Turbulencias preelectorales

El Barça ha enviado una carta a la Federación Española de Fútbol para denunciar la concatenación de errores e interpretaciones arbitrales que, según el club, lo han perjudicado. La gota que ha colmado este vaso –parecido a otros vasos de la historia– es la escandalosa anulación del gol de Cubarsí contra el Atlético de Madrid. Incluso desde una mirada desapasionada, los siete minutos de consulta al VAR parecen el indicio de un empecinamiento insólito: alargar la deliberación hasta dar con una razón para anular el gol.

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 El Barça ha enviado una carta a la Federación Española de Fútbol para denunciar la concatenación de errores e interpretaciones arbitrales que, según el club, lo han perjudicado. La gota que ha colmado este vaso –parecido a otros vasos de la historia– es la escandalosa anulación del gol de Cubarsí contra el Atlético de Madrid. Incluso desde una mirada desapasionada, los siete minutos de consulta al VAR parecen el indicio de un empecinamiento insólito: alargar la deliberación hasta dar con una razón para anular el gol.Seguir leyendo…  

El Barça ha enviado una carta a la Federación Española de Fútbol para denunciar la concatenación de errores e interpretaciones arbitrales que, según el club, lo han perjudicado. La gota que ha colmado este vaso –parecido a otros vasos de la historia– es la escandalosa anulación del gol de Cubarsí contra el Atlético de Madrid. Incluso desde una mirada desapasionada, los siete minutos de consulta al VAR parecen el indicio de un empecinamiento insólito: alargar la deliberación hasta dar con una razón para anular el gol.

Luego las circunstancias han potenciado la estridencia de la denuncia. Recomendación: si volvéis a ver el partido, y sin cambiar la literalidad de la denuncia, entenderéis mejor las urgencias retóricas del texto. En el Metropolitano, el Barça navegó con momentos intermitentes de desconexión. El rival aprovechó debilidades estructurales –la banda derecha, el desequilibrio de coberturas en el medio campo– para dinamitar el fuera de juego y explotar un planteamiento defensivo vulnerable. Eso, sumado al contexto preelectoral, ha potenciado la necesidad de dirigir hacia los árbitros las críticas que se han ganado a pulso, pero también de congelar el análisis de las propias debilidades.

Quejarse de los árbitros tiene, aquí y en todas partes, beneficios mediáticos

En materia de denuncias arbitrales, el Barça es una máxima autoridad. Los precedentes históricos lo avalan hasta el punto de haber convertido este elemento en parte de una identidad que no siempre sabe distinguir los hechos reales del victimismo ni definir los límites entre la legítima exigencia de justicia y la cortina de humo. El Caso Negreira, que el club sigue manteniendo en una zona de oscurantismo autodestructivo, sirve de coartada para que los adversarios defiendan arbitrajes que evidencian la falta de criterios unificados y de rigor en la aplicación de una normativa prostituida por el VAR. En la era analógica, cuando se discutía la posibilidad de incorporar la moviola a las decisiones arbitrales, recuerdo que Johan Cruyff y Michel Platini no solo no eran partidarios de ello sino que, si se acababa aplicando, auguraban una desnaturalización del juego y del espectáculo.

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Quejarse de los árbitros es, aquí y en todas partes, una tradición que, por convicción o desesperación, también da beneficios mediáticos. El Real Madrid lo hace regularmente a través de la propaganda de su canal de televisión y cada culé conserva en su memoria momentos estelares de maldad arbitral encarnados en Guruceta, Melero, Brito o Ramos Marcos. Basta hacer una búsqueda rápida en internet para tropezar con frases sobre el tema. Tres ejemplos: “Antes del partido, solo lo conocía su madre” (atribuida a Cruyff). “Últimamente, solo nos tocan árbitros de izquierdas” (atribuida a Silvio Berlusconi) o “El fútbol no es perfecto, no entiendo porque se exige que los árbitros lo sean (atribuido a Pierluigi Collina y a Del Piero).

MADRID, SPAIN - FEBRUARY 12: Referee Jose Maria Sanchez Martinez shows a yellow card to Eric Garcia of FC Barcelona during the Copa Del Rey Semi-Final First Leg match between Atletico de Madrid and FC Barcelona at Riyadh Air Metropolitano on February 12, 2026 in Madrid, Spain. (Photo by Angel Martinez/Getty Images)
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A medida que se acerquen las elecciones, veremos cómo aumentan la beligerancia y el postureo antiarbitral. Es un posicionamiento que parte de una realidad y que, en manos de la propaganda, puede acabar siendo tan eficaz, como, a rebufo de las turbulencias del momento, prometer fichajes rutilantes sin tener que pagar ningún precio para, al final, incumplir la palabra dada.

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