Francia juzga en Marsella a uno de sus mayores narcotraficantes

Félix Bingui, alias El Gato, considerado por las autoridades francesas, hasta su caída, como uno de los mayores narcotraficantes del país, ha empezado a ser juzgado este lunes en Marsella en medio de un férreo dispositivo de seguridad. Extraditado de Marruecos en enero del 2025, a Bingui se le atribuye haber sido el jefe máximo del clan Yoda, que perdió el poder ante la organización rival, DZ Mafia, en el 2023 en una guerra que se saldó con al menos 35 muertos.

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 Féliz Bingui, de 35 años, alias ‘El Gato’, llevaba una vida de lujo entre Dubái, Tailandia, Marruecos y España  

Félix Bingui, alias El Gato, considerado por las autoridades francesas, hasta su caída, como uno de los mayores narcotraficantes del país, ha empezado a ser juzgado este lunes en Marsella en medio de un férreo dispositivo de seguridad. Extraditado de Marruecos en enero del 2025, a Bingui se le atribuye haber sido el jefe máximo del clan Yoda, que perdió el poder ante la organización rival, DZ Mafia, en el 2023 en una guerra que se saldó con al menos 35 muertos.

En Francia existe todavía un cierto reparo a emplear el calificativo de mafia para sus grandes señores de la droga, pues esa palabra se reserva preferentemente para los italianos. Prefieren hablar de bandidismo, o narcobandidismo, aunque en el fondo son fenómenos equivalentes y los estragos causados por el crimen organizado en Marsella y otras ciudades se acercan a los que sufrieron Palermo o Nápoles en sus peores tiempos. De hecho, la creciente delincuencia ligada a la droga será un tema relevante en la campaña presidencial del 2027.

Félix Bingui
Félix BinguiAFP

Bingui, de 35 años, llevaba una vida de lujo, saltando desde Dubái -donde tiene estatuto de residente- a Tailandia, la Costa del Sol, Marruecos y Marsella. El presunto capo del clan Yoda no reparaba en gastos de restaurantes, discotecas o billetes de avión en clase business.  Ese despilfarro ostentoso era posible gracias a los fuertes ingresos que generaban sus plazas de venta de droga en los barrios del norte de Marsella, sobre todo el de La Fontaine, en la cité (barrio suburbial) de La Paternelle, junto a la autopista A7.  Había días en que podían ingresar 100.000 euros.

El abogado de El Gato, Philippe Ohayon, sostuvo al inicio del proceso que las acusaciones contra su cliente pueden estar viciadas por la utilización de escuchas telefónicas ilegales y por los dudosos métodos de tres policías que llevaron la investigación y cuya comparecencia en el juicio exigió. Bingui, que podría ser condenado a una pena de hasta 20 años de cárcel, niega todas las acusaciones.  El reo, que fue condenado a 6 años de prisión en el 2024 también por narcotráfico, fue llevado a Marsella desde un penal de alta seguridad en el Paso de Calais, en el norte de Francia.

Junto a Bangui, que compareció con la cabeza rapada y atuendo deportivo, son juzgados otros 18 presuntos integrantes del clan Yoda, entre ellos dos mujeres. Dos de los procesados están huidos.

La carrera delictiva de Bingui, nacido en Alès, cerca de Aviñón, comenzó cuando todavía era menor de edad.  A los 12 años se trasladó a Marsella. Fue enviado a la cárcel por primera vez por robo con violencia. De una banda de atracadores pasó al narcotráfico, un negocio mejor y más estable. “Empece de joven teniendo malas compañías, pero luego he hecho esfuerzos”, declaró ante el tribunal.

Según el diario La Provence,  Bingui posee una casa con piscina de dos millones de euros en Dubái y otra propiedad valorada en 900.000 euros, pero ambas a nombre de testaferros. Durante un tiempo, estuvo instalado en Marbella junto a su mujer y los tres hijos de la pareja.

Bingui y el jefe de DZ Mafia, Abdelatif Laribi, habrían coincidido por casualidad en una distoteca de Phuket, en Tailandia, en el 2023, y de ese altercado habría comenzado la guerra entre clanes. Un cuñado de El Gato, Omar Benchia, fue asesinado en Salou (Tarragona) en mayo del mismo año. El mismo Bingui escaparía poco después a unos sicarios que pretendían liquidarlo cuando estaba sentado en la terraza de una cafetería. Después se instalaría en Marruecos, donde acabó siendo detenido, una captura que fue saludada como un gran éxito contra el narcotráfico por el ministro de Justicia francés, Gérald Darmanin.

 Justamente este lunes, Darmanin se halla en Argelia para contribuir a normalizar la siempre difícil relación con el país magrebí. El ministro, que viajó en varias ocasiones a Dubái para alertar de la presencia en los Emiratos Árabes Unidos de delincuentes franceses, tiene también previsto pedir la colaboración de las autoridades de Argel en la lucha contra la DZ Mafia, el grupo ahora más potente entre los narcos franceses, dirigido por individuos de ascendencia argelina.

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