Tras casi siete años sin vuelos directos entre Estados Unidos y Venezuela, American Airlines retoma el jueves la ruta Caracas-Miami, un hito que no solo acorta las distancias al eliminar escalas para los viajeros, sino que consolida el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países, ahora focalizadas en facilitar el flujo de capitales hacia los sectores minero y energético venezolanos.
La vuelta de los vuelos regulares se toma como la consolidación del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países
Tras casi siete años sin vuelos directos entre Estados Unidos y Venezuela, American Airlines retoma el jueves la ruta Caracas-Miami, un hito que no solo acorta las distancias al eliminar escalas para los viajeros, sino que consolida el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países, ahora focalizadas en facilitar el flujo de capitales hacia los sectores minero y energético venezolanos.
American, una de las aerolíneas internacionales con mayor presencia en el mercado venezolano durante décadas, formalizará el reinicio de sus operaciones con un vuelo que partirá la tarde del jueves desde el Aeropuerto Internacional de Maiquetía Simón Bolívar, que sirve a Caracas, para retornar el viernes desde Miami.
La aerolínea tendrá a partir de mayo una frecuencia de dos vuelos diarios y, según explicó previamente en un comunicado, los vuelos serán operados por Envoy, una subsidiaria de American Airlines, en un avión Embraer 175, que tiene capacidad para menos de 100 personas.
Este retorno se produce casi exactamente siete años después de que cesara sus funciones en el país, coincidiendo con la ruptura de relaciones diplomáticas entre Venezuela y Estados Unidos que hoy, bajo un nuevo escenario político, se consideran formalmente reanudadas tras la captura de Nicolás Maduro en enero pasado por militares estadounidenses y el ascenso como presidenta encargada de la entonces vicepresidenta, Delcy Rodríguez.
La aerolínea tendrá a partir de mayo una frecuencia de dos vuelos diarios
Esta conexión directa facilitará, por ejemplo, el traslado de funcionarios y delegaciones tras la reapertura de embajadas y dará más confianza especialmente a los estadounidenses, coincidiendo también con la reciente aprobación de leyes en Venezuela que incentivan la inversión extranjera en sectores estratégicos como hidrocarburos y minería, ambos de interés para el Gobierno de EE.UU..
El país suramericano ha enfrentado dificultades en el sector aéreo desde hace más de una década, debido a las deudas del Estado con aerolíneas internacionales a raíz del control de cambio, que se flexibilizó en los últimos años.
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