Rosalía nunca tuvo un sueño, tuvo un plan

«Mi objetivo es aportar al mainstream y que me escuche mucha gente, no que me digan que hago música de calidad», explicó hace ocho años. ¿Dirían que lo ha logrado? Leer «Mi objetivo es aportar al mainstream y que me escuche mucha gente, no que me digan que hago música de calidad», explicó hace ocho años. ¿Dirían que lo ha logrado? Leer  

Mi madre se ha aficionado a Instagram y le divierte especialmente mandarme vídeos ¿cómicos? de cuarentones asumiendo que se hacen viejos. «Mira, este ya no ve de cerca… como tú» o «este también baja la música en el coche para aparcar aunque, por lo menos, él va al gimnasio». Añoro los viejos buenos tiempos, cuando esperaba a verme cara a cara para poder decirme, antes de saludar, que había cogido unos kilos o que ya no tenía edad de ir en camiseta. Ahora ataca por tierra, mar y aire. Miedo me da que descubra la IA. Nada como el amor de madre.

Hace poco, ojeé en su casa una carpeta en la que guardó los primeros artículos que firmé. El interés fue efímero y lo dejó cuando vio que, milagrosamente, no iba a tener que mantener al hijo tonto, pero allí estaba la primera entrevista que hice, a un niño de 16 años que prometía en el juvenil del Atleti. Era Fernando Torres, que lleva siete años retirado. Es duro, pero ser un señor de mediana edad, con reticencias, tiene sus ventajas. Por ejemplo, te permite entender mejor ciertos fenómenos, como el de Rosalía.

«Mi objetivo es aportar al mainstream y que me escuche mucha gente, no que me digan que hago música de esa que llaman de calidad. No quiero cantar para molar a mis amigos». Rosalía me dijo eso en 2018, cuando ‘Malamente’ comenzaba a ser un fenómeno que apenas sería anécdota según sus estándares actuales, y fue sorprendente escuchárselo a aquella veinteañera educadísima, encantadora y nerviosa como un flan porque apenas había aparecido en medios grandes («Me haría ilusión sonar en la radio», comentó ingenuamente. Querida, si tú supieras…).

Que Rosalía es un genio, y lo es, no lo demuestra el deslumbrante ‘Lux’ ni estos conciertos planificados milimétricamente para convertirla en esa superestrella mundial que quería ser y ya es, sino el camino que la trajo aquí. El talento no es sólo artístico, es estratégico e intelectual, es tener una cabeza aun mejor que su voz. En aquella entrevista también soltó: «Existe un clasismo que cree que hay músicas mejores que otras. Y no. No todo tiene que ser Bob Dylan. Muchas veces, la letra sólo es un lazarillo que te lleva hacia donde el autor quiere, que igual sólo es que muevas el culo. Mi reto ahora es llenar espacios grandes y que la gente no tenga que saber de música para disfrutar del show». ¿Dirían que lo ha logrado?

Han pasado ocho años y podemos afirmar que Rosalía no tenía un sueño, tenía un plan. Aquí nos tiene a todos, moviendo el culo. Me encantaría saber qué trama ahora, pero aun sin saberlo podemos asegurar dos cosas: lo cumplirá y allí estaremos. El genio no es dejarse llevar, el genio es saber exactamente a dónde quieres llegar. Y lograrlo, claro. Ella siempre llega.

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