Washington contradice a Zelenski y afirma que nunca ha dejado de compartir inteligencia con Ucrania

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha negado esta mañana que se haya interrumpido en ningún momento el intercambio de información de inteligencia con Ucrania. El jefe de la diplomacia ha rechazado la denuncia del líder ucraniano, Volodímir Zelenski, quien aseguró que no había recibido ningún aviso sobre los últimos ataques de Rusia en su territorio y que se había bloqueado su acceso a Starshield, la versión de uso militar del servicio de satélites Starlink, de la que depende Kyiv para detectar misiles balísticos de alta velocidad.

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 La Casa Blanca presiona a Kyiv para lograr un fin rápido a la guerra mientras Putin propone una reunión a tres con EE.UU. y China  

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha negado esta mañana que se haya interrumpido en ningún momento el intercambio de información de inteligencia con Ucrania. El jefe de la diplomacia ha rechazado la denuncia del líder ucraniano, Volodímir Zelenski, quien aseguró que no había recibido ningún aviso sobre los últimos ataques de Rusia en su territorio y que se había bloqueado su acceso a Starshield, la versión de uso militar del servicio de satélites Starlink, de la que depende Kyiv para detectar misiles balísticos de alta velocidad.

“No ha habido ninguna interrupción”, ha asegurado Rubio en declaraciones a la prensa durante una visita a Uzbekistán. Sin embargo, el domingo, Zelenski afirmó en una entrevista con NBC News que sí se había interrumpido y posteriormente “desbloqueado”. “Ahora funciona, estamos muy agradecidos por ello”, señaló, en alusión al servicio de la empresa SpaceX, de Elon Musk.

“En lo que debería centrarse Zelenski, y en lo que queremos centrarnos nosotros, es en poner fin a esta guerra”, ha dicho Rubio en respuesta a sus declaraciones. Este objetivo, terminar con el conflicto lo antes posible, ha guiado el reciente cambio de postura de Washington, consciente de que es más fácil lograrlo presionando a Ucrania, pues Rusia nunca se ha comprometido a abandonar.

En primer lugar, el presidente Donald Trump pactó con su homólogo ruso, Vladimir Putin, la compra de cientos de miles de toneladas de su diésel, lo que permitirá financiar su industria de guerra en Ucrania. Después, anunció una tregua energética que no confirmó ninguna de las dos partes y culpó a los ataques de Ucrania contra refinerías rusas por el aumento de precios del diésel, que están lastrando las opciones de los republicanos en las legislativas. Frustrado, Trump dijo que los ucranianos deberían elegir a un nuevo presidente y, en la última traición a Kyiv, anunció durante el fin de semana que no iba aplicar las sanciones contra Rusia aprobadas por el Congreso el mes pasado.

“Mi decisión sobre Rusia es muy sencilla. Estoy negociando la paz en la guerra entre Rusia y Ucrania y no quiero hacer nada que aleje insensatamente a Rusia de la mesa de negociaciones”, se justificó Trump a través de su plataforma, Truth Social. Y volvió a culpar a Zelenski por una guerra que empezó con la invasión rusa del territorio ucraniano: “No le importa terminar el conflicto. Francamente, con todo el dinero que Europa le está dando, como es bien sabido, no quiere acabar con esta guerra y probablemente nunca lo ha querido”.

Trump insiste en que a Zelenski “no le importa terminar el conflicto” y este responde que ha acogido “todas las treguas propuestas”

Por su parte, el Kremlin ha celebrado cada una de las recientes decisiones de Trump, mientras ha mantenido su ofensiva contra Ucrania. Este lunes, ha lanzado nuevos ataques contra infraestructuras energéticas, según ha informado Zelenski, quejándose de nuevo de que no había recibido un aviso previo de los bombardeos. La ofensiva rusa ha alcanzado 28 subestaciones y otras instalaciones esenciales, dejando a más de medio millón de personas sin electricidad, calefacción ni agua caliente. La escasez de sistemas de defensa antiaérea Patriot, de fabricación estadounidense, ha dejado a Ucrania en una situación todavía más vulnerable, que dificulta su capacidad de seguir resistiendo tras cuatro años y medio de guerra.

Moscú ha aprovechado esta debilidad para proponer una reunión a tres bandos con los presidentes de EE.UU., Trump, y China, Xi Jinping, con el objetivo de poner fin a la guerra sin Ucrania en la mesa de negociación. El secretario de Estado americano, Rubio, no ha desmentido esta información del medio The Wall Street Journal al ser preguntado esta mañana: “Se ha hablado de una reunión. No sé si se ha cerrado definitivamente, pero el presidente ha dejado clara su postura. Quiere que termine la guerra entre Ucrania y Rusia”.

Pero, para que termine el conflicto, las dos partes tienen que estar de acuerdo, y las posiciones de Zelenski y Putin siguen pareciendo irreconciliables. Mientras el líder ucraniano se ha mostrado dispuesto a un alto el fuego siempre que se ha planteado, Moscú ha respondido con nuevos ataques contra Kyiv, pues considera que terminará cediendo territorio ante el abandono de su mayor aliado en Washington.

“Ucrania nunca quiso esta guerra y hemos acogido literalmente todos los intentos de nuestros socios para ponerle fin de manera digna. Hemos respondido positivamente a todas las propuestas de alto el fuego”, ha recordado Zelenski esta mañana a través de sus redes sociales. “La realidad es que la guerra continúa, y lo hace únicamente debido a los ataques rusos y al deseo de Rusia de prolongar el conflicto”.

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