“¿Usted se cree lo que dice?”

Dediqué aquí el domingo pasado elogios a Cristina Pardo en su estreno de La Mesa (Antena 3, miércoles noche): “Jovialidad, preparación, tablas, ductilidad”. Vista la segunda entrega, con entrevista al ministro Óscar Puente, añado dos: “Belicosa, sesgada”. Porque a las respuestas de Puente, Pardo apostillaba: “¿Usted se cree lo que dice?” Es una expansión impropia en un entrevistador… salvo si la convierte en muletilla universal o en epígrafe de una sección de entrevistas de aplicación a todas las respuestas de cada entrevistado, del gobierno o de la oposición, sea juez o diputado. Si no… es sesgo. Usó también Pardo el galope de Gish , técnica consistente en ametrallar al interlocutor con inexactitudes (o falacias) sin esperar que las rebata, sólo por abrumarle con la imposibilidad de responder a tantas imprecisiones, interpretaciones interesadas y acusaciones de dubitable fundamento. Oscar Puente –¡tan temible en su fama de respondón!– encajó cual Agnus Dei sonriente y educado.

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 Dediqué aquí el domingo pasado elogios a Cristina Pardo en su estreno de La Mesa (Antena 3, miércoles noche): “Jovialidad, preparación, tablas, ductilidad”. Vista la segunda entrega, con entrevista al ministro Óscar Puente, añado dos: “Belicosa, sesgada”. Porque a las respuestas de Puente, Pardo apostillaba: “¿Usted se cree lo que dice?” Es una expansión impropia en un entrevistador… salvo si la convierte en muletilla universal o en epígrafe de una sección de entrevistas de aplicación a todas las respuestas de cada entrevistado, del gobierno o de la oposición, sea juez o diputado. Si no… es sesgo. Usó también Pardo el galope de Gish , técnica consistente en ametrallar al interlocutor con inexactitudes (o falacias) sin esperar que las rebata, sólo por abrumarle con la imposibilidad de responder a tantas imprecisiones, interpretaciones interesadas y acusaciones de dubitable fundamento. Oscar Puente –¡tan temible en su fama de respondón!– encajó cual Agnus Dei sonriente y educado.Seguir leyendo…  

Dediqué aquí el domingo pasado elogios a Cristina Pardo en su estreno de La Mesa (Antena 3, miércoles noche): “Jovialidad, preparación, tablas, ductilidad”. Vista la segunda entrega, con entrevista al ministro Óscar Puente, añado dos: “Belicosa, sesgada”. Porque a las respuestas de Puente, Pardo apostillaba: “¿Usted se cree lo que dice?” Es una expansión impropia en un entrevistador… salvo si la convierte en muletilla universal o en epígrafe de una sección de entrevistas de aplicación a todas las respuestas de cada entrevistado, del gobierno o de la oposición, sea juez o diputado. Si no… es sesgo. Usó también Pardo el galope de Gish , técnica consistente en ametrallar al interlocutor con inexactitudes (o falacias) sin esperar que las rebata, sólo por abrumarle con la imposibilidad de responder a tantas imprecisiones, interpretaciones interesadas y acusaciones de dubitable fundamento. Oscar Puente –¡tan temible en su fama de respondón!– encajó cual Agnus Dei sonriente y educado.

ETARRA. José Miguel Latasa Getaria fue el primer etarra preso que abjuró del terrorismo en el que creyó. Ha enviado una carta: “Asesiné a tu padre, a tu madre y a tu hermano, quiero pedirte perdón”. Recibe la carta Fernando Garrido, que quedó sin padre, madre y hermano en el mismo día de 1986, asesinados por Latasa. Han pasado 40 años. Garrido acepta citarse con Latasa. ¿Qué se dirán? No me lo pierdo, hoy, en Salvados (La Sexta, 21.30 h). La televisión sirve para que podamos asistir a un encuentro así de impensable.

TVE compensa la unanimidad de las televisiones privadas en repetir hipótesis simples y de venta fácil

ARDE CEUTA. Veo unanimidad en las tertulias de las teles privadas: los incendios de tiendas de inmigrantes en Ceuta son culpa, más que de sus autores, de la inacción gubernamental. ¡Esta mirada vende! La televisión privada es un negocio y el cliente –la audiencia– manda. Y hoy compra esa mirada desahogada. De hecho, la necesita: teniendo un villano tan claro –Sánchez–, no nos compliquemos más. ¿Y la oposición? Abona este desahogo colectivo y alimenta con oportunismo electoralista esa mirada colindante con la piromanía (y con la deslealtad ante la patria en crisis). Sólo compensa esa mirada en las pantallas nuestra televisión pública estatal, TVE, que es tan necesaria en el 2026 como en 1976, cuando defendió la democracia. – @amelanovela

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