Andalucía sigue los pasos de Aragón. Recordemos que Aragón es bastante representativa del electorado de las generales, y Andalucía, la más poblada.
Andalucía sigue los pasos de Aragón. Recordemos que Aragón es bastante representativa del electorado de las generales, y Andalucía, la más poblada.Seguir leyendo…
Andalucía sigue los pasos de Aragón. Recordemos que Aragón es bastante representativa del electorado de las generales, y Andalucía, la más poblada.
El PP que gobierna cae. Los perfiles moderados del partido, sean Jorge Azcón en Aragón o Juanma Moreno en Andalucía, que lograron excelentes resultados hace unos años con un estilo moderado, pierden fuelle. Los motivos pueden ser diversos: el desgaste de la gestión (mayor en el caso de Moreno, con siete años en el gobierno y la crisis del cáncer de mama) o que el electorado de la derecha reclama más contundencia.
¿Cómo no va a acusar el PSOE haber tenido que echar a sus dos últimos secretarios de organización?
Vox sigue mordiendo, pero no tanto. En Aragón doblaron resultado y en Andalucía han subido un escaño. El partido de Santiago Abascal, sin llegar a gobernar todavía, acusa cierto estancamiento, pero la inercia sigue a alza. Los motivos también pueden ser diversos: desde el ruido interno, con expulsiones y acusaciones de corrupción, hasta haberse hecho los remolones para no entrar en los gobiernos autonómicos hasta hace poco. Si Abascal se lo hizo pasar mal a María Guardiola en Extremadura por ser una de las voces más centradas del PP, habrá que ver cómo hacen sudar a Moreno Bonilla. Pierde así Alberto Núñez Feijóo toda esperanza de despegarse de ese insidioso apéndice que es Vox para el PP. No hay fórmulas mágicas, ni la andaluza ni la madrileña. Cualquiera es “un lío” para Feijóo, como diría Moreno.
Haría mal el PSOE en consolarse con ese escenario del PP. Los andaluces siguen dando la espalda al partido que durante más de 35 años fue hegemónico en todo el sur. Sin recuperarse en Andalucía, el PSOE no tiene futuro. Como ocurriera en Aragón, otra ministra sufre un revés en su tierra. Se especula sobre la contaminación sanchista de las candidatas, pero es más probable que simplemente sea el partido el que está hecho trizas en esos territorios. ¿Cómo no va a estarlo si ha perdido a dos secretarios de organización federales por corrupción?
Los electores castigan a quien no está picando piedra cada día en su comunidad, ejerciendo la oposición y construyendo el partido sobre el terreno. Tampoco Salvador Illa gobernó nada más dejar el Ministerio. Tuvo que trabajárselo hasta las siguientes elecciones. Quizás el error de Sánchez fue no ocuparse de todo eso antes.
A la izquierda del PSOE ya no sirve ni la unidad. Podemos y Sumar llegan tarde. Ni juntos ni por separado. A Sumar le castiga el gobierno, y a Podemos, estar fuera. Aunque quizá separados habría sido peor. Los electores de esa izquierda que jamás votará a los socialistas buscan refugio en la Chunta Aragonesista o Adelante Andalucía, que aparecen como más cercanas y más irreverentes.
Cada comunidad tiene sus dinámicas particulares, pero la ristra de elecciones de este año dibuja una tendencia, sin que ello signifique que la partida de las generales esté sentenciada.
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