Paso firme, tranquilo y ya en libertad —que no es poco—, Luis Bárcenas llegaba esta mañana a la Audiencia Nacional dispuesto a someterse a un interrogatorio en el que explicar qué documentos le robaron través de la llamada operación Kitchen, presuntamente orquestada por el Ministerio del Interior durante la etapa de Mariano Rajoy. Sin embargo, el extesorero del Partido Popular, sin cuentas pendientes con la justicia, se metió de lleno en un terreno al que no quiso entrar el juez que instruyó la causa: “esta operacion se inicia por los responsables del partido”.
El extesorero del Partido Popular asegura que la operación previa a la Kitchen la empezaron responsables del PP para destruirle tras admitir la contabilidad paralela de la formación
Paso firme, tranquilo y ya en libertad —que no es poco—, Luis Bárcenas llegaba esta mañana a la Audiencia Nacional dispuesto a someterse a un interrogatorio en el que explicar qué documentos le robaron través de la llamada operación Kitchen, presuntamente orquestada por el Ministerio del Interior durante la etapa de Mariano Rajoy. Sin embargo, el extesorero del Partido Popular, sin cuentas pendientes con la justicia, se metió de lleno en un terreno al que no quiso entrar el juez que instruyó la causa: “esta operacion se inicia por los responsables del partido”.
El argumento esgrimido por Bárcenas se basa en que es a raiz de que se conociesen los llamados ‘papeles de Bárcenas’ —con la contabilidad b de Génova, 13— cuando se empieza una guerra contra él. Ha relatado todos los pasos que se dieron desde el PP para que intentara destruir, manipular o falsear esos manuscritos y negarlos ante el juez de la Audiencia Nacional.
Cuando finalmente optó por declarar el 15 de julio del 2013, cuando reconoció la veracidad de los papales, el PP empezó una operación contra él, borrando sus ordenadores o haciéndole su vida imposible en la cárcel donde estaba en preventiva. A juicio del extesorero, el partido empezó primero: otra cosa es que luego hubiese una operación policial para robarle documentos.
ofrecimiento para manipular los papeles con la contabilidad B del PP
En primer término, le ofrecieron 500.000 euros a través de un abogado para que manipulara los documentos, luego le amenazaron con su mujer para que dijera que los ‘papeles de Bárcenas’ no eran ciertos. Al final, él no aceptó y lo reconoció en vía judicial.
A partir de ahí empezaron los problemas. Bárcenas ha recordado cómo cambió su vida “drásticamente” en la prisión de Soto del Real (Madrid) cuando tiró de la manta contra el Partido Popular. Según ha explicado, la relación con la dirección de la cárcel fue “correcta” hasta que el 15 de julio de 2013 confirmó ante el instructor de Gürtel la autenticidad de sus famosos papeles.
A partir de ahí, tal y como ha recordado, se filtró su fotografía de ingreso a la cárcel. “Hay una correlación causa efecto porque mi declaración fue muy contundente contra directivos del Partido Popular en aquel momento”, ha reflexionado.
Bárcenas ha denunciado la “persecución tremenda y permanente” que sufrió en prisión preventiva después de haber apuntado contra dirigentes del PP, en la causa por la financiación irregular. Con “clara intención de humillarle”, ha dicho, le sometieron a un desnudo integral, le apretaban en los traslados las esposas “de manera insoportable” o le imponían sanciones “sin sentido”.
Además, ha recordado cómo aparecieron imágenes de todo tipo en prisión, cuya filtración atribuye a la dirección del centro para “denigrarlo”. Quien fuese director de Soto del Real en aquella época, la semana pasada, sin embargo atribuyó al propio Bárcenas la filtración de las imágenes a la prensa.
Bárcenas no ha cargado contra el principal acusado, el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, ni contra su númeo 2, Francisco Martínez, ni siquiera contra los mandos policiales acusados. Además de relatar las maniobras del PP para destruirle, todo su foco estuvo en a quien dio su “máxima confianza” y le traicionó, su conductor Sergio Ríos.
De la instrucción se deduce que Ríos fue captado por la Policía para que robara documentación y dispositivos a Bárcenas, aprovechando que éste estaba en prisión y él hacía las labores de chófer y protector de su mujer, Rosalía Iglesias.
Bárcenas daba instrucciones a Ríos para que moviera y entregara a su abogado sus papeles sobre la contabilidad del PP, sus teléfonos y otros dispositivos. A preguntas del fiscal de Antuicorrupción, Bárcenas ha reconocido la autoría de los papeles que fueron incautados en este procedimiento. “Esa documentación estaba en mi casa y le dije a Sergio Ríos que la cogiese para entregársela a mi abogado, Javier Gómez de Liaño”. Entre la documentación, había datos sobre campañas electorales y donativos al partido. Es mi letra”, ha advertido.
Sin embargo, había un dispositivo que Bárcenas asegura que le robaron y que ha captado la atención de los abogados: un pendrive donde guardaba tres audios: uno de él mismo relatando toda la contabilidad extracontable, otro de Mariano Rajoy triturando los apuntes de esa caja b y un tercero del exdirigente andaluz Javier Arenas explicándole que había acudido a un notario a dejar constancia de esta contabilidad.
Hoy ha explicado que las razones de estas grabaciones es porque él ya sabía que Suiza iba a entregar datos sobre cuentas suyas en el país helvético. Fueron las medidas que adoptó para protegerse.
De esos audios no se sabe nada, sólo la palabra de Bárcenas. El pendrive donde lo guardaba se lo robaron. también los subio a una platafoma digital, pero desaparecieron. Pero ¿qué aparecía en el audio de Rajoy? Según el extesorero, se trataba de un encuentro en el despacho del entonces presidente del partido y del Gobierno donde le explica el saldo que queda de la caja . “Le entrego la última hoja de esos movimientos, le entrego el saldo en un sobre y él se lo queda”, ha subrayado. Le pregunta porqué tiene apuntado esa contabilidad y es cuando Bárcenas le explica que así lo hace con el anterior tesorero Álvaro Lapuerta para tener controladas las entradas y salidas de dinero. “Se extraña mucho que esté apuntado. Se da la vuelta al sillón”, y lo mete en la trituradora.
Las defensas intentan agarrarse a que esos audios no han aparecido para intentar desmontar la existencia de la operación Kitchen, a pesar de que hay pruebas de que Ríos sustrajo los teléfonos de Bárcenas y los entregó a la Policía para realizar un volcado.
Además, han intentado desacreditar su testimonio porque lo dicho hoy como testigo en el juicio que se celebra en la Audiencia Nacional no concuerda con lo declarado en fase de instrucción. De hecho, ha reconocido que mintió sobre la grabaciones al PP.
A preguntas del abogado de Fernández Díaz ha reconocido que en una declaración en fase de instrucción aseguró que no sabía donde tenía guardado el pendrive con el audio de Rajoy, dejando abierta la posibilidad que estuviera en su despacho de la sede del partido en la calle Génova. Sin embargo, hoy ha asegurado que ese pendrive siempre lo guardó en su casa y después lo llevó al estudio de su mujer, en donde dice que se lo robaron.
Otra contradicción es que en una declaración ante el juez instructor Manuel García Castellón en el 2019 dijo que “jamás” había grabado a nadie de su partido, cuando ahora dice que grabó a Mariano Rajoy y Javier Arenas. El extesorero ha reconocido que en esos momentos decir la verdad colisionaba con su derecho de defensa. “Estoy en un periodo de negociación con el PP de ‘no nos vamos a agredir, vamos a llevarnos bien’; estaba pendiente de la sentencia del Tribunal Supremo por el caso Gürtel y si fuese poco tenía pendiente el defenderme como acusado en la pieza separada Udef bla (la caja b del partido). Colisionaba con mis intereses de defensa en ese momento reconocer las grabaciones. No quería que se distorsionase la buena relación que volvía a tener con los responsables del PP”.
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