Quién es Balendra Shah, el rapero de Katmandú que ha jubilado a la vieja guardia comunista en Nepal

El rapero Balendra Shah no se ha quitado las gafas de sol ni para celebrar, entrada la noche, su apabullante victoria en las elecciones de Nepal. Este abanderado de la Generación Z consuma así el salto a la política nacional, como más que probable primer ministro, tras haber sido un atípico alcalde independiente de Katmandú durante los últimos cuatros años.

Seguir leyendo…

 El abanderado de la Generación Z del país confirma su salto a la política nacional  

El rapero Balendra Shah no se ha quitado las gafas de sol ni para celebrar, entrada la noche, su apabullante victoria en las elecciones de Nepal. Este abanderado de la Generación Z consuma así el salto a la política nacional, como más que probable primer ministro, tras haber sido un atípico alcalde independiente de Katmandú durante los últimos cuatros años.

En su circunscripción, Balen -como le llaman- ha vapuleado en las urnas al anterior primer ministro, K. P Oli, que ya fue barrido de su cargo en el estallido revolucionario de septiembre.

La Generación Z lleva en volandas a Balen Shah de la alcaldía de la capital a la jefatura de gobierno

A rebufo de Shah, los candidatos del partido al que se afilió en enero, Rastriya Swatantra Party (RSP), han ganado los 17 escaños del valle de Katmandú. De hecho, han logrado imponerse en tres cuartas partes del país, casi siempre doblando o triplicando en sufragios al segundo más votado.

La excepción más notable es el varios veces primer ministro, Pushpa Kamal Dahal, más conocido como Prachanda. El antiguo guerrillero se ha impuesto holgadamente en su circunscripción, esta vez bajo las siglas del nuevo Partido Comunista de Nepal, fruto de la fusión de una decena de partidos, entre ellos su Centro Maoísta (sic).

Sin embargo, a nivel nacional, la segunda fuerza más votada ha sido el Partido del Congreso, verdaderamente centrista. En un distante tercer lugar han quedado los marxistas-leninistas de Oli.

De este modo, la extrema izquierda, que ha marcado los últimos veinte años en Nepal, tras derrocar a la monarquía, queda reducida a la mínima expresión. La mitad de la población nepalí, menor de 26 años, nunca conoció a otra élite. La exhibición de privilegios en Instagram, de sus hijos o nietos, soliviantó a un país todavía muy pobre y condenado a la emigración.

Eso sí, al partido monárquico le ha ido aún peor.

El cambio generacional, por tanto, ha sido consumado, mientras que el de signo político, se supone. La ideología del RSP -fundado por el defraudador Rabi Lamichhane, al que la turba sacó de la cárcel- sigue siendo una incógnita.

Sí se sabe que quiere alejarse de China, a diferencia de K.P. Oli. El veterano comunista que, a su regreso del desfile militar del año pasado en Pekín, decidió vetar las redes sociales (casi todas estadounidenses) que hubiesen desobedecido la ley que las obliga a registrarse.

En una sociedad joven en la que casi todo el mundo tiene un hermano, un novio o un padre trabajando en el Golfo Pérsico, miles se echaron a la calle. Diecisiete cayeron bajo las balas.

Al día siguiente se vivió una jornada incendiaria, en la que las víctimas, unas sesenta, estuvieron más repartidas.

Solo este domingo -dos días después de los comicios- se entregó el informe sobre aquellos sucesos a la jefa de gobierno interina, la jueza Sushila Karki..

 Internacional

Noticias Similares