Ramensoft: la aproximación humanista a la IA con el sello de calidad de Factorial

Tres ex directivos del unicornio barcelonés crean Fika, el primer producto de Ramensoft para mejorara la estadounidense Substack en el mercado europeoy sin las barreras del idioma. Leer Tres ex directivos del unicornio barcelonés crean Fika, el primer producto de Ramensoft para mejorara la estadounidense Substack en el mercado europeoy sin las barreras del idioma. Leer  

Ciertas combinaciones funcionan tan bien que son capaces de transformar un inicio precario en una compañía valorada en cientos de millones. Del germen de Factorial responden tres personas: Jordi Romero, Bernat Farrero y Pau Ramon. El tercero, ex CTO ya del gigante barcelonés, ocupa desde octubre de 2025 el puesto de CEO en una startup de novísimo cuño, Ramensoft, donde suma fuerzas con otras dos antiguas torres de Factorial, Jordi Robert, responsable durante un lustro de la estrategia de marketing del unicornio y hoy CRO (chief revenue officer), y Josep Jaume, encargado ahora de la pata tecnológica. En este breve párrafo queda sintetizado el espíritu del emprendedor en serie.

Ramensoft también opera desde Cataluña y ha lanzado recientemente su primer producto, Fika, una suerte de relectura a la europea de la estadounidense Substack, el marketplace para escritores de toda naturaleza donde se prescinde de la intermediación y se prometen al autor ingresos vía suscripciones directas. El pasado julio, Substack levantó una ronda de 100 millones de dólares con el sello de Andreessen Horowitz. Fruto de esa operación, se estimó que la compañía vale alrededor de 1.100 millones.

El caso de Ramensoft y su vástago Fika es diferente dentro de las similitudes propositivas. Aquí no hay ronda que valga, sino la gasolina inyectada por Ramon, Robert y Jaume a través de su propio capital, relato que dota de cierta continuidad al hacer mucho con poco inherente a los arranques de Factorial. La idea que sobrevuela -y en esto se marca distancia con el rival americano- es colocar la inteligencia artificial al servicio del humano. «Cuando ChatGPT llega y se pone de moda, la gente deja de escribir. Lo que Fika plantea es apoyar al escritor para que siga escribiendo», resume el CEO. Esto significa que la IA de Fika en ningún caso genera contenidos, más bien los corrige, permite formatos en audio y vídeo y -muy relevante- traduce el trabajo a otros idiomas para que el mercado de la UE, mucho más fragmentado que el de EEUU, no implique un lastre. Como tercer elemento a favor, Fika enseña al autor a distribuir sus contenidos con mayor impacto y eficacia, evitando así uno de los defectos que ya se atisban en Substack, cada vez más parecida a una red social y, en concreto, a X / Twitter.

La paradoja es que, para llegar a una audiencia más amplia, esos novelistas, poetas, analistas y especialistas necesitan de las redes sociales, una industria que Ramon cree «muy degradada» con la excepción -apunta- de LinkedIn. «Cuando Meta y Google descubren una arquitectura de IA que les permite optimizar el contenido con feeds algorítmicos, el usuario deja de seguir a quien le interesa para seguir (forzosamente) aquello que incrementa su uso y permanencia en las redes. Todas las empresas del sector han adoptado está técnica y no hay ninguna que la ejecute mejor que Tik Tok, que dispone del algoritmo más sofisticado y adictivo. Esta dinámica provoca que la calidad de los contenidos caiga en picado y ahí vemos otra oportunidad: la dopamina es una droga y hay muchas personas que quieren salir de eso y apostar por lecturas más reflexivas».

Los tres fundadores: Jordi Robert (CRO), Pau Ramon (CEO) y Josep Jaume (CTO).

En diciembre, Fika alojó 110 blogs activos y en enero estrenará dos funciones: por una parte, permitirá tanto importar como exportar bases de seguidores, de modo que alguien que así lo desee pueda, por ejemplo, migrar desde Substack o desde el público cosechado mediante una newsletter. Por otro lado, estrenará las opciones de monetización (esas suscripciones donde el autor fija el importe de la contribución si decide establecer un muro de pago) y las complementará -más adelante- con los ingresos publicitarios, puesto que nadie garantiza que la predisposición del lector estadounidense al pago sea replicable en Europa y, menos aún, en España, país que en su día destacó en el dudoso ranking de los más proclives al pirateo.

Bromea Ramon cuando dice que, por suerte, al disponer de dos años de runway asegurados, el pitch no se lo tiene que hacer al inversor sino al periodista. «La dicotomía no se da entre alta y baja calidad, sino entre humano y no humano. La gente confía cada vez menos en las marcas y cada vez más en el individuo. Es un fenómeno que se observa en la música, donde las bandas desaparecen y permanece el cantante en solitario. Ocurre lo mismo con los contenidos: uno quiere saber qué opina este o aquel autor en concreto».

Siguiendo la estela filosófica de Factorial, Ramensoft debuta simultáneamente en cuatro mercados: España, Francia, Italia y Alemania. Entre los verticales bajo estudio destaca la educación, donde la IA ya se deja ver a través de propuestas como las de TuringDream e Ignite Pilot, una orientada al alumno y la otra al profesor. «Lo de Factorial fue un milagro. Tuvimos tres años de travesía por el desierto con la suerte de que los inversores nos apoyaron incluso entonces. Lo curioso es que los fondos no veían claro lo de entrar en varios mercados. El go to market y la internacionalización dan pereza, son procesos muy manuales donde hay que fichar a muchos trabajadores. Necesitas un equipo de ventas que hable el idioma y necesitas traducir toda la plataforma. Esto estaba muy mal visto porque los márgenes de las empresas tecnológicas pueden alcanzar el 80% o 90%. Teníamos el peor ratio de ingresos por empleado y nuestros inversores se reían. Pero aterrizamos en Francia y Alemania y en parte gracias a esa decisión triunfamos», reconstruye el CEO catalán.

Más que a favor o en contra de la IA, Ramon se declara «pro humano». La máquina -rememora- ya derrotó a los grandes maestros del ajedrez o el go, «pero hoy los chavales juegan más que antes y siguen a Magnus [Carlsen]. Nos atrae el drama tras la persona, esa conexión tiene mucho valor. Por más herramientas que haya, el arte seguirá siendo arte y nunca desaparecerá. Cuando el coste de todo baja a cero y cualquiera puede hacer cualquier cosa, diferenciarse es la clave. ¿Por qué vuelven las cámaras analógicas si una digital es superior? Porque la restricción te empuja a ser más creativo».

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