Un talento único: Cine para escuchar con media sonrisa abierta (***)

El avezado documentalista Daniel Roher completa su primera película de ficción con un arsenal de buenas ideas formales servidas en un drama en exceso previsible Leer El avezado documentalista Daniel Roher completa su primera película de ficción con un arsenal de buenas ideas formales servidas en un drama en exceso previsible Leer  

Pese a lo que dice el rótulo, el cine jamás fue mudo. En los cines siempre sonaba o la música o el jolgorio de los espectadores o las dos cosas a la vez no por fuerza de manera sincronizada. Es más, el más brillante efecto de sonido que jamás ha imaginado el cine aparece en una película de las llamadas mudas. En Luces de ciudad, la pobre ciega escucha (así se ve en la pantalla) el sonido de la puerta de un coche de lujo y eso le hace suponer que el vagabundo Chaplin que justo en ese momento se cruza en su camino es el hombre rico que ni es ni jamás será. A Chaplin le costó reconocer el sentido del sonoro y, cuando ya nadie hacía películas no habladas, ésta fue la manera que encontró de dejar a todos mudos. Se diría incluso que el mayor hallazgo del cine hablado fue precisamente el silencio. Y así.

Un talento único, de Daniel Roher, se hace cargo de todo lo anterior con la misma fe en la que desde no hace mucho tiempo milita el mejor cine. Definitivamente, los mayores avances expresivos de los últimos años tienen más que ver con la capacidad del sonido para ampliar la imaginación, que no solo la imagen, que con los rigores de nitidez de una imagen al límite mismo del umbral de percepción. Y así, la que es la primera película de un director con documentales tan notables en su haber como Navalny, el mejor, y Blink es un muy ocurrente y virtuoso artefacto para ser disfrutado no tanto con los ojos cerrados como con la media sonrisa abierta de par en par. Sorprende la brillantez de una dirección de sonido digna de la mejor película muda. No lo duden.

La película cuenta la historia de un afinador de pianos (Leo Woodall) con algo más que simplemente un oído absoluto. Es capaz de escucharlo todo y a todo encontrarle su sitio exacto en el pentagrama. Solo un problema: la perfección de su audición se lleva muy mal con el estruendo. Es decir, estamos ante un tipo extraordinario con serios problemas para todo lo ordinario. Y así hasta que un buen día descubre que su superpoder (pues eso es) le permite abrir cajas fuertes con una facilidad realmente muy lucrativa. Con este punto de partida y un reparto sabio en el que destaca un Dustin Hoffman memorable, lo que sigue es un thriller tintado de comedia romántica (bien Havana Rose Liu) con un toque de melodrama tan previsible si se quiere como sencillamente encantador.

Pero, y por encima del ruido de una trama quizá demasiado obvia, destaca la capacidad del director para jugar con la música, con los clics, los golpes, los aviones, las bocinas, las melodías y, atentos, el sonido mismo del cariño. Suena cursi y de eso se trata, de que suene. La película navega del interior del oído del protagonista al alboroto de las calle con una agilidad tan pegadiza como inteligente. Y así hasta dar con el más preciado de los ruidos: el silencio. Brillante.

Director: Daniel Roher. Intérpretes: Leo Woodall, Havana Rose Liu, Dustin Hoffman. Duración: 109 minutos. Nacionalidad: Canadá.

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