Una foto y un apretón de manos que marca el final del distanciamiento entre España y México. El rey Felipe VI y la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, han celebrado, este jueves (madrugada del viernes en España) en Ciudad de México, un encuentro con el que ambos países han querido escenificar la normalización de las relaciones bilaterales. Tras meses de acercamiento y negociaciones entre las respectivas cancillerías, la reunión pone fin un periodo marcado por las reiteradas peticiones, tanto del anterior presidente, Andrés Manuel López Obrador, como de la actual mandataria mexicana, para que la Corona española pidiera disculpas por los abusos cometidos durante la conquista.
Felipe VI y la mandataria se reúnen para poner fin a la crisis provocada por la petición de que España pidiera perdón por los abusos en el México Colonial.
Una foto que marca el final del distanciamiento entre España y México. El rey Felipe VI y la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum han celebrado este jueves (madrugada del viernes en España) un encuentro con el que ambos países quieren escenificar la normalización de las relaciones bilaterales. Tras meses de acercamiento y gestos de reconciliación por ambas partes, la reunión pone fin un periodo marcado por las reiteradas peticiones, tanto del anterior presidente, Andrés Manuel López Obrador, como de la actual mandataria mexicana, para que la Corona española pidiera disculpas por los abusos cometidos durante la conquista.
El Rey ha llegado esta noche a la capital mexicana, en una escala de alto valor simbólico, atendiendo a la invitación de la presidenta Sheinbaum, antes de asistir, este viernes en Guadalajara, al partido que enfrenta a las selecciones de España y Uruguay, dentro del Mundial de Fútbol. Poco antes de las 16.30 (ocho horas más en la España peninsular), Claudia Sheinbaum ha recibido al Rey en un salón del Palacio Nacional, situado en el Zócalo de la capital mexicana. Juntos, de pie sobre una tarima roja, flanqueados por la bandera de España y la de México, han oído los respectivos himnos, interpretado por una banda militar situada en el patio interior del palacio, adornado por banderolas de ambos países prendidas de los arcos superiores. Antes de pasar a otra sala para mantener el encuentro, el Rey y Sheinbaum se han estrechado las manos, ante las cámaras.

Para llegar a este momento, tanto el gobierno español como el mexicano han ido acercando posturas en los últimos tres meses. La presidenta Sheinbaum se ha ido distanciando del radicalismo de su predecesor con respecto a España y, al mismo tiempo, el Rey, siguiendo la pauta de la política exterior del Gobierno, hizo el pasado mes de marzo, una declaración, que se presentó como espontánea, pero que estuvo milimétricamente preparada, en la que reconoció que en la etapa de la historia conjunta de México y España, hubo “abusos” y “controversias”, aunque también ha puesto en valor las leyes de Indias decretadas por los Reyes Católicos para proteger a los pueblos indígenas. Lo hizo, durante una conversación con el embajador de México en España, Quirino Ordaz, mientras ambos visitaban la exposición La mitad del mundo. La mujer en el México indígena, abierta en el Museo Arqueológico de Madrid.

A partir de aquel momento, se produjeron claras muestras de acercamiento por parte de México. Aún sin sentirse del todo satisfecha, la presidenta mexicana valoró positivamente las palabras del Rey y, paralelamente, se hizo pública una carta en la que le invitaba a asistir al primer partido que España juega en territorio mexicano, una de las tres sedes, junto a Canadá y Estados Unidos del Mundial de Fútbol. Una iniciativa, en principio protocolaria, que se ha traducido en gesto político al sumarse el encuentro previo de ambos mandatarios, avalado por la decisión de los dos gobiernos de acabar con el distanciamiento tras un periodo de confrontación de dos países con una historia común con sus luces y sus sombras.
Otra muestra del deshielo fue la presencia de la presidenta Sheinbaum en la Cumbre Progresista, celebrada el pasado mes de abril en Barcelona, donde se reunió con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. En toda esta operación acercamiento no es ajeno el conflicto de intereses políticos y económicos entre México y Estados Unidos y el interés de España de celebrar al mayor nivel la próxima Cumbre Iberoamericana.
Felipe VI y Claudia Sheinbaum se ven por primera vez, casi dos años después de que la actual presidenta mexicana dejara fuera de su ceremonia de toma de posesión al rey de España. Al inicio de su mandato, Sheinbaum asumió la política de su antecesor, López Obrador, que abrió un periodo de confrontación con España al enviar, en marzo de 2019, una carta a Felipe VI en la que le exigía que España pidiera perdón a México por los abusos cometidos durante la etapa colonial. De acuerdo con el Gobierno, el Rey no contestó a la carta de López Obrador.
De nada sirvió que el gobierno español y la propia Corona recordara que en 1990 el rey Juan Carlos, durante su visita a Oaxaca, dentro de un viaje de de Estado a México, ya reconoció que, a pesar de que la Corona española siempre protegió a los indígenas, a menudo se cometieron abusos y se refirió en concreto al polémico sistema de las encomiendas, que repartía indios entre conquistadores y colonos. “La prudencia y ecuanimidad de la Corona de España”, dijo entonces el rey Juan Carlos, “fue, a menudo, lamentablemente desoída por ambiciosos encomenderos y venales funcionarios que, por la fuerza, impusieron su sinrazón” .

Antes del encuentro de este jueves con el Rey, la mandataria mexicana auguró que la reunión sería “cordial” y que quería explicarle al monarca “qué significa para México el reconocimiento de los pueblos originarios, su grandeza cultural, las grandes civilizaciones de antes y los pueblos originarios de hoy”. Tanto desde la Zarzuela como desde el Ministerio de Exteriores, cuyo titular, José Manuel Albares, acompaña al monarca en el encuentro, se ha puesto el acento en que “este viaje se enmarca en un contexto de intensificación de las relaciones bilaterales entre ambos países” y en que permitirá reforzar “los vínculos de cercanía y afinidad que unen a ambos pueblos”.
Este viernes, ya en Guadalajara, el Rey mantendrá un encuentro con el gobernador del estado de Jalisco, Jesús Pablo Lemus Navarro, y posteriormente se reunirá con una representación de la colectividad española en México.
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