Hacerse con un coche implicó durante mucho tiempo tener que comprarlo, y aunque esa operación se facilitó bastante con la entrada en juego de las operaciones de financiación, que evitan el pago al contado y permiten disfrutar del automóvil mientras el usuario lo abona en plazos más o menos cómodos, con el paso de los años han ido surgiendo nuevas fórmulas comerciales, alternativas a la compra que también sirven para disfrutar de un vehículo y que pueden llegar a suponer un ahorro.Una de las más recientes es el carsharing, probablemente la mejor si solo necesitamos un coche ‘particular’ de vez en cuando, y que lleva al extremo la fórmula del pago por uso, ya que la tarifa de alquiler se supedita al tiempo de utilización y a la distancia recorrida, lo que puede resultar especialmente rentable en ciudad. El conductor, que no debe preocuparse por gastos como el seguro o el mantenimiento, lo gestiona todo a través de una aplicación desde su teléfono móvil, y aunque los usos más habituales son de minutos o unas pocas horas, también podremos disfrutar de tarifas especiales para periodos más largos, como días completos o fines de semana. En ese último escenario, no obstante, convendría comparar con el alquiler de coche convencional, pues algunas empresas de ‘rent a car’ ofrecen tarifas verdaderamente asequibles en temporada baja o contratando con cierta antelación.Pero, sin duda, la fórmula alternativa a la compra que más adeptos tiene actualmente es el renting, que podemos definir como un alquiler a medio o largo plazo y que normalmente se rige por contratos para periodos de entre dos y cinco años. Resulta ideal para quienes priorizan la comodidad de uso y evitan las preocupaciones en su vida diaria, pues durante el tiempo contratado pagamos una cuota mensual fija que incluye el uso del vehículo y todos los servicios asociados, como mantenimiento, cambio de neumáticos, seguro, impuestos…Noticia relacionada general No No Stella Li, vicepresidenta de BYD «Vamos a construir 3.000 estaciones de recarga Flash Charge en Europa en los próximos 12 meses» Pedro MartínEntre las ventajas del renting destaca, por ejemplo, que habitualmente no deberemos pagar una entrada, y que, al tratarse de un pago fijo, se convierte en un gasto completamente predecible y sin sorpresas. Además, la renovación del vehículo es muy sencilla cuando el contrato finaliza, de manera que el usuario puede disfrutar periódicamente de un automóvil nuevo sin mayor complicación. A cambio, en ningún momento seremos propietarios de nuestro vehículo, y los contratos prevén penalizaciones tanto si cancelamos el renting antes de tiempo como si rebasamos el kilometraje anual máximo recogido en el contrato, ya que la tarifa mensual no solo depende del coche elegido, de su equipamiento o de la duración del renting, sino también del tope de kilómetros al año, cifra que podremos decidir antes de firmar, según nuestras necesidades, e incluso variar a lo largo del contrato. Para esto último deberemos contactar con la empresa y comunicar que deseamos aumentar o reducir el kilometraje anual contratado, en cuyo caso la cuota mensual crecerá o disminuirá, respectivamente. Y siempre será mejor eso que, por ejemplo, exceder el kilometraje máximo anual, ya que cada kilómetro extra suele suponer penalizaciones de entre 0,03 y 0,10 euros por kilómetro, e incluso más.Y en torno al renting, surgen últimamente nuevas fórmulas como el renting de ocasión, que consigue una mayor eficiencia de costes y está creciendo rápidamente en Europa, donde un 45% de las flotas corporativas ya incluyen vehículos usados, y un 85% de las compañías que aún no lo hacen esperan incorporarlos en el futuro a su flota. Para ello, por ejemplo, se han creado soluciones como el certificado del estado de la batería de los coches eléctricos (BEV) e híbridos enchufables (PHEV) que ya ofrece Arval, y que indica el porcentaje de capacidad de la batería en comparación con su estado nuevo, así como el cálculo de los kilómetros de autonomía en función del tipo de recorrido o de las condiciones meteorológicas, ayudando a que la depreciación del vehículo pueda estabilizarse, sea más predecible y genere mayor confianza al cliente.Nuevo Twingo eléctrico RenaultEn ese sentido, un estudio realizado a partir de 24.000 vehículos BEV y PHEV vendidos por Arval entre marzo de 2023 y septiembre de 2025 en 11 países europeos, y basado en coches usados de 30 marcas diferentes, concluye que la degradación real de las baterías es baja, muy inferior a lo que comúnmente se estima. Porque a los 70.000 kilómetros, las baterías mostraron de media un 93% de capacidad restante, mientras que a los 160.000 kilómetros, o tras un mínimo de seis años de uso, la capacidad media estaba por encima del 90%, de forma que puede preverse una pérdida normal del 1% cada 25.000 kilómetros de uso, una vez producida la pérdida inicial de capacidad, que sí es ligeramente superior. Eso debe ayudar a que al finalizar su primer contrato de renting, un vehículo enchufable, ya sea BEV o PHEV, pueda afrontar en condiciones óptimas su segundo ciclo de uso, bajo condiciones económicas aún más ventajosas para el consumidor.Muy similar es la fórmula del leasing, a medio camino entre la compra y el alquiler, y cuya principal diferencia frente al renting es que, al acabar el contrato de leasing, podemos optar a la compra del vehículo mediante el pago de un valor residual previamente acordado. Eso, para empezar, permite acceder al coche con cuotas mensuales más bajas que con la compra financiada tradicional, mientras que para los autónomos o empresas se contemplan beneficios fiscales interesantes.KIA Sportage KIAPero a estas fórmulas, más convencionales, se ha sumado recientemente la suscripción, a la que, resumiendo mucho, podríamos considerar el paso intermedio entre un renting, o alquiler a largo plazo, y un alquiler tradicional, a corto plazo. Y es que con la suscripción disfrutamos de la experiencia de tener un vehículo propio, ya sea nuevo o seminuevo, pero sin los compromisos de la compra, ya que nos despreocupamos de pagar una entrada, un seguro a todo riesgo, los mantenimientos, la asistencia en carretera, los impuestos… En cierto modo, similar al renting, pero para periodos de tiempo más cortos, pues la suscripción puede acordarse, incluso, para uno, dos o tres meses. Así, por ejemplo, el servicio de suscripción Mocean de Hyundai permite cambiar de coche cada tres o seis meses, aunque también ofrece suscripciones algo más largas, como un año e incluso dos. De este modo, un conductor podría disfrutar de un coche más amplio y potente en sus vacaciones, y de uno más compacto y ahorrador durante el resto del año. O no tener coche en vacaciones, si no pensamos usarlo, pero sí durante nuestro periodo laboral.En cuanto a precios, con cuotas siempre más elevadas que en el leasing o el renting, a mayor duración del contrato, menor coste mensual; con diferencias sustanciales: siguiendo con la oferta de Mocean, para un Hyundai i10 con motor de gasolina de 63 CV, por ejemplo, la mensualidad de la suscripción para un periodo de solo tres meses sería de 562 euros, pero baja a 441 euros por mes si la suscripción es por seis meses, y a 357 euros por mes si firmamos por un año de suscripción, mientras que la tarifa mensual cae a 269 euros por mes si la suscripción es por dos años. Aunque hay algunos extras, en función de variables como el kilometraje o la edad del conductor: en el caso del Hyundai i10 citado, el tope es de 1.000 kilómetros mensuales, pero desde esa cifra hasta 1.500 pagaríamos 25 euros más al mes, y 35 euros si recorremos entre 1.500 y 2.000 kilómetros mensuales, subiendo a 45 euros si rebasamos los 2.000 kilómetros. Del mismo modo, los conductores con menos de 25 años pagarían otros 15 euros extra al mes, como recargo para el seguro.BYD Dolphin Surf BYDLógicamente, la tarifa para suscribirnos a un vehículo más grande crece de forma apreciable, y podemos comprobarlo, dentro de la oferta de Mocean, con el Hyundai Tucson, uno de los SUV favoritos de los españoles: 457 euros al mes para un periodo de dos años, 573 al mes si nos suscribimos por un año, 796 euros mensuales por un contrato de seis meses y 1.133 euros mensuales si solo firmamos por tres meses; con los mismos extras, antes reseñados, si el kilometraje mensual rebasa los 1.000 kilómetros o la edad del conductor está entre 19 y 25 años.Por supuesto, cada compañía aplica sus condiciones y precios, y conviene comparar en busca de la opción que mejor se ajuste a nuestras necesidades. Si, por ejemplo, queremos suscribirnos a un pequeño utilitario con etiqueta Eco, Caetano Mobility ofrece ahora el Fiat Panda Hybrid de 70 CV por 599 euros si solo lo necesitamos un mes, tarifa mensual que baja a 559 euros para contratos de suscripción de tres meses, a 459 euros en contratos semestrales, a 442 euros si lo necesitamos nueve meses, a 408 euros mensuales si el contrato es anual y a 391 euros para una suscripción de 18 meses. En todos estos casos, incluyendo un máximo de 800 kilómetros mensuales, tope que podemos elevar a 1.500 kilómetros si pagamos 29 euros extra al mes o a 2.000 kilómetros por 39 euros. Como decimos, conviene echar cuentas en función del uso previsto.MÁS INFORMACIÓN noticia No GWM Haval H7, ¿heredero del todocamino para el pueblo? noticia No Volkswagen cambia su estrategia: el nuevo ID. Polo eléctrico marca el regreso de los nombres icónicos noticia No ¿Qué SUV familiar con etiqueta Eco compro por unos 30.000 euros?En todo caso, la calculadora dictará sentencia; pero conviene ser sensatos y realistas en nuestras estimaciones, ya que muchos usuarios tienden a multiplicar simplemente por 12 las cuotas mensuales de unas fórmulas y otras para saber lo que dedicarán cada año a su automóvil, obviando entradas o pagos finales, gastos vinculados como seguro, mantenimiento y neumáticos, posibles averías… Si queremos una opción con todo incluido y sin sorpresas, el renting sería nuestra fórmula; y si preferimos esa misma solución, pero con margen para decidir una posible compra, el leasing parece buena idea. En cambio, si nos gusta cambiar de coche con frecuencia o creemos que necesitaremos el vehículo solo unos meses, la suscripción es ideal, mientras que el carsharing resulta idóneo para usos más esporádicos, ya que solo pagas cuando conduces. Hacerse con un coche implicó durante mucho tiempo tener que comprarlo, y aunque esa operación se facilitó bastante con la entrada en juego de las operaciones de financiación, que evitan el pago al contado y permiten disfrutar del automóvil mientras el usuario lo abona en plazos más o menos cómodos, con el paso de los años han ido surgiendo nuevas fórmulas comerciales, alternativas a la compra que también sirven para disfrutar de un vehículo y que pueden llegar a suponer un ahorro.Una de las más recientes es el carsharing, probablemente la mejor si solo necesitamos un coche ‘particular’ de vez en cuando, y que lleva al extremo la fórmula del pago por uso, ya que la tarifa de alquiler se supedita al tiempo de utilización y a la distancia recorrida, lo que puede resultar especialmente rentable en ciudad. El conductor, que no debe preocuparse por gastos como el seguro o el mantenimiento, lo gestiona todo a través de una aplicación desde su teléfono móvil, y aunque los usos más habituales son de minutos o unas pocas horas, también podremos disfrutar de tarifas especiales para periodos más largos, como días completos o fines de semana. En ese último escenario, no obstante, convendría comparar con el alquiler de coche convencional, pues algunas empresas de ‘rent a car’ ofrecen tarifas verdaderamente asequibles en temporada baja o contratando con cierta antelación.Pero, sin duda, la fórmula alternativa a la compra que más adeptos tiene actualmente es el renting, que podemos definir como un alquiler a medio o largo plazo y que normalmente se rige por contratos para periodos de entre dos y cinco años. Resulta ideal para quienes priorizan la comodidad de uso y evitan las preocupaciones en su vida diaria, pues durante el tiempo contratado pagamos una cuota mensual fija que incluye el uso del vehículo y todos los servicios asociados, como mantenimiento, cambio de neumáticos, seguro, impuestos…Noticia relacionada general No No Stella Li, vicepresidenta de BYD «Vamos a construir 3.000 estaciones de recarga Flash Charge en Europa en los próximos 12 meses» Pedro MartínEntre las ventajas del renting destaca, por ejemplo, que habitualmente no deberemos pagar una entrada, y que, al tratarse de un pago fijo, se convierte en un gasto completamente predecible y sin sorpresas. Además, la renovación del vehículo es muy sencilla cuando el contrato finaliza, de manera que el usuario puede disfrutar periódicamente de un automóvil nuevo sin mayor complicación. A cambio, en ningún momento seremos propietarios de nuestro vehículo, y los contratos prevén penalizaciones tanto si cancelamos el renting antes de tiempo como si rebasamos el kilometraje anual máximo recogido en el contrato, ya que la tarifa mensual no solo depende del coche elegido, de su equipamiento o de la duración del renting, sino también del tope de kilómetros al año, cifra que podremos decidir antes de firmar, según nuestras necesidades, e incluso variar a lo largo del contrato. Para esto último deberemos contactar con la empresa y comunicar que deseamos aumentar o reducir el kilometraje anual contratado, en cuyo caso la cuota mensual crecerá o disminuirá, respectivamente. Y siempre será mejor eso que, por ejemplo, exceder el kilometraje máximo anual, ya que cada kilómetro extra suele suponer penalizaciones de entre 0,03 y 0,10 euros por kilómetro, e incluso más.Y en torno al renting, surgen últimamente nuevas fórmulas como el renting de ocasión, que consigue una mayor eficiencia de costes y está creciendo rápidamente en Europa, donde un 45% de las flotas corporativas ya incluyen vehículos usados, y un 85% de las compañías que aún no lo hacen esperan incorporarlos en el futuro a su flota. Para ello, por ejemplo, se han creado soluciones como el certificado del estado de la batería de los coches eléctricos (BEV) e híbridos enchufables (PHEV) que ya ofrece Arval, y que indica el porcentaje de capacidad de la batería en comparación con su estado nuevo, así como el cálculo de los kilómetros de autonomía en función del tipo de recorrido o de las condiciones meteorológicas, ayudando a que la depreciación del vehículo pueda estabilizarse, sea más predecible y genere mayor confianza al cliente.Nuevo Twingo eléctrico RenaultEn ese sentido, un estudio realizado a partir de 24.000 vehículos BEV y PHEV vendidos por Arval entre marzo de 2023 y septiembre de 2025 en 11 países europeos, y basado en coches usados de 30 marcas diferentes, concluye que la degradación real de las baterías es baja, muy inferior a lo que comúnmente se estima. Porque a los 70.000 kilómetros, las baterías mostraron de media un 93% de capacidad restante, mientras que a los 160.000 kilómetros, o tras un mínimo de seis años de uso, la capacidad media estaba por encima del 90%, de forma que puede preverse una pérdida normal del 1% cada 25.000 kilómetros de uso, una vez producida la pérdida inicial de capacidad, que sí es ligeramente superior. Eso debe ayudar a que al finalizar su primer contrato de renting, un vehículo enchufable, ya sea BEV o PHEV, pueda afrontar en condiciones óptimas su segundo ciclo de uso, bajo condiciones económicas aún más ventajosas para el consumidor.Muy similar es la fórmula del leasing, a medio camino entre la compra y el alquiler, y cuya principal diferencia frente al renting es que, al acabar el contrato de leasing, podemos optar a la compra del vehículo mediante el pago de un valor residual previamente acordado. Eso, para empezar, permite acceder al coche con cuotas mensuales más bajas que con la compra financiada tradicional, mientras que para los autónomos o empresas se contemplan beneficios fiscales interesantes.KIA Sportage KIAPero a estas fórmulas, más convencionales, se ha sumado recientemente la suscripción, a la que, resumiendo mucho, podríamos considerar el paso intermedio entre un renting, o alquiler a largo plazo, y un alquiler tradicional, a corto plazo. Y es que con la suscripción disfrutamos de la experiencia de tener un vehículo propio, ya sea nuevo o seminuevo, pero sin los compromisos de la compra, ya que nos despreocupamos de pagar una entrada, un seguro a todo riesgo, los mantenimientos, la asistencia en carretera, los impuestos… En cierto modo, similar al renting, pero para periodos de tiempo más cortos, pues la suscripción puede acordarse, incluso, para uno, dos o tres meses. Así, por ejemplo, el servicio de suscripción Mocean de Hyundai permite cambiar de coche cada tres o seis meses, aunque también ofrece suscripciones algo más largas, como un año e incluso dos. De este modo, un conductor podría disfrutar de un coche más amplio y potente en sus vacaciones, y de uno más compacto y ahorrador durante el resto del año. O no tener coche en vacaciones, si no pensamos usarlo, pero sí durante nuestro periodo laboral.En cuanto a precios, con cuotas siempre más elevadas que en el leasing o el renting, a mayor duración del contrato, menor coste mensual; con diferencias sustanciales: siguiendo con la oferta de Mocean, para un Hyundai i10 con motor de gasolina de 63 CV, por ejemplo, la mensualidad de la suscripción para un periodo de solo tres meses sería de 562 euros, pero baja a 441 euros por mes si la suscripción es por seis meses, y a 357 euros por mes si firmamos por un año de suscripción, mientras que la tarifa mensual cae a 269 euros por mes si la suscripción es por dos años. Aunque hay algunos extras, en función de variables como el kilometraje o la edad del conductor: en el caso del Hyundai i10 citado, el tope es de 1.000 kilómetros mensuales, pero desde esa cifra hasta 1.500 pagaríamos 25 euros más al mes, y 35 euros si recorremos entre 1.500 y 2.000 kilómetros mensuales, subiendo a 45 euros si rebasamos los 2.000 kilómetros. Del mismo modo, los conductores con menos de 25 años pagarían otros 15 euros extra al mes, como recargo para el seguro.BYD Dolphin Surf BYDLógicamente, la tarifa para suscribirnos a un vehículo más grande crece de forma apreciable, y podemos comprobarlo, dentro de la oferta de Mocean, con el Hyundai Tucson, uno de los SUV favoritos de los españoles: 457 euros al mes para un periodo de dos años, 573 al mes si nos suscribimos por un año, 796 euros mensuales por un contrato de seis meses y 1.133 euros mensuales si solo firmamos por tres meses; con los mismos extras, antes reseñados, si el kilometraje mensual rebasa los 1.000 kilómetros o la edad del conductor está entre 19 y 25 años.Por supuesto, cada compañía aplica sus condiciones y precios, y conviene comparar en busca de la opción que mejor se ajuste a nuestras necesidades. Si, por ejemplo, queremos suscribirnos a un pequeño utilitario con etiqueta Eco, Caetano Mobility ofrece ahora el Fiat Panda Hybrid de 70 CV por 599 euros si solo lo necesitamos un mes, tarifa mensual que baja a 559 euros para contratos de suscripción de tres meses, a 459 euros en contratos semestrales, a 442 euros si lo necesitamos nueve meses, a 408 euros mensuales si el contrato es anual y a 391 euros para una suscripción de 18 meses. En todos estos casos, incluyendo un máximo de 800 kilómetros mensuales, tope que podemos elevar a 1.500 kilómetros si pagamos 29 euros extra al mes o a 2.000 kilómetros por 39 euros. Como decimos, conviene echar cuentas en función del uso previsto.MÁS INFORMACIÓN noticia No GWM Haval H7, ¿heredero del todocamino para el pueblo? noticia No Volkswagen cambia su estrategia: el nuevo ID. Polo eléctrico marca el regreso de los nombres icónicos noticia No ¿Qué SUV familiar con etiqueta Eco compro por unos 30.000 euros?En todo caso, la calculadora dictará sentencia; pero conviene ser sensatos y realistas en nuestras estimaciones, ya que muchos usuarios tienden a multiplicar simplemente por 12 las cuotas mensuales de unas fórmulas y otras para saber lo que dedicarán cada año a su automóvil, obviando entradas o pagos finales, gastos vinculados como seguro, mantenimiento y neumáticos, posibles averías… Si queremos una opción con todo incluido y sin sorpresas, el renting sería nuestra fórmula; y si preferimos esa misma solución, pero con margen para decidir una posible compra, el leasing parece buena idea. En cambio, si nos gusta cambiar de coche con frecuencia o creemos que necesitaremos el vehículo solo unos meses, la suscripción es ideal, mientras que el carsharing resulta idóneo para usos más esporádicos, ya que solo pagas cuando conduces.
Hacerse con un coche implicó durante mucho tiempo tener que comprarlo, y aunque esa operación se facilitó bastante con la entrada en juego de las operaciones de financiación, que evitan el pago al contado y permiten disfrutar del automóvil mientras el usuario lo abona en … plazos más o menos cómodos, con el paso de los años han ido surgiendo nuevas fórmulas comerciales, alternativas a la compra que también sirven para disfrutar de un vehículo y que pueden llegar a suponer un ahorro.
Una de las más recientes es el carsharing, probablemente la mejor si solo necesitamos un coche ‘particular’ de vez en cuando, y que lleva al extremo la fórmula del pago por uso, ya que la tarifa de alquiler se supedita al tiempo de utilización y a la distancia recorrida, lo que puede resultar especialmente rentable en ciudad. El conductor, que no debe preocuparse por gastos como el seguro o el mantenimiento, lo gestiona todo a través de una aplicación desde su teléfono móvil, y aunque los usos más habituales son de minutos o unas pocas horas, también podremos disfrutar de tarifas especiales para periodos más largos, como días completos o fines de semana. En ese último escenario, no obstante, convendría comparar con el alquiler de coche convencional, pues algunas empresas de ‘rent a car’ ofrecen tarifas verdaderamente asequibles en temporada baja o contratando con cierta antelación.
Pero, sin duda, la fórmula alternativa a la compra que más adeptos tiene actualmente es el renting, que podemos definir como un alquiler a medio o largo plazo y que normalmente se rige por contratos para periodos de entre dos y cinco años. Resulta ideal para quienes priorizan la comodidad de uso y evitan las preocupaciones en su vida diaria, pues durante el tiempo contratado pagamos una cuota mensual fija que incluye el uso del vehículo y todos los servicios asociados, como mantenimiento, cambio de neumáticos, seguro, impuestos…
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Stella Li, vicepresidenta de BYD
Pedro Martín
Entre las ventajas del renting destaca, por ejemplo, que habitualmente no deberemos pagar una entrada, y que, al tratarse de un pago fijo, se convierte en un gasto completamente predecible y sin sorpresas. Además, la renovación del vehículo es muy sencilla cuando el contrato finaliza, de manera que el usuario puede disfrutar periódicamente de un automóvil nuevo sin mayor complicación. A cambio, en ningún momento seremos propietarios de nuestro vehículo, y los contratos prevén penalizaciones tanto si cancelamos el renting antes de tiempo como si rebasamos el kilometraje anual máximo recogido en el contrato, ya que la tarifa mensual no solo depende del coche elegido, de su equipamiento o de la duración del renting, sino también del tope de kilómetros al año, cifra que podremos decidir antes de firmar, según nuestras necesidades, e incluso variar a lo largo del contrato. Para esto último deberemos contactar con la empresa y comunicar que deseamos aumentar o reducir el kilometraje anual contratado, en cuyo caso la cuota mensual crecerá o disminuirá, respectivamente. Y siempre será mejor eso que, por ejemplo, exceder el kilometraje máximo anual, ya que cada kilómetro extra suele suponer penalizaciones de entre 0,03 y 0,10 euros por kilómetro, e incluso más.
Y en torno al renting, surgen últimamente nuevas fórmulas como el renting de ocasión, que consigue una mayor eficiencia de costes y está creciendo rápidamente en Europa, donde un 45% de las flotas corporativas ya incluyen vehículos usados, y un 85% de las compañías que aún no lo hacen esperan incorporarlos en el futuro a su flota. Para ello, por ejemplo, se han creado soluciones como el certificado del estado de la batería de los coches eléctricos (BEV) e híbridos enchufables (PHEV) que ya ofrece Arval, y que indica el porcentaje de capacidad de la batería en comparación con su estado nuevo, así como el cálculo de los kilómetros de autonomía en función del tipo de recorrido o de las condiciones meteorológicas, ayudando a que la depreciación del vehículo pueda estabilizarse, sea más predecible y genere mayor confianza al cliente.

(Renault)
En ese sentido, un estudio realizado a partir de 24.000 vehículos BEV y PHEV vendidos por Arval entre marzo de 2023 y septiembre de 2025 en 11 países europeos, y basado en coches usados de 30 marcas diferentes, concluye que la degradación real de las baterías es baja, muy inferior a lo que comúnmente se estima. Porque a los 70.000 kilómetros, las baterías mostraron de media un 93% de capacidad restante, mientras que a los 160.000 kilómetros, o tras un mínimo de seis años de uso, la capacidad media estaba por encima del 90%, de forma que puede preverse una pérdida normal del 1% cada 25.000 kilómetros de uso, una vez producida la pérdida inicial de capacidad, que sí es ligeramente superior. Eso debe ayudar a que al finalizar su primer contrato de renting, un vehículo enchufable, ya sea BEV o PHEV, pueda afrontar en condiciones óptimas su segundo ciclo de uso, bajo condiciones económicas aún más ventajosas para el consumidor.
Muy similar es la fórmula del leasing, a medio camino entre la compra y el alquiler, y cuya principal diferencia frente al renting es que, al acabar el contrato de leasing, podemos optar a la compra del vehículo mediante el pago de un valor residual previamente acordado. Eso, para empezar, permite acceder al coche con cuotas mensuales más bajas que con la compra financiada tradicional, mientras que para los autónomos o empresas se contemplan beneficios fiscales interesantes.

(KIA)
Pero a estas fórmulas, más convencionales, se ha sumado recientemente la suscripción, a la que, resumiendo mucho, podríamos considerar el paso intermedio entre un renting, o alquiler a largo plazo, y un alquiler tradicional, a corto plazo. Y es que con la suscripción disfrutamos de la experiencia de tener un vehículo propio, ya sea nuevo o seminuevo, pero sin los compromisos de la compra, ya que nos despreocupamos de pagar una entrada, un seguro a todo riesgo, los mantenimientos, la asistencia en carretera, los impuestos… En cierto modo, similar al renting, pero para periodos de tiempo más cortos, pues la suscripción puede acordarse, incluso, para uno, dos o tres meses. Así, por ejemplo, el servicio de suscripción Mocean de Hyundai permite cambiar de coche cada tres o seis meses, aunque también ofrece suscripciones algo más largas, como un año e incluso dos. De este modo, un conductor podría disfrutar de un coche más amplio y potente en sus vacaciones, y de uno más compacto y ahorrador durante el resto del año. O no tener coche en vacaciones, si no pensamos usarlo, pero sí durante nuestro periodo laboral.
En cuanto a precios, con cuotas siempre más elevadas que en el leasing o el renting, a mayor duración del contrato, menor coste mensual; con diferencias sustanciales: siguiendo con la oferta de Mocean, para un Hyundai i10 con motor de gasolina de 63 CV, por ejemplo, la mensualidad de la suscripción para un periodo de solo tres meses sería de 562 euros, pero baja a 441 euros por mes si la suscripción es por seis meses, y a 357 euros por mes si firmamos por un año de suscripción, mientras que la tarifa mensual cae a 269 euros por mes si la suscripción es por dos años. Aunque hay algunos extras, en función de variables como el kilometraje o la edad del conductor: en el caso del Hyundai i10 citado, el tope es de 1.000 kilómetros mensuales, pero desde esa cifra hasta 1.500 pagaríamos 25 euros más al mes, y 35 euros si recorremos entre 1.500 y 2.000 kilómetros mensuales, subiendo a 45 euros si rebasamos los 2.000 kilómetros. Del mismo modo, los conductores con menos de 25 años pagarían otros 15 euros extra al mes, como recargo para el seguro.

(BYD)
Lógicamente, la tarifa para suscribirnos a un vehículo más grande crece de forma apreciable, y podemos comprobarlo, dentro de la oferta de Mocean, con el Hyundai Tucson, uno de los SUV favoritos de los españoles: 457 euros al mes para un periodo de dos años, 573 al mes si nos suscribimos por un año, 796 euros mensuales por un contrato de seis meses y 1.133 euros mensuales si solo firmamos por tres meses; con los mismos extras, antes reseñados, si el kilometraje mensual rebasa los 1.000 kilómetros o la edad del conductor está entre 19 y 25 años.
Por supuesto, cada compañía aplica sus condiciones y precios, y conviene comparar en busca de la opción que mejor se ajuste a nuestras necesidades. Si, por ejemplo, queremos suscribirnos a un pequeño utilitario con etiqueta Eco, Caetano Mobility ofrece ahora el Fiat Panda Hybrid de 70 CV por 599 euros si solo lo necesitamos un mes, tarifa mensual que baja a 559 euros para contratos de suscripción de tres meses, a 459 euros en contratos semestrales, a 442 euros si lo necesitamos nueve meses, a 408 euros mensuales si el contrato es anual y a 391 euros para una suscripción de 18 meses. En todos estos casos, incluyendo un máximo de 800 kilómetros mensuales, tope que podemos elevar a 1.500 kilómetros si pagamos 29 euros extra al mes o a 2.000 kilómetros por 39 euros. Como decimos, conviene echar cuentas en función del uso previsto.
En todo caso, la calculadora dictará sentencia; pero conviene ser sensatos y realistas en nuestras estimaciones, ya que muchos usuarios tienden a multiplicar simplemente por 12 las cuotas mensuales de unas fórmulas y otras para saber lo que dedicarán cada año a su automóvil, obviando entradas o pagos finales, gastos vinculados como seguro, mantenimiento y neumáticos, posibles averías… Si queremos una opción con todo incluido y sin sorpresas, el renting sería nuestra fórmula; y si preferimos esa misma solución, pero con margen para decidir una posible compra, el leasing parece buena idea. En cambio, si nos gusta cambiar de coche con frecuencia o creemos que necesitaremos el vehículo solo unos meses, la suscripción es ideal, mientras que el carsharing resulta idóneo para usos más esporádicos, ya que solo pagas cuando conduces.
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