Detenido un bombero voluntario por provocar el incendio de Fontainebleau

Un bombero voluntario está detenido después de haber confesado que provocó uno de los fuegos del gran incendio que ha quemado ya más de 2.000 hectáreas del bosque de Fontainebleau, a unos 60 kilómetros al sur de París, una joya natural y con gran afluencia de visitantes todo el año.

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 El fuego ya está perimetrado, pero ha quemado más de 2.000 hectáreas del histórico bosque cerca de París  

Un bombero voluntario está detenido después de haber confesado que provocó uno de los fuegos del gran incendio que ha quemado ya más de 2.000 hectáreas del bosque de Fontainebleau, a unos 60 kilómetros al sur de París, una joya natural y con gran afluencia de visitantes todo el año.

El pirómano reconoció en los interrogatorios  haber prendido fuego a unas ramas, con un mechero y gasolina, en lo que sería uno de los focos secundarios del incendio, que ya estaba en marcha cuando cometió esta incomprensible acción. Otra persona detenida dijo haber lanzado una colilla por descuido y sin la intención de incendiar el bosque.

Además de estas confesiones, otros cuatro sospechosos han negado haber sido los pirómanos. Mientras, se estudia la hipótesis de que el primer origen del incendio, que se desató en una fase de altísimas temperatura y mucha sequedad de la vegetación, fuera en unos trabajos realizados en las proximidades de la autopista A6, que hubo de ser cortada por precaución.

Los bomberos creen que pueden tardar días e incluso semanas en garantizar totalmente que el fuego no se reaviva, pues la extensión es grande, muy arbolada, y pueden quedar rescoldos en el suelo, lo que obliga a inundarlo de agua, literalmente. Por suerte, las previsiones meteorológicas hablan de una bajada de temperaturas a partir del jueves, con la posibilidad de lluvia.

La vetustez del parque de hidroaviones francés, los célebres Canadair,  y escasez de otros aparatos antiincendios ha generado ya polémica política por la falta de inversión. Uno de los que la han desatado es el candidato presidencial de La Francia Insumisa (LFI, extrema izquierda), Jean-Luc Mélenchon. El problema es que fabricar estos hidroaviones, que son muy caros (unos 40 millones de euros), lleva tiempo porque el viejo fabricante canadiense Bombardier dejó de producirlos y el nuevo está desbordado de pedidos.

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