Viernes blanco / Lunes negro

Es ya un tópico pedir en fechas señaladas la vuelta a la concordia política, sin perder la costumbre de insultar al adversario al día siguiente. En la semana pasada, al lunes de la comparecencia del valenciano Mazón, le sucedía el viernes una sorprendente asistencia de Don Felipe y la familia real a la “Casa de la palabra”, llaman al Congreso sus autoridades, conformes con escuchar los dos lenguajes, a los que dan curso sin oponer resistencia a la moneda mala. Este vaivén se explica mejor según los que estén en el uso de la palabra caigan a un lado o al otro de los 50 años de edad.

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 Es ya un tópico pedir en fechas señaladas la vuelta a la concordia política, sin perder la costumbre de insultar al adversario al día siguiente. En la semana pasada, al lunes de la comparecencia del valenciano Mazón, le sucedía el viernes una sorprendente asistencia de Don Felipe y la familia real a la “Casa de la palabra”, llaman al Congreso sus autoridades, conformes con escuchar los dos lenguajes, a los que dan curso sin oponer resistencia a la moneda mala. Este vaivén se explica mejor según los que estén en el uso de la palabra caigan a un lado o al otro de los 50 años de edad.Seguir leyendo…  

Es ya un tópico pedir en fechas señaladas la vuelta a la concordia política, sin perder la costumbre de insultar al adversario al día siguiente. En la semana pasada, al lunes de la comparecencia del valenciano Mazón, le sucedía el viernes una sorprendente asistencia de Don Felipe y la familia real a la “Casa de la palabra”, llaman al Congreso sus autoridades, conformes con escuchar los dos lenguajes, a los que dan curso sin oponer resistencia a la moneda mala. Este vaivén se explica mejor según los que estén en el uso de la palabra caigan a un lado o al otro de los 50 años de edad.

Los participantes del viernes sobrepasaban casi todos la cifra divisoria y, sin embargo, alguien de entre ellos tuvo la audaz idea de traer a la familia real con Don Felipe a la Comisión Constitucional, sólo por escuchar lo que tuviesen que decirle sobre la monarquía que representa actualmente unos pocos españoles sin cargo público. Era una ficción positiva, tan deferente hacia las Cortes que el monarca jefe del Estado no presidió siquiera el acto, en un gesto bien expresivo de la supeditación de la monarquía al gobierno parlamentario, comenzada por su padre también cinco décadas atrás.

A la comparecencia de Mazón el lunes, le sucedía el viernes la de los Reyes

Por contra, el lunes tocó la ficción autodestructiva. Al ya vidrioso motivo de que el gobernante autonómico fuese a dar cuentas en Cortes no valencianas -no se puede fiscalizar a ningún presidente fuera de su Comunidad- la nueva comisión de investigación y careo llegó al discurso del odio, singularmente por boca de un portavoz de la izquierda plurinacional, la misma que rechaza como injerencia las competencias sobre la autonomía catalana. No siendo familiar de la riada del Poyo, ni la sede parlamentaria un segundo memorial de desagravios como el de la Ciudad de las artes y las ciencias, poca razón personal tenía para la práctica del vituperio, ni era verosímil ese incendio verbal en un político experimentado, a no ser que el público final fuesen las redes, Instagram, Tik-Tok, en vez de Mazón.

El presidente de la Generalitat valenciana en funciones, Carlos Mazón, comparece ante la comisión de la dana, en el Congreso de los Diputados, a 17 de noviembre de 2025, en Madrid (España). El 'popular' Carlos Mazón, abre hoy las comparecencias políticas de la comisión del Congreso que investiga la gestión de la dana del 29 de octubre de 2024, que dejó 229 muertos sólo en Valencia, y se enfrenta, por primera vez, a un interrogatorio con el formato de pregunta-respuesta sobre su actuación.
El presidente de la Generalitat valenciana en funciones, Carlos Mazón, comparece ante la comisión de la dana, en el Congreso de los Diputados, a 17 de noviembre de 2025, en Madrid (España) 
Eduardo Parra – Europa Press / Europa Press

A falta de legislación, nuestro Congreso gusta de investigar: hasta siete comisiones fiscalizadoras mantiene abiertas, apenas sobre los ministerios y organismos gestores actuales. Por la inercia de cuando se discutían los presupuestos del Estado, entre noviembre y navidades el calendario conserva la ilusión de un tiempo parlamentario fuerte, aunque se haya perdido la obligación constitucional de enviarlos a las Cortes. Queda como fecha propicia el próximo 6 de diciembre, donde se volverán a oír palabras de sentida queja contra la odiosa polarización. Y vuelta a empezar.

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