pequeños artesanos, presentaban sus modelos, en muchos casos sobre mecánicas Fiat. Este es el caso de un ejemplar, una unidad única, mostrada en el estand de Touring Superleggera. Se trata del 124 descapotable que han realizado sobre la base de la berlina 124 preserie que les han entregado en Fiat unos meses antes y que han bautizado como 124 C4, por «Cabriolet cuatro plazas», aunque en realidad estaría homologado para cinco.Un buen trabajoPara llegar a este resultado, el equipo que dirige su diseñador jefe de Touring, Federico Formenti, ha retirado el techo original y conservado las líneas rectas de la carrocería del 124. Eso sí, lleva una sola puerta en cada lado, alargada respecto a las delanteras de la berlina cuatro puertas. Y ligeramente más estrechas pues a cada lado de la carrocería, en la parte inferior, hay un larguero destinado a reforzar la misma y compensar la falta de techo. En el precio previsto, se incluía el bien diseñado techo duro CopilotoOtro refuerzo, en este caso transversal, se ha situado tras la banqueta trasera. El alargar la puerta, además de su diseño inclinado hacia la trasera del coche, compensa visualmente el desequilibrio debido a la batalla larga típica de una berlina.El parabrisas, además de tener tres centímetros menos de altura, se ha inclinado en relación al 124 de serie. La parte posterior de la capota, una vez desplegada, sigue el mismo ángulo que la parte delantera, logrando así un conjunto bien proporcionado incluso capotado, algo no siempre habitual cuando se transforma una berlina en descapotable. Este buen resultado es muestra evidente del saber hacer de Touring Superleggera, que también había concebido un hard top o techo duro, muy bien diseñado.El habitáculo era el mismo de la berlina salvo la instrumentación donde el gran velocímetro horizontal original deja paso a un conjunto Veglia Borletti más deportivo en el concepto de la época, con un gran reloj a cada lado (velocímetro y cuentarrevoluciones, respectivamente) y tres en el centro más pequeños (temperatura, presión aceite y nivel «benzina»).Otra peculiaridad es la doble manilla de apertura interior de las puertas, una en la parte delantera de la misma (la original) y una hacia la parte posterior, para poder ser utilizada por los ocupantes de las plazas traseras. Y la tercera diferencia, el cristal custodio que puede desaparecer totalmente, favoreciendo la estética una vez descapotado.En la tarde del 3 de noviembre, primera jornada del Salón de Turín, Gianni Agnelli, se dirige al estand de Touring Superleggera. Desde el 30 de abril de ese 1966, «l’Avvocato» está a la cabeza de Fiat. Le gusta el 124 descapotable, alaba sus elegantes y equilibradas líneas y la calidad del trabajo realizado. Tras esta visita, en Nova Milanese, la sede de Touring Superleggera, están convencidos que Fiat les encargará la producción de su 124 descapotable, que permitirá a la firma de carrocerías superar la mala situación en que se encuentra. Incluso anuncian el precio, 1,3 millones de liras, un 25 % más caro que la berlina, ajustado para una transformación de este tipo y aún más valorando que incluye el hard top. Y, por si fuera poco, la positiva respuesta del público que ha firmado nada menos que mil compromisos de pre-compra en el estand del salón: todo un éxito. Todo parece ir por buen camino.Falsas esperanzasEl salón cierra sus puertas el 13 de noviembre. Nueve días después, el 124 C4 es entregado al servicio de pruebas de Fiat en la pista de La Mandria, lo que confirma que se producirá en serie. En una sola jornada, recorre trescientos cincuenta kilómetros y cuatro días más tarde, arrancan las pruebas sobre suelo adoquinado para verificar la rigidez del conjunto, la gran preocupación en toda carrocería monocasco descapotable. Pero todo confirma el buen trabajo de Touring Superleggera.La carrocera milanesa está al límite financiero, necesita urgentemente ver firmado el acuerdo de fabricación de su descapotable… Pero en Fiat no quieren hacer sombra a otro acuerdo, el que les liga con Pininfarina para fabricar el Spider. El único Fiat 124 C4 construido, se conserva en excelente estado CopilotoSerá un retraso letal para Touring Superleggera. Ya no puede resistir más y cierra sus puertas: el 124 C4, que nunca verá la fabricación en serie, ha sido el canto del cisne de esta leyenda de la carrocería italiana.En Turín, el único ejemplar del 124 C4 es utilizado por el antiguo director financiero de Fiat, Aldo Rizzi, que lo matricula el 9 de octubre de 1968, pues hasta entonces había circulado con placas provisionales de prueba.No le hará muchos kilómetros y se lo presta en junio de 1971, a un amigo suyo, el obispo Arístide Pirovano. Dos prelados camino del VaticanoPiovano lo utiliza para acudir a una reunión en el Vaticano. No va solo. Le acompaña un amigo suyo, arzobispo en un país de Europa del Este. En el viaje, por la Autopista del Sol, entre Bolonia y Florencia, se detienen en un área de descanso parta tomar un café. Cuando salen, se encuentran que unos ladrones han cortado la luneta trasera y robado un maletín. Y acuden a la comisaría más próxima para hacer la oportuna denuncia. Allí, los oficiales piden a los prelados sus datos y el acompañante de Piovano les indica: «me llamo Karol Wojtyla y resido en Cracovia, Polonia». Si, aún faltan siete años para que el mundo le conozca como Juan Pablo II.En el asiento delantero derecho viajaría en 1971, el entonces cardenal, Karol Wojtyla CopilotoTras este viaje, Rizzi volverá a utilizar el 124 C4, en ocasiones arrastrando una caravana, hasta después del verano de 1973, cuando es guardado en una cochera en la que «descansará» durante quince años.Entre marzo y junio de 1988, es sometido a un proceso de restauración y, del color azul cielo original pasa a un azul más oscuro.MÁS INFORMACIÓN noticia No Así es el Santana Cajal, el nuevo auténtico 4×4 español noticia No El enemigo silencioso de los diésel: cómo evitar una factura de hasta 6.000 euros en el taller noticia No Al volante en el extranjero: guía de los límites de alcohol permitidosEn la actualidad este Fiat 124 C4, se encuentra en perfecto estado de marcha. Es un ejemplar histórico pues como hemos dicho, tan solo Touring Superleggera hizo esta unidad, que es además la última elaboración de la firma carrocera original (relanzada por Zeta Europe BV en 2006). Además, es el 124 más antiguo que se conserva pues las otras unidades preserie fueron destruidas. Y en su asiento delantero derecho viajó un papa, hoy santo, llamado Juan Pablo II.
Touring Superleggera, un nombre que evoca inmediatamente refinamiento y sofisticación en el mundo del automóvil, cuenta con una rica historia de casi un siglo.
Esta empresa de diseño y fabricación de automóviles, con sede en Milán, es reconocida por crear algunos de los coches más … emblemáticos jamás fabricados.
Desde sus humildes comienzos hasta su actual papel en la producción de vehículos a medida, Touring Superleggera se erige como un testimonio vivo del arte del automóvil.
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Touring Superleggera fue fundada en 1926 por dos abogados, Felice Bianchi Anderloni y Gaetano Ponzoni. Inicialmente conocida como Carrozzeria Falco, rápidamente se consolidó gracias a sus innovadoras técnicas de construcción y su atención al detalle.

(Copiloto)
Seguían al pie de la letra el principio de «el peso es el enemigo, y la resistencia al aire, el obstáculo». De ahí que, en el año 1936, la empresa adoptó el nombre de Touring Superleggera, introduciendo un método revolucionario de construcción de carrocerías de aluminio ligeras pero robustas, que se convertiría en una piedra angular de su éxito. Este concepto de «Supperleggera», se basaba en una carrocería de paneles de aluminio fijados sobre un bastidor de delgados tubos de acero en cromo molibdeno.
Touring Superleggera, que tendría el primer túnel de viento en Italia, ha colaborado con marcas de renombre como Alfa Romeo, Aston Martin, Iso Rivolta, Ferrari, Maserati, Lancia o Alfa Romeo. Y cada uno de esos proyectos nos ha dejado automóviles extraordinarios.
Sin embargo, este éxito no impedirá que Touring se viera en una situación límite, desde el punto de vista financiero, en la década de 1960. Tras haber invertido en unas nuevas y grandes instalaciones, la firma se encontró con la anulación de un encargo para la fabricación del británico Hillman Super Minx a finales de 1963. Y, por si fuera poco, a esto se unió la decisión de Lancia de interrumpir la producción del Flaminia Coupé y el Spider, y Alfa Romeo la del Giulia GTC: Touring había creado esta versión descapotable del coupé de Bertone y la fabricaba en Milán.

(Copiloto)
Y es precisamente ahí, en medio de esa difícil situación, cuando arranca nuestra historia.
De Ginebra a Turín
En 1965, Fiat da los últimos toques a un modelo totalmente nuevo que tiene previsto presentar en el Salón de Ginebra de 1966. Se trata de la berlina 124 (que en España fabricaría Seat bajo licencia a partir de 1968) destinada a reemplazar a los antiguos Fiat 1300 y 1500 (este último nada que ver con el «mil quinientos» español). El 124 ha sido concebido como un proyecto desarrollado íntegramente por el ingeniero Oscar Montabone. No era simplemente un coche, sino una plataforma versátil que dará origen a una práctica berlina, un espacioso familiar, un elegante coupé y el legendario spider Pininfarina. Si bien su arquitectura era clásica (motor delantero, propulsión trasera) incorporaba elementos avanzados como los cuatro discos de freno.
En el otoño de 1965, ya ruedan varias unidades pre-serie del 124. Se trata de cuarenta ejemplares que van numerados del 0055001 al 0055041 destinado a los probadores de la firma. Y otras cuatro más, con las terminaciones 41, 42, 43 y 44, se han entregado a la dirección de FIAT para ser valoradas por los máximos directivos de la firma turinesa.
En Touring Superleggera, ven el 124 como una oportunidad y acuden a Fiat para hacer una propuesta: quieren desarrollar y fabricar una versión descapotable de cuatro plazas y dos puertas, con un precio accesible, tomando como punto de partida la nueva berlina. En Turín la idea gusta y les entregan la unidad preserie 0055044, la última de las destinadas a los directivos de Fiat.
Mientras Touring trabaja en sus talleres de Milán para dar forma al proyecto de descapotable, el 10 de marzo de 1966, Fiat presenta oficialmente el 124 en el Salón de Ginebra.
Y el 3 de noviembre la cita es en el Salón de Turín, en la «Torino Esposizioni». Allí, en «su» casa, Fiat expone junto a la berlina 124, la variante familiar y el Spider, un dos plazas descapotable, diseñado por Pininfarina con unas soberbias líneas propias, muy diferentes de la berlina, y provisto de un motor 1438 c, de doble árbol de levas en cabeza, que ofrece 90 CV. Se trata de una variante de acentuado carácter deportivo.
Pero el Salón de Turín, es más que un salón de marcas. En esos años es una espectacular muestra del ingenio de los carroceros italianos. Desde las grandes firmas a los más pequeños artesanos, presentaban sus modelos, en muchos casos sobre mecánicas Fiat. Este es el caso de un ejemplar, una unidad única, mostrada en el estand de Touring Superleggera. Se trata del 124 descapotable que han realizado sobre la base de la berlina 124 preserie que les han entregado en Fiat unos meses antes y que han bautizado como 124 C4, por «Cabriolet cuatro plazas», aunque en realidad estaría homologado para cinco.
Un buen trabajo
Para llegar a este resultado, el equipo que dirige su diseñador jefe de Touring, Federico Formenti, ha retirado el techo original y conservado las líneas rectas de la carrocería del 124. Eso sí, lleva una sola puerta en cada lado, alargada respecto a las delanteras de la berlina cuatro puertas. Y ligeramente más estrechas pues a cada lado de la carrocería, en la parte inferior, hay un larguero destinado a reforzar la misma y compensar la falta de techo.

(Copiloto)
Otro refuerzo, en este caso transversal, se ha situado tras la banqueta trasera. El alargar la puerta, además de su diseño inclinado hacia la trasera del coche, compensa visualmente el desequilibrio debido a la batalla larga típica de una berlina.
El parabrisas, además de tener tres centímetros menos de altura, se ha inclinado en relación al 124 de serie. La parte posterior de la capota, una vez desplegada, sigue el mismo ángulo que la parte delantera, logrando así un conjunto bien proporcionado incluso capotado, algo no siempre habitual cuando se transforma una berlina en descapotable. Este buen resultado es muestra evidente del saber hacer de Touring Superleggera, que también había concebido un hard top o techo duro, muy bien diseñado.
El habitáculo era el mismo de la berlina salvo la instrumentación donde el gran velocímetro horizontal original deja paso a un conjunto Veglia Borletti más deportivo en el concepto de la época, con un gran reloj a cada lado (velocímetro y cuentarrevoluciones, respectivamente) y tres en el centro más pequeños (temperatura, presión aceite y nivel «benzina»).
Otra peculiaridad es la doble manilla de apertura interior de las puertas, una en la parte delantera de la misma (la original) y una hacia la parte posterior, para poder ser utilizada por los ocupantes de las plazas traseras. Y la tercera diferencia, el cristal custodio que puede desaparecer totalmente, favoreciendo la estética una vez descapotado.
En la tarde del 3 de noviembre, primera jornada del Salón de Turín, Gianni Agnelli, se dirige al estand de Touring Superleggera. Desde el 30 de abril de ese 1966, «l’Avvocato» está a la cabeza de Fiat. Le gusta el 124 descapotable, alaba sus elegantes y equilibradas líneas y la calidad del trabajo realizado.
Tras esta visita, en Nova Milanese, la sede de Touring Superleggera, están convencidos que Fiat les encargará la producción de su 124 descapotable, que permitirá a la firma de carrocerías superar la mala situación en que se encuentra. Incluso anuncian el precio, 1,3 millones de liras, un 25 % más caro que la berlina, ajustado para una transformación de este tipo y aún más valorando que incluye el hard top. Y, por si fuera poco, la positiva respuesta del público que ha firmado nada menos que mil compromisos de pre-compra en el estand del salón: todo un éxito. Todo parece ir por buen camino.
Falsas esperanzas
El salón cierra sus puertas el 13 de noviembre. Nueve días después, el 124 C4 es entregado al servicio de pruebas de Fiat en la pista de La Mandria, lo que confirma que se producirá en serie. En una sola jornada, recorre trescientos cincuenta kilómetros y cuatro días más tarde, arrancan las pruebas sobre suelo adoquinado para verificar la rigidez del conjunto, la gran preocupación en toda carrocería monocasco descapotable. Pero todo confirma el buen trabajo de Touring Superleggera.
La carrocera milanesa está al límite financiero, necesita urgentemente ver firmado el acuerdo de fabricación de su descapotable… Pero en Fiat no quieren hacer sombra a otro acuerdo, el que les liga con Pininfarina para fabricar el Spider.

(Copiloto)
Será un retraso letal para Touring Superleggera. Ya no puede resistir más y cierra sus puertas: el 124 C4, que nunca verá la fabricación en serie, ha sido el canto del cisne de esta leyenda de la carrocería italiana.
En Turín, el único ejemplar del 124 C4 es utilizado por el antiguo director financiero de Fiat, Aldo Rizzi, que lo matricula el 9 de octubre de 1968, pues hasta entonces había circulado con placas provisionales de prueba.
No le hará muchos kilómetros y se lo presta en junio de 1971, a un amigo suyo, el obispo Arístide Pirovano.
Dos prelados camino del Vaticano
Piovano lo utiliza para acudir a una reunión en el Vaticano. No va solo. Le acompaña un amigo suyo, arzobispo en un país de Europa del Este. En el viaje, por la Autopista del Sol, entre Bolonia y Florencia, se detienen en un área de descanso parta tomar un café. Cuando salen, se encuentran que unos ladrones han cortado la luneta trasera y robado un maletín. Y acuden a la comisaría más próxima para hacer la oportuna denuncia. Allí, los oficiales piden a los prelados sus datos y el acompañante de Piovano les indica: «me llamo Karol Wojtyla y resido en Cracovia, Polonia». Si, aún faltan siete años para que el mundo le conozca como Juan Pablo II.

(Copiloto)
Tras este viaje, Rizzi volverá a utilizar el 124 C4, en ocasiones arrastrando una caravana, hasta después del verano de 1973, cuando es guardado en una cochera en la que «descansará» durante quince años.
Entre marzo y junio de 1988, es sometido a un proceso de restauración y, del color azul cielo original pasa a un azul más oscuro.
En la actualidad este Fiat 124 C4, se encuentra en perfecto estado de marcha. Es un ejemplar histórico pues como hemos dicho, tan solo Touring Superleggera hizo esta unidad, que es además la última elaboración de la firma carrocera original (relanzada por Zeta Europe BV en 2006). Además, es el 124 más antiguo que se conserva pues las otras unidades preserie fueron destruidas. Y en su asiento delantero derecho viajó un papa, hoy santo, llamado Juan Pablo II.
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