El boom de los chips chinos desafía el cerco tecnológico de Estados Unidos

El fabricante nacional se disparó un 466% en su debut en bolsa, reflejando la confianza de los inversores en la apuesta de Pekín por construir una industria de semiconductores independiente frente a las restricciones de Estados Unidos Leer El fabricante nacional se disparó un 466% en su debut en bolsa, reflejando la confianza de los inversores en la apuesta de Pekín por construir una industria de semiconductores independiente frente a las restricciones de Estados Unidos Leer  

Durante unas horas del lunes, una empresa prácticamente desconocida para el gran público hizo algo que hace apenas unos años parecía impensable: convertirse en la compañía más valiosa de China. El fabricante de memorias ChangXin Memory Technologies (CXMT), con sede en la ciudad de Hefei, se disparó un 466% en su debut en la Bolsa de Shanghái y llegó a superar fugazmente en capitalización al gigante tecnológico Tencent.

Más que una euforia bursátil, el fenómeno fue interpretado en Pekín como el símbolo de un gran cambio. El mercado, además de premiar a una empresa de semiconductores, celebraba la posibilidad de que China pueda construir una industria capaz de depender cada vez menos de Occidente.

La salida a bolsa de CXMT ha sido recibida casi como una victoria nacional. El fabricante, especializado en memorias DRAM (los chips que almacenan la memoria de corto plazo utilizada en servidores, ordenadores, teléfonos móviles o cámaras) recaudó 8.500 millones de dólares, la mayor oferta pública inicial en la China continental desde la protagonizada por el Banco Agrícola de China en 2010. Sus acciones cerraron la jornada en 49 yuanes frente a un precio inicial de 8,66 yuanes, después de una sesión marcada por compras masivas alimentadas por la fiebre de la IA.

Lo ocurrido, apuntan ahora algunos analistas chinos, refleja el creciente interés de los inversores nacionales por las empresas de semiconductores en un momento en que el Gobierno de Xi Jinping acelera su estrategia para alcanzar la autosuficiencia tecnológica. Desde que EEUU comenzó a restringir el acceso de las compañías chinas a los chips más avanzados, así como a maquinaria y software esenciales para fabricarlos, Pekín ha convertido el desarrollo de una cadena de suministro propia en una prioridad estratégica.

La industria de los semiconductores se ha transformado en uno de los grandes campos de batalla de la rivalidad tecnológica entre las dos mayores economías del mundo. Durante décadas, el país asiático fue el mayor consumidor mundial de chips, pero dependía enormemente de proveedores extranjeros. En memorias DRAM, las surcoreanas Samsung Electronics, SK Hynix y la estadounidense Micron concentran alrededor del 90% de la producción mundial. CXMT ocupa actualmente la cuarta posición global y es, con diferencia, el mayor fabricante chino del sector.

La empresa china ha pasado de acumular pérdidas millonarias durante años a obtener beneficios gracias al auge de la IA, que ha disparado la demanda de memorias utilizadas en centros de datos y sistemas de inferencia. Solo en el primer trimestre del año ingresó 33.000 millones de yuanes (alrededor de 4.300 millones de euros).

Los medios chinos destacan que el espectacular estreno bursátil de CXMT también multiplicó la fortuna de varios de sus máximos directivos. El presidente de la compañía, Zhu Yiming, vio cómo el valor de su participación ascendía hasta casi 80.000 millones de yuanes (unos 9.500 millones de euros), mientras que el presidente y director técnico, Cao Kanyu, pasó a controlar acciones valoradas en más de 10.000 millones de yuanes (alrededor de 1.200 millones de euros).

La compañía ha explicado que los fondos obtenidos en bolsa servirán para ampliar tanto su producción como la investigación y el desarrollo. Ya opera tres fábricas de obleas DRAM y planea seguir aumentando su capacidad. La consultora SemiAnalysis estima que alcanzará una producción de 350.000 obleas mensuales a finales de este año, muy cerca de Micron, y que podría llegar a las 500.000 antes de finalizar 2028. El banco japonés Nomura calcula que CXMT podría elevar su participación en el mercado mundial de memorias DRAM desde aproximadamente el 10% actual hasta cerca del 18%.

La propia estructura del mercado chino ofrece además un enorme margen de crecimiento. Aunque China representa aproximadamente una cuarta parte de la demanda mundial de memorias DRAM, la producción nacional apenas cubre alrededor del 30% de sus propias necesidades. El resto sigue dependiendo de importaciones.

Solo en junio, las compras chinas de chips de memoria alcanzaron un récord de 32.000 millones de dólares, un 250% más que el año anterior, reflejando que fabricantes de teléfonos, ordenadores y servicios de computación en la nube continúan recurriendo masivamente a proveedores extranjeros.

Esa dependencia explica por qué Pekín ha convertido empresas como CXMT en piezas fundamentales de su estrategia tecnológica. El objetivo es construir un ecosistema completo de innovación que abarque desde el diseño de chips hasta la fabricación de maquinaria, materiales, software y equipos industriales.

En los últimos años, las autoridades han multiplicado las subvenciones, los fondos públicos y los incentivos fiscales destinados al sector. Pero el camino hacia la autosuficiencia tecnológica continúa lleno de obstáculos. Según el último informe de Nomura, empresas como CXMT todavía mantienen un importante retraso en las tecnologías más avanzadas. La mayor brecha, explican, aparece en la memoria HBM (High Bandwidth Memory), imprescindible para alimentar los procesadores de IA de última generación utilizados por gigantes como Nvidia.

Tampoco ha desaparecido la presión de las sanciones estadounidenses. Una parte importante de la maquinaria crítica utilizada por CXMT continúa dependiendo de proveedores extranjeros. Equipos de litografía avanzada y determinados materiales químicos siguen siendo especialmente vulnerables a posibles nuevas restricciones de exportación impuestas por Washington.

A pesar de las limitaciones externas, el Gobierno chino mantiene la apuesta por el desarrollo de capacidades propias en los sectores más estratégicos de la industria de los semiconductores. En la nueva guerra de los chips, el fenómeno de CXMT sugiere que China ansía demostrar que también puede fabricar los cimientos sobre los que se construirá la revolución de la inteligencia artificial.

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