EE.UU. imputará a Raúl Castro por dos avionetas derribadas por Cuba en la crisis de los balseros

Aunque en alguna tienda de Florida se han puesto a la venta camisetas con la imagen del actual presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, esposado y vestido igual que Nicolás Maduro cuando era trasladado tras su secuestro exprés el pasado 3 de enero, el próximo objetivo de Estados Unidos es el nonagenario Raúl Castro. La idea del secretario de Estado, Marco Rubio, que recientemente posó orgulloso en redes ataviado con el chandal que le dieron al cautivo Maduro, es que el próximo en enfundarse la prenda deportiva sea el expresidente cubano y hermano menor del líder revolucionario Fidel Castro.

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 El hermano menor de Fidel Castro era ministro de Defensa cuando ocurrió el incidente en el que murieron cuatro pilotos de Hermanos al rescate, una organización de exiliados en Miami   

Aunque en alguna tienda de Florida se han puesto a la venta camisetas con la imagen del actual presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, esposado y vestido igual que Nicolás Maduro cuando era trasladado tras su secuestro exprés el pasado 3 de enero, el próximo objetivo de Estados Unidos es el nonagenario Raúl Castro. La idea del secretario de Estado, Marco Rubio, que recientemente posó orgulloso en redes ataviado con el chandal que le dieron al cautivo Maduro, es que el próximo en enfundarse la prenda deportiva sea el expresidente cubano y hermano menor del líder revolucionario Fidel Castro.

Raúl Castro está a punto de cumplir 95 años, el próximo 3 de junio, pero Estados Unidos quiere amargarle el retiro público del que goza desde que en 2021 abandonara la dirección del partido comunista cubano y en 2018 la jefatura de Estado de la gran isla antillana. El pretexto para perseguirlo y juzgarlo, y tal vez extraerlo en una operación militar como la exitosa incursión en Venezuela, es un incidente ocurrido en 1996, el derribo de dos avionetas de una organización humanitaria con sede en Miami.

Barcos de la “flotilla de la libertad” que salió de Florida para rendir homenaje a los cuatro miembros de Hermanos al rescate abatidos por Cuba.
Barcos de la “flotilla de la libertad” que salió de Florida para rendir homenaje a los cuatro miembros de Hermanos al rescate abatidos por Cuba.Rick Bowmer / Ap-LaPresse

Entre este martes y el miércoles, la fiscalía de Miami aprovechará la convocatoria de un homenaje a los exiliados cubanos que fueron víctimas en la operación de los aviones abatidos para anunciar la presentación de cargos contra Raúl Castro, que por aquel entonces era ministro de Defensa en el régimen encabezado por su hermano, según ha avanzado el diario ‘Miami Herald’.

Para prosperar, la imputación formal debe ser aprobada por un gran jurado, pero de cualquier manera funcionará como pretexto para que la administración Trump siga presionando al gobierno cubano de Díaz-Canel y le exija que emprenda cambios económicos y políticos fundamentales, un requerimiento que la Casa Blanca ya ha trasladado en sus diversas reuniones con altos funcionarios cubanos, la última de ellas el jueves 14 de mayo a través del director de la CIA, John Ratcliffe, que incluso se vio en La Habana con uno de los nietos de Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro.

¿Qué sucedió exactamente el 24 de febrero de 1996 para que se abra la vía a un eventual juicio a Raúl Castro? Para ello hay que remontarse a la crisis de los balseros, cuando más de 125.000 cubanos decidieron arriesgarse a morir en el mar para salir de la isla caribeña y llegar a Estados Unidos en una travesía de más de cien kilómetros en embarcaciones muy precarias, a veces solamente balsas neumáticas.

Un grupo de pilotos exiliados cubanos afincados en Florida creó la organización humanitaria Hermanos al rescate, que sobrevolaba las rutas de los balseros para lanzarles víveres y alertar de su presencia a la guardia costera estadounidense. En una de esas misiones, el 24 de febrero de 1996, dos avionetas del colectivo se acercaron al paralelo 24, que marca el límite aéreo de La Habana, y fueron derribadas. Cuba justificó el ataque por tratarse de una intrusión en su espacio aéreo. Estados Unidos replicó que la agresión se había producido en cielo sobre aguas internacionales. Los cuatro ocupantes murieron.

José Basulto, fundador de Hermanos al rescate, en una imagen de la semana pasada.
José Basulto, fundador de Hermanos al rescate, en una imagen de la semana pasada.Alberto Boal / EFE

Las avionetas de Hermanos al rescate se dejaban ver con frecuencia las costas cubanas y llegaron a arrojar panfletos anticomunistas en la capital, aunque el responsable del grupo, José Basulto, se escudaba en que las papeletas fueron lanzadas en aguas internacionales y llevadas por el viento a La Habana.

En cualquier caso, respecto al incidente por el que ahora se quiere juzgar a Raúl Castro, la Organización de la Aviación Civil Internacional (OACI) dio la razón a Estados Unidos sobre el lugar donde se produjo el ataque militar.

La Habana defendió su agresión porque las avionetas habían entrado en su espacio aéreo mientras que Washington dijo que sobrevolaban aguas internacionales

La  respuesta de Washington no se hizo esperar. Bill Clinton era el presidente, en el último año de su primer mandato, y decidió endurecer el embargo y ampliar las sanciones contra Cuba, como prohibir los vuelos charter de los diplomáticos de la isla, pero descartó la presentación de cargos criminales contra Fidel Castro, el líder cubano en ese momento. En 2003 el Departamento de Justicia, bajo el mandato de George W. Bush, incriminó a tres oficiales militares cubanos, pero nunca llevó a acciones para extraditarlos.

Hermanos al Rescate fue una organización que tuvo repercusión en aquella época y llegó a gozar del favor de Concilio Cubano, un intento fallido de aglutinar a la oposición cubana. La comunidad cubana en el exilo quiso rendir un homenaje póstumo a los cuatro fallecidos de las avionetas y organizó la llamada “flotilla de la libertad”, pero el mal tiempo impidió que se acercaran al lugar donde cayeron las aeronaves, según la crónica del corresponsal de La Vanguardia, Joaquim Ibarz, en 1996. En cambio, un escuadrón de dos avionetas de Hermanos al Rescate y otras 22 aeronaves sí consiguió acercarse y arrojar coronas y ramos de flores. 

Un coche de época pasa delante de un cartel en La Habana con los retratos de Fidel Castro, Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel. 
Un coche de época pasa delante de un cartel en La Habana con los retratos de Fidel Castro, Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel. Norlys Perez / Reuters

Localizado por la agencia Efe, el fundador de Hermanos al rescate, el cubano exiliado Julio Basulto, que ahora tiene 85 años, se mostró “escéptico” sobre que se haga justicia por la muerte de sus cuatro compañeros, pese al anuncio de imputación criminal contra Rául Castro por parte de Estados Unidos.

Tras el incidente, las autoridades estadounidenses detuvieron a cinco personas que supuestamente trabajaban para la inteligencia cubana y se habían infiltrado en Hermanos al rescate. Dos cumplieron una larga condena en Estados Unidos y los otros tres fueron intercambiados por prisioneros en un canje durante la adminstración Obama, cuando se produjo el deshielo entre Estados Unidos y una Cuba que ya controlaba Raúl Castro. Esa infiltración fue narrada en la película ‘La red avispa’ (2019), protagonizada por Penélope Cruz y disponible en Netflix en España.

Los cuatro miembros de Hermanos al rescate eliminados por Cuba en 1996.
Los cuatro miembros de Hermanos al rescate eliminados por Cuba en 1996.Alberto Boal / EFE

Raúl Castro vive en La Habana entre estrictas medidas de seguridad, que supervisa personalmente su nieto Raúl Guillermo Rodríguez, y sigue siendo una figura decisiva en la isla, participando de los debates para intentar capear la situación crítica en la que se encuentra el país tras el bloqueo petrolero decretado por Estados Unidos para hacer caer a un régimen que considera corrupto e incompetente.

Las amenazas de aplicar sanciones a los países que suministren crudo a La Habana han surtido efecto y la isla caribeña vive de apagón en apagón y con severas restricciones de transporte interno, las conexiones aéreas prácticamente congeladas y una industria turística duramente golpeada. Incluso las dos grandes navieras internacionales que operan en Cuba, las europeas Hapag Lloyd y CMA CGM, han decidido dejar de aceptar nuevos pedidos que tengan que ver con la isla a la espera de que se clarifique el alcance de las nuevas sanciones que ha aprobado Washington.

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