Feijóo insiste en la expulsión de “todos” los inmigrantes y rechaza los “chantajes” marroquíes

Alberto Núñez Feijóo ha vuelto este miércoles a Ceuta, por segunda vez en poco más de quince días, para exigir el regreso voluntario o la expulsión de “todos” los inmigrantes que hayan accedido ilegalmente tras la entrada masiva que colapsó la ciudad autónoma. Desde la frontera sur, el líder del PP ha elevado el tono contra la “inacción e irresponsabilidad” del Ejecutivo tres semanas después de la crisis y, proyectándose como alternativa de Gobierno, ha lanzado un mensaje nítido a Rabat si logra desalojar a Pedro Sánchez de La Moncloa: España no actuará “bajo chantaje o bajo la amenaza” porque “la españolidad de Ceuta y Melilla no es negociable”.

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 El líder del PP presenta un plan de siete puntos para la frontera sur entre criticas a Pedro Sánchez por su ausencia  

Alberto Núñez Feijóo ha vuelto este miércoles a Ceuta, por segunda vez en poco más de quince días, para exigir el regreso voluntario o la expulsión de “todos” los inmigrantes que hayan accedido ilegalmente tras la entrada masiva que colapsó la ciudad autónoma. Desde la frontera sur, el líder del PP ha elevado el tono contra la “inacción e irresponsabilidad” del Ejecutivo tres semanas después de la crisis y, proyectándose como alternativa de Gobierno, ha lanzado un mensaje nítido a Rabat si logra desalojar a Pedro Sánchez de La Moncloa: España no actuará “bajo chantaje o bajo la amenaza” porque “la españolidad de Ceuta y Melilla no es negociable”.

La cuestión marroquí y el control fronterizo han ocupado el eje central de su intervención. Aunque ha defendido una vecindad basada en la “amistad y la lealtad”, Feijóo ha reclamado reciprocidad estricta y ha advertido de que la situación de saturación de los servicios asistenciales y una situación de inseguridad en la ciudad puede desembocar en “graves incidentes” si no se actúa con firmeza. “España no busca enemigos ni conflictos, pero tampoco va a admitir amenazas”, ha aseverado, censurando las declaraciones de ministros alauíes que aducen sobre la soberanía española.

La visita guarda, además, una evidente lectura estratégica. La dirección del PP está buscando proyectar a Feijóo con un perfil marcadamente presidencial desde la oposición, erigiéndose en un candidato preparado para asumir el timón del Estado ante unas elecciones generales cuyo horizonte se percibe cada vez más cercano. La ausencia de Pedro Sánchez en el enclave ceutí durante lo que Génova define como una de las crisis “más graves y excepcionales” de los últimos tiempos ha servido para acentuar ese contraste institucional.

“Vengo por responsabilidad. Desde el 30 de julio, España perdió el control de una de sus fronteras”, ha argumentado Feijóo, quien ha endurecido el diagnóstico al calificar la quiebra del perímetro como una “invasión en pleno 2026”. El líder de los populares ha censurado que Moncloa pretenda tratar la emergencia “como un simple episodio de verano”, despachándola en redes sociales o con recomendaciones culturales mientras Ceuta continúa lejos de la normalidad. Según sus cifras, más de 10.000 personas permanecen aún en la ciudad -frente a las 2.500 estimadas en los balances oficiales-, por lo que califica el discurso de la normalización de “insulto a la inteligencia de los ceutíes”.

Asimismo, el análisis de Feijóo ha trascendido el ámbito migratorio para alertar de una triple crisis paralela: de seguridad nacional, de orden público y de salud pública, agravada por la saturación sanitaria y la presencia de miles de personas vagando por las calles sin asistencia adecuada.

En el plano institucional, el PP ha elevado la presión sobre el Gabinete de Sánchez anunciando un recurso ante el Tribunal Supremo por la negativa de los ministros a comparecer en el Senado. “Es demoledor que hayan comparecido antes algunos primeros ministros europeos por este caso que el presidente del Gobierno de España”, ha reprochado Feijóo, cuestionando la negativa del Ejecutivo a someterse al control de la Cámara Alta.

La ofensiva no se ha quedado en la denuncia. Feijóo ha presentado un plan de siete puntos para que Ceuta recupere la normalidad y lo ha convertido en un compromiso de futuro. Si el Gobierno desatiende sus propuestas, ha asegurado que el PP las aplicará si obtiene “la confianza de los ciudadanos para gobernar España”.

El paquete contempla un mando único para coordinar la respuesta; el regreso voluntario o la expulsión de todos los que hayan entrado ilegalmente; una relación con Marruecos basada en el respeto y la reciprocidad y en la defensa de la integridad territorial española; y el uso de “todos los medios”, incluidos la ley y los aliados internacionales, para defender la frontera.

El plan se completa con el refuerzo del perímetro mediante infraestructuras, medios humanos, tecnología y reformas legales; una mayor presencia de Ceuta en las instituciones europeas e internacionales, y un plan de reactivación económica para la ciudad.

Feijóo ha querido cerrar así el círculo de una visita planteada no solo para denunciar la gestión de la crisis, sino para exhibir una alternativa. Frente a un Gobierno que, según su relato, ha ignorado los avisos antes de la entrada masiva, no estuvo a la altura durante la crisis y sigue sin ofrecer una respuesta después, el líder del PP ha vuelto a Ceuta, ha escuchado a sus autoridades y ha presentado un programa de actuación.

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