Tras el completo éxito del vuelo de prueba lunar Artemis 2, la NASA se ha apresurado a decir que ha sido solo un primer paso hacia un aterrizaje lunar mucho más ambicioso que el del Apolo 11 en 1969: “Esta vez regresaremos para quedarnos”, fue la consigna en el centro de control de Houston, en cuanto se produjo el final feliz de la misión de los cuatro astronautas que han batido récords y han cambiado la imagen de tipos duros que teníamos de los viajeros a la Luna. Y este mismo lunes Jared Isaacman, el máximo responsable de la agencia espacial estadounidense, ha anunciado que los preparativos para lanzar en 2027 la misión Artemis 3 ya se han iniciado en el Centro Espacial Kennedy (Florida, EE UU).
La agencia espacial ya está ensamblando un cohete SLS y una cápsula Orion para lanzar la siguiente misión en 2027. Los aterrizadores lunares de SpaceX y Blue Origin son solo prototipos que acumulan años de retraso
Tras el completo éxito del vuelo de prueba lunar Artemis 2, la NASA se ha apresurado a decir que ha sido solo un primer paso hacia un aterrizaje lunar mucho más ambicioso que el del Apolo 11 en 1969: “Esta vez regresaremos para quedarnos”, fue la consigna en el centro de control de Houston, en cuanto se produjo el final feliz de la misión de los cuatro astronautas que han batido récords y han cambiado la imagen de tipos duros que teníamos de los viajeros a la Luna. Y este mismo lunes Jared Isaacman, el máximo responsable de la agencia espacial estadounidense, ha anunciado que los preparativos para lanzar en 2027 la misión Artemis 3 ya se han iniciado en el Centro Espacial Kennedy (Florida, EE UU).
Según Isaacman, la misma plataforma móvil que se usó para el lanzamiento del pasado 2 de abril llegará en los próximos días al edificio de ensamblaje y, una vez reparada, sobre ella se irán asentando las partes de un nuevo cohete SLS que lanzará el próximo vuelo de prueba del programa Artemis. El próximo mes se espera que la etapa central —la parte de mayor tamaño de ese colosal vehículo espacial— salga de la planta de Louisiana en la que Boeing la está terminando de fabricar. Otras partes menores están en camino, o incluso ya han llegado a la base de lanzamiento. Sin embargo, a partir de ahí, nada más está claro; ni hay aún un plan concreto de cómo va a ser ese vuelo de prueba, ni tampoco se conocen plazos para que todas las naves implicadas estén listas para volar y llevar astronautas.
Desarrollada por la propia NASA, la nave Orion ha superado con sobresaliente su primer examen con astronautas dentro. Ha demostrado que puede volar hasta las proximidades de la Luna y regresar a la Tierra, pero esa cápsula no puede bajar a la superficie del satélite. Para esa tarea, el programa Artemis cuenta con otro tipo de naves, los aterrizadores lunares, cuyo desarrollo y fabricación ha encargado a las empresas espaciales de los magnates Elon Musk y Jeff Bezos. Tanto SpaceX como Blue Origin acumulan años de retraso en ese encargo y, de momento, solo tienen prototipos de esas naves que, a diferencia de la Orion, todavía no han demostrado ser capaces de volar a la Luna.
Sin naves para aterrizar en la Luna
El caso más llamativo es la Starship de SpaceX, que todavía no ha logrado alcanzar una órbita terrestre baja —el primer paso en cualquier viaje espacial— cuando Musk había prometido que a finales de este año 2026 estaría enviando una flotilla de ellas a Marte. El hombre más rico del mundo hizo esas declaraciones en el verano de 2024, exultante, después de varios vuelos de prueba en los que Starship iba logrando cumplir cada vez un nuevo hito.
Desde entonces, en casi dos años, la lanzadera espacial más potente y grande de la historia no ha logrado ningún avance; y a principios de 2025, encadenó tres explosiones seguidas en pleno vuelo. En 2026, SpaceX todavía no ha volado la Starship de tercera generación, con la que sí intentará alcanzar la órbita terrestre. Musk ha prometido que el siguiente vuelo de prueba —el número 12— de su gigantesco cohete será en mayo, después de haber iniciado el año diciendo que sería en marzo, y luego haber retrasado las expectativas hasta abril.

Starship era la nave inicialmente seleccionada para que la tercera misión Artemis llevase astronautas a pisar de nuevo la Luna en 2028. Hace unas semanas, la NASA renunció definitivamente a ese plan. Ahora, Artemis 3 ya no tiene como objetivo la superficie lunar, sino probar cerca de la Tierra el acoplamiento entre la nave Orion —con la que los astronautas viajarán al satélite en las misiones Artemis 4 y 5— y un aterrizador lunar al que, una vez allí, se transferirán para bajar a la superficie lunar y subir desde ella. La agencia espacial ya no habla solo de Starship para Artemis 3, sino en genérico de “aterrizadores lunares”, lo que también incluye al Blue Moon de Jeff Bezos.
La compañía espacial de Bezos lleva dos décadas de retraso respecto a la de Musk en su particular carrera espacial entre magnates tecnológicos. Sin embargo, en 2025 Blue Origin logró dos victorias importantes frente a SpaceX: primero, consiguió poner en órbita su cohete gigante New Glenn, en su primer vuelo de prueba —cosa que Starship no ha logrado aún tras 11 intentos—; y luego, envió con éxito dos sondas gemelas a Marte.
La carrera espacial entre Bezos y Musk
Tras esos dos éxitos, Blue Origin anunció que su próximo hito sería, a principios de 2026, aterrizar en la Luna con una primera versión de su nave Blue Moon, destinada a transportar robots e instrumentos científicos. Pero en enero, la compañía decidió que el tercer vuelo de su flamante cohete serviría para lanzar un enorme satélite de telecomunicaciones y que sería en febrero, aunque esa misión todavía no ha despegado. De momento, Bezos no ha dado fecha para el lanzamiento de su primer intento de alcanzar la Luna con una misión robótica, ni tampoco ha revelado los plazos en los que podría tener lista una segunda versión del aterrizador lunar Blue Moon, que sí está diseñada para poder transportar astronautas.
Con ese historial de retrasos y falta de concreción, que pone en jaque el propósito de Trump de regresar a la superficie lunar antes de que lo logre China, ambos magnates han manifestado que van a reenfocar sus empresas espaciales para que EE UU gane esa carrera. Cada uno lo ha hecho a su manera. Primero, Jeff Bezos anunció que “pone en pausa” su programa de turismo espacial para centrarse en llevar humanos a la Luna. Y luego, Elon Musk prometió que, en los próximos años, va a construir una ciudad en la Luna que pueda crecer por sí sola.
De momento, la NASA espera por ambos para hacer algo mucho más modesto: probar en órbita terrestre sus aterrizadores lunares. El máximo dirigente de la NASA, Jared Isaacman, ha declarado que confía en que SpaceX y Blue Origin tengan esas naves listas para que la tripulación de Artemis 3 haga esa prueba en 2027. Dentro de la propia agencia espacial, tiene otra patata caliente, mucho más realista pero también difícil: conseguir tener preparada una nueva nave Orion dentro de un año, cuando inicialmente estaba previsto terminarla para 2028 y, además, ahora habrá que hacerle las mejoras que determine el análisis reposado de los datos de vuelo de Artemis 2.
Isaacman ha dejado claro que su estrategia es acelerar el programa Artemis para que sea más fiable, volando con mucha más frecuencia. Ahora le faltan planes y plazos concretos para que esa idea resulte viable.
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