La puesta a la venta del ático de lujo adquirido por la Comunidad de Madrid no ha apagado la polémica; al contrario, la ha avivado. Cada nuevo detalle sobre la gestación de la compra pone en cuestión la arquitectura del relato oficial ofrecido hasta ahora por el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso. La última revelación sitúa el origen de la operación meses antes de la firma. Según ha adelantado El País, entre enero y marzo de este año, Planifica Madrid recibió el encargo de buscar un piso de entre 250 y 400 metros cuadrados y con “una gran terraza” en Chamberí o sus alrededores. En ningún momento de ese encargo se especificó que la propiedad tuviera que albergar despachos u oficinas. El ático que acabaría comprando la empresa pública el 14 de abril se anunciaba desde el 31 de enero por 6,6 millones de euros.
Planifica Madrid recibió entre enero y marzo el encargo de localizar una vivienda de entre 250 y 400 metros cuadrados en Chamberí o sus alrededores
La puesta a la venta del ático de lujo adquirido por la Comunidad de Madrid no ha apagado la polémica; al contrario, la ha avivado. Cada nuevo detalle sobre la gestación de la compra pone en cuestión la arquitectura del relato oficial ofrecido hasta ahora por el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso. La última revelación sitúa el origen de la operación meses antes de la firma. Según ha adelantado El País, entre enero y marzo de este año, Planifica Madrid recibió el encargo de buscar un piso de entre 250 y 400 metros cuadrados y con “una gran terraza” en Chamberí o sus alrededores. En ningún momento de ese encargo se especificó que la propiedad tuviera que albergar despachos u oficinas. El ático que acabaría comprando la empresa pública el 14 de abril se anunciaba desde el 31 de enero por 6,6 millones de euros.
Esta precisión entra en contradicción con la versión sostenida durante todo el verano por el equipo de Gobierno. Cabe recordar que el Ejecutivo justificó la inversión de 6,3 millones de euros alegando que el piso serviría de apoyo temporal mientras se acometían obras en la sede autonómica de la Puerta del Sol. Sin embargo, el inmueble del paseo del General Martínez Campos posee uso residencial y la normativa municipal impide implantar oficinas en esa planta. A ello se suma la elección del intermediario, una inmobiliaria de La Moraleja volcada en el mercado residencial de alta gama y ajena a la comercialización de sedes corporativas.
La secuencia de la compra aleja la tesis de una gestión patrimonial ordinaria. Planifica Madrid no solo descartó una primera opción en el paseo del Pintor Rosales, de unos 350 metros cuadrados y una terraza de 200, que se ofrecía por cuatro millones de euros, sino que acabó decantándose por una vivienda dos millones más cara. Según El País, el ático de General Martínez Campos tenía 485 metros cuadrados y casi 200 de terraza y partía de un precio de 6,6 millones. La negociación permitió cerrar la operación en 6,3 millones y se prolongó aproximadamente un mes y medio antes de la firma de la escritura, el 14 de abril.
La cronología resulta especialmente reveladora porque la búsqueda y la negociación precedieron a la justificación pública de la compra como una necesidad temporal de espacio para las oficinas del Gobierno. La empresa pública operó además en una zona donde Ayuso ha residido habitualmente y a escasos metros de su entorno familiar. Nadie en el Gobierno regional ha aclarado aún quién emitió la orden ni por qué se delegó la búsqueda en una entidad pública cuya actividad en los últimos años ha estado centrada fundamentalmente en actuaciones urbanísticas y adquisiciones singulares.

El hecho de que el incendio esté lejos de extinguirse se debe en buena manera a la dimensión nacional que ha alcanzado dentro del propio Partido Popular. Cuando el equipo de la presidenta pretendía dar por zanjado el asunto al grito de “chao, pescao”, Alberto Núñez Feijóo, reabrió la brecha. En una entrevista concedida a Europa Press, admitió conocer desde abril las necesidades de traslado temporal del Gobierno madrileño, pero verbalizó una duda especialmente incómoda para la gestión de su propia baronesa. “Patrimonio tendrá que explicar por qué compró un ático que no se puede destinar a oficina”.
La intervención de Feijóo resulta significativa porque mantiene abierta una polémica que Ayuso trataba de cerrar y desplaza toda la presión al propio Gobierno madrileño. El presidente del PP ha dado por buenas las explicaciones sobre la necesidad de un traslado temporal por las obras de Sol, pero ha reclamado que Patrimonio aclare por qué se adquirió un inmueble que no puede destinarse a oficina.
Con la mira puesta en el inicio del curso político en la Asamblea de Madrid, la oposición —Más Madrid y PSOE— ha exigido el expediente completo y cuestiona la comparecencia que el consejero de Presidencia y presidente de Planifica Madrid, Miguel Ángel García Martín, quien ha solicitado a petición propia. El consejero ha sido señalado por la propia Ayuso como quien dispone de la información detallada sobre la operación y deberá explicar ante la Cámara la gestión patrimonial de la empresa pública.
Tampoco convence el argumento de la consejera de Economía, Rocío Albert, que ha calificado las explicaciones ofrecidas por el Gobierno regional de “concluyentes” y ha sostenido que no hay necesidad de seguir hablando del asunto. La estrategia de cierre coincide, sin embargo, con la aparición de nuevos datos sobre una operación que sigue sin despejar quién ordenó la búsqueda, por qué se fijaron esas características, por qué se recurrió a una inmobiliaria especializada en viviendas de lujo y por qué se acabó comprando un inmueble residencial que el propio presidente del PP admite que no puede destinarse a oficina.
El problema para Ayuso ya no es solo explicar por qué se compró el ático. Es explicar por qué se empezó a buscar un inmueble con esas características y cómo encaja aquella búsqueda con la justificación que se ofreció después.
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