La Junta de Portavoces del Congreso ha acordado este martes fijar para el próximo 25 de marzo la comparecencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para dar cuenta ante el pleno de la posición de España ante la escalada en Oriente Medio tras el ataque de Israel y EE.UU. contra Irán.
La agenda internacional del presidente retrasa una intervención que el Gobierno barajaba celebrar en una fecha más próxima
La Junta de Portavoces del Congreso ha acordado este martes fijar para el próximo 25 de marzo la comparecencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para dar cuenta ante el pleno de la posición de España ante la escalada bélica en Oriente Medio tras el ataque de Israel y EE.UU. contra Irán.
Aunque en un primer momento se había barajado una fecha más cercana para la intervención, la agenda internacional de Sánchez ha obligado finalmente a desplazar la comparecencia hasta finales de mes. Antes de acudir al Congreso, el jefe del Ejecutivo participará en el Consejo Europeo previsto para los días 19 y 20 de marzo, en el que se debatirán las implicaciones del conflicto en Oriente Medio para la seguridad y la estabilidad internacional.
La comparecencia, solicitada por el propio Sánchez en los días posteriores al estallido de la crisis, permitirá al presidente exponer la posición del Ejecutivo y detallar las actuaciones diplomáticas y militares desplegadas por España desde el inicio del conflicto. El Gobierno ha insistido en los últimos días en que el jefe del Ejecutivo ha querido rendir cuentas en sede parlamentaria con rapidez, subrayando que ha pedido acudir al Congreso “tres días después” del inicio de la crisis y no meses más tarde, como —ha recordado el Ejecutivo— ocurrió con la comparecencia del expresidente José María Aznar tras el inicio de la guerra de Irak.
El debate, apuntan fuentes del Gobierno, va a ser “especialmente incómodo” para el Partido Popular. Aunque en un primer momento el PP se alineó con la posición de Estados Unidos, el anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, de cortar el comercio con España por su negativa a permitir el uso de las bases militares españolas llevó al partido de Alberto Núñez Feijóo a modular sobre la marcha su discurso tras haber cerrado inicialmente filas con la decisión de la Casa Blanca.
En este contexto, la apelación del Gobierno al marco del “No a la guerra”, que Sánchez ha invocado para justificar la negativa española a apoyar la ofensiva contra Irán y a permitir el uso de las bases militares por parte de Estados Unidos, sitúa al PP en una posición especialmente compleja. Tanto por el recuerdo del giro político que se produjo en España tras la participación del Ejecutivo de Aznar en el llamado trío de las Azores durante la guerra de Irak, como por la marcada sensibilidad antibelicista que, según distintos sondeos, sigue predominando en la opinión pública española.
Política
