“La túnica de Cristo ha sido rasgada”, señalaban este miércoles los medios oficiales del Vaticano tras la consagración de cuatro nuevos obispos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X –popularmente conocidos como lefebrvianos– en Écône (Suiza), sin autorización del Vaticano, un acto que se considera cismático y sobre el que la Santa Sede había lanzado varias advertencias en estos últimos meses. El último en hacerlo fue el papa León este martes con una misiva en la que pedía a los lefebrvianos que reconsideren su postura y señalaba que “la Iglesia está dispuesta a recorrer un camino de diálogo y del entendimiento. Ese gesto fue en vano.
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X ha consumado el cisma al consagrar a cuatro nuevos obispos sin autorización del Papa alegando motivos de necesidad
“La túnica de Cristo ha sido rasgada”, señalaban este miércoles los medios oficiales del Vaticano tras la consagración de cuatro nuevos obispos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X –popularmente conocidos como lefebrvianos– en Écône (Suiza), sin autorización del Vaticano, un acto que se considera cismático y sobre el que la Santa Sede había lanzado varias advertencias en estos últimos meses. El último en hacerlo fue el papa León este martes con una misiva en la que pedía a los lefebrvianos que reconsideren su postura y señalaba que “la Iglesia está dispuesta a recorrer un camino de diálogo y del entendimiento. Ese gesto fue en vano.
¿Qué son los lefebrvianos?
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) es una congregación católica tradicionalista fundada por el obispo Marcel Lefebvre en 1970. Impugna el Concilio Vaticano II, celebrado entre 1962 y 1965. Celebran con el misal antiguo y rito tridentino, el conocido como vetus ordo. También en la estética, no solo en la liturgia, queda patente que son de otra época. Lefebvre participó en el Concilio en calidad de superior general de los Padres Espiritanos y planteó durante el mismo varias objeciones. Entre las reformas que rechazan desde la congregación que fundó están la celebración de la misa en lenguas vernáculas, la apertura al diálogo ecuménico o la mayor participación de los fieles en la Iglesia. Abogan además por la vuelta al latín y a la liturgia y los rituales previos al Concilio Vaticano II, el conocido como rito tridentino por ser el adoptado en el Concilio de Trento (1545-1563).
¿Por qué han incurrido en un cisma con Roma?
Los lefebvrianos anunciaron el 2 de febrero la consagración de cuatro nuevo obispos para el 1 de julio tras haber mantenido una vía de diálogo con el Vaticano. Las conversaciones fueron entre el prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el cardenal argentino Víctor Manuel Fernández –nombrado por Francisco, y muy criticado por los conservadores– y el superior general de los lefebvrianos, Davide Pagliarani. El objetivo era evitar la ruptura, pero el diálogo no llegó a buen puerto y los lefebrvianos dejaron patente que no veían viable la entente porque que no hay “una simple divergencia de opiniones” sino, a su juicio, “una ruptura con la Tradición de la Iglesia” en estas últimas décadas. La asociación sacerdotal planteó un desafío en toda regla al papa León XIV y este miércoles han consumado su amenaza, incurriendo así en un cisma y en la excomunión.
¿Quiénes son los nuevos obispos?
Los cuatro nuevos obispos son el suizo Pascal Schreiber (53 años), el estadounidense Michael Goldade (45 años) y los franceses Michel Poinsinet de Sivry (42 años) y Marc Hanappier (36 años), fueron anunciados a finales de mayo. Se trata de obispos sin jurisdicción y que atenderán a los fieles de la FSSPX.
¿Quién ha consagrado a los obispos?
La consagración la ha presidido el prelado español Alfonso de Galarreta, que es uno de los dos obispos que tenía en la actualidad esta asociación sacerdotal. Galarreta fue ordenado sacerdote en 1980 en Buenos Aires por Lefebvre y en 1988 fue consagrado obispo en Écône, donde está el seminario de la fraternidad, por el fundador. Un hecho que supuso ya una primera excomunión hace 38 años. Es la segunda sanción que recibe por el mismo motivo para este prelado cántabro. Las excomuniones a los cuatro obispos de 1988 fueron revocadas por Benedicto XVI el 21 de enero de 2009 con tal de recuperar la comunión.

La primera excomunión.
En 1988 Lefebvre ya fue excomulgado por Juan Pablo II tras consagrar a cuatro obispos sin autorización del Vaticano. En 1976 el prelado francés ya había sido suspendido a divinis por Pablo VI tras publicar en 1974 un documento en el que se oponía a la orientación “modernista” en la Iglesia. Al año siguiente ordenó a tres sacerdotes en Écône sin el permiso del papa Pablo VI. En 1982, Juan Pablo II encomendó al entonces cardenal Joseph Ratzinger –después sería el papa Benedicto XVI–, que era el prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe, que intentara buscar una salida al conflicto con los tradicionalistas.
Aunque Lefebvre ordenó 23 nuevos sacerdotes en 1983, el asunto parecía que tenía resolución si la Fraternidad reconocía como válido el Concilio Vaticano II. Sin embargo, el prelado francés se echó atrás y en junio de 1988 ordenó sin autorización papal a cuatro obispos. Más adelante, Benedicto XVI intentó tender puentes con los tradicionalistas y en el 2009 levantó la excomunión a esos prelados. De aquellos cuatro obispos, hay dos que siguen vivos y vinculados a la fraternidad: el suizo Bernard Fellay, que este miércoles, ha copresidido la ceremonia, y de Galarreta. En enero del año pasado murió un tercero que había sido expulsado en el 2012 de la congregación por negar el holocausto, Richard Williamson, que acabó fundando otro movimiento de corte tradicionalista.
La vía de diálogo que propuso el Vaticano.
El Vaticano se prestó a abrir una vía de “diálogo teológico” hace unos meses para buscar “los requisitos mínimos para la plena comunión con la Iglesia Católica” a condición de que los tradicionalistas suspendieran la ordenación de nuevos prelados. El diálogo no obstante, no fue posible. Pero el prefecto para la Doctrina de la Fe ha vuelto a hacer referencia a ello este mismo miércoles. Los lefebrvianos se quejan de que el Papa no les ha recibido en este primer año en audiencia, mientras que sí ha tenido tiempo para verse con Bad Bunny durante su reciente viaje a España. Pagliarani pidió una cita al Papa en agosto del año pasado, cuando la fraternidad peregrinó a Roma con motivo del jubileo, y reiteró la petición en febrero al anunciar la consagración de los nuevos prelados. En el 2019, con el papa Francisco como Pontífice, los lefebrvianos ya pidieron a la Santa Sede abrir una vía de diálogo sobre cuestiones doctrinales.

¿Qué esgrimen los lefebvrianos?
Los miembros de la FSSPX no consideraron válida las excomuniones de 1988 y tampoco entienden que hayan incurrido en ese supuesto ahora, tal y como se ha visto en la ceremonia de hoy. En la carta que remitió Pagliarani a León XIV ya hacía referencia a la “necesidad” de asegurar “la continuidad del ministerio de sus obispos”, que son los que pueden hacer las ordenaciones sacerdotales y administrar determinados sacramentos. Ahora solo contaban con dos prelados y los dos son mayores.
El volumen de la Fraternidad.
Actualmente, la congregación cuenta con unos 1.500 miembros, según los datos que ofrecen en su página web y estiman que sus fieles superan el medio millón de personas repartidas por todo el mundo. Hablan de unas 600.000 personas. Aprovechando el foco mediático que ha tenido, la congregación sacerdotal ha publicado dos largometrajes dando a conocer quiénes son y su misión evangelizadora en distintos punto del planeta.
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