La selección japonesa de fútbol ha llegado a su octavo Mundial consecutivo con el primer portero de ascendencia africana en su historia: Zion Suzuki. La presencia en el equipo del jugador, de 23 años, llega en un momento en que el Gobierno nipón, con la primera ministra Sanae Takaichi al frente, está endureciendo sus leyes migratorias y el discurso identitario gana terreno en la sociedad. Suzuki, en cambio, representa la globalidad en sí misma.
El deportista de ascendencia ghanesa y nacionalidad estadounidense y japonesa ha lidiado con insultos racistas en el pasado, pero se ha convertido en uno de los jugadores más queridos de su equipo en este Mundial. Algo que contrasta con el discurso identitario que gana fuerza en la sociedad del país asiático
La selección japonesa de fútbol ha llegado a su octavo Mundial consecutivo con el primer portero de ascendencia africana en su historia: Zion Suzuki. La presencia en el equipo del jugador, de 23 años, llega en un momento en que el Gobierno nipón, con la primera ministra Sanae Takaichi al frente, está endureciendo sus leyes migratorias y el discurso identitario gana terreno en la sociedad. Suzuki, en cambio, representa la globalidad en sí misma.
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