El Supremo ratifica por segunda vez el veredicto por abuso sexual contra Trump en el caso Carroll

El Tribunal Supremo de Estados Unidos se niega una vez más, y parece la definitiva, a borrar la grave mancha sobre la reputación del presidente Donald Trump, cuya imagen quedará asociada por vía legal con el abuso sexual a la escritora E. Jean Carroll.

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 La máxima instancia judicial de EE.UU., controlada por jueces conservadores, de los que tres fueron nombrados por el actual mandatario, niega por segunda vez el intento del presidente de anular la sentencia civil de cinco millones para la escritora E. Jean Carroll, por abuso sexual    

El Tribunal Supremo de Estados Unidos se niega una vez más, y parece la definitiva, a borrar la grave mancha sobre la reputación del presidente Donald Trump, cuya imagen quedará asociada por vía legal con el abuso sexual a la escritora E. Jean Carroll.

La máxima instancia judicial de Estados Unidos, controlada por jueces conservadores (de los que tres fueron nombrado por el mismo presidente), rechazó este lunes, por segunda vez, examinar el recurso de Trump contra la conclusión de un jurado de que es responsable de abuso sexual y difamación contra Carroll. El alto tribunal anunció la decisión en una orden sin firma, reiterando su postura de junio.

En 2023, un jurado federal civil determinó que Trump debía pagar cinco millones de dólares en concepto de daños y perjuicios a la escritora y columnista, tras un juicio celebrado en Nueva York centrado en las acusaciones de que en la década de 1990 la penetró por la fuerza con los dedos en el probador de Bergdorf Goodman, una tienda de lujo situada justo enfrente de la Trump Tower, en Manhattan, y que posteriormente mintió sobre lo ocurrido cuando ella lo hizo público en 2019.

El jurado, que tomó su decisión por unanimidad, concluyó que las pruebas respaldaban las acusaciones de Carroll.

Después de esa primera resolución de junio del Supremo, Carroll recibió 5,62 millones de dólares este verano, una cantidad que incluía los intereses acumulados durante los años transcurridos desde que se celebró el juicio.

A pesar de que esa resolución de junio se consideró prácticamente definitiva, el equipo legal de Trump difundió un comunicado en el que calificó los casos presentados por Carroll de “parodia de la justicia financiada por los demócratas” y añadió que “el presidente Trump seguirá imponiéndose frente a la instrumentalización política del sistema judicial por parte de los liberales”. Dos meses después, el Supremo ha mantenido su resolución.

Un segundo caso derivado de las acusaciones de la escritora también podría llegar al Supremo. En enero de 2024, otro jurado ordenó al mandatario estadounidense a pagar a Carroll 83,3 millones de dólares por daños y perjuicios al haberla difamado en 2019, después de que ella lo acusara de haberla violado décadas antes.

La guerra Carroll-Trump tiene mucha miga. Pero la decisión de este lunes supone otro duro revés para Trump y, esta vez parece ser que sí pondrá fin a sus esfuerzos por impugnar el veredicto que concluyó que agredió sexualmente a Carroll. Ya no podrá acusar de mentirosos a los que lo califican de “depredador sexual”.

La escritora y columnista de cotilleo hizo públicas por primera vez sus acusaciones en 2019 y presentó la demanda tres años después, al amparo, en parte, de una ley del estado de Nueva York destinada a facilitar que las víctimas de agresiones sexuales ocurridas años atrás pudieran emprender acciones legales, eliminando así la prescripción de los asuntos.

Trump siempre negó las acusaciones, lo que no deja de ser su conducta habitual. Calificó la demanda civil de “farsa” mientras cuestionaba la personalidad de la acusadora. Sus abogados indicaron que Carroll nunca denunció el supuesto incidente ante la policía y que no hubo testigos, cosa también común en este tipo de delitos.

En un escrito presentado ante el Tribunal, los letrados de Trump sostuvieron que Carroll esperó a que él fuera presidente para presentar sus reclamaciones con el fin de “maximizar el perjuicio político contra él y obtener un beneficio económico para sí misma”.

En la apelación, Trump argumentó que el juez federal del distrito de Manhattan, Lewis Kaplan, no debería haber permitido el testimonio de otras dos mujeres, Jessica Leeds y Natasha Stoynoff, quienes habían acusado a Trump de conducta sexual indebida. Trump igualmente negó esas acusaciones.

Los defensores del presidente remarcaron que Kaplan, además, no debería haber permitido que los miembros del jurado vieran la ya célebre grabación de Access Hollywood, en la que se escucha a Trump haciendo comentarios despectivos sobre las mujeres.

En conjunto, precisaron sus abogados, las decisiones del juez Kaplan de admitir pruebas que no estaban directamente relacionadas con las acusaciones de Carroll contribuyeron a reforzar su caso y a compensar la falta de pruebas directas sobre los hechos concretos denunciados.

Por su parte, el equipo legal de la escritora recalcó en sus escritos que Kaplan actuó correctamente al admitir esas pruebas, ya que éstas se referían a la presunta conducta previa de Trump y a su propensión a cometer el tipo de actos que ella describía en su demanda.

Indicaron además que el Tribunal de Apelaciones del Segundo Circuito de Estados Unidos, con sede en Nueva York, donde se confirmó el veredicto del jurado en una resolución dictada en 2024, concluyó que las cuestiones relativas a qué pruebas debían admitirse en el juicio no fueron un factor determinante para mantener el veredicto.

El Supremo ha hecho caso omiso de todas las alegaciones para salvar la mala reputación de Trump.

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