Fin de trayecto político. El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, el socialista Óscar Puente, anunció ayer, totalmente por sorpresa, su dimisión tras el grave siniestro ferroviario que se produjo el pasado miércoles en Urda y que acabó con la vida de 69 personas. Ese día, camino del centro de control de Adif en Atocha, Puente decidió dimitir, aunque no se lo comunicó a nadie, ni siquiera al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que se enteró antes de su comparecencia parlamentaria. Puente se marcha argumentando que es insostenible su continuidad tras los accidentes de Urda, Adamuz y Gelida. 116 fallecidos en total. Se marcha en plena precampaña electoral del 29-N, por ahora dinamitada.
El dirigente socialista se había postulado incluso como posible sucesor de Pedro Sánchez, si el líder del PSOE daba un paso atrás tras las elecciones generales del 29-N
Fin de trayecto político. El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, el socialista Óscar Puente, anunció ayer, totalmente por sorpresa, su dimisión tras el grave siniestro ferroviario que se produjo el pasado miércoles en Urda y que acabó con la vida de 69 personas. Ese día, camino del centro de control de Adif en Atocha, Puente decidió dimitir, aunque no se lo comunicó a nadie, ni siquiera al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que se enteró antes de su comparecencia parlamentaria. Puente se marcha argumentando que es insostenible su continuidad tras los accidentes de Urda, Adamuz y Gelida. 116 fallecidos en total. Se marcha en plena precampaña electoral del 29-N, por ahora dinamitada.
Siempre un “verso libre” con voz propia en el seno del Gobierno y en las filas del PSOE, aunque defendido en todas las sonadas polémicas que ha protagonizado como portavoz autorizado por la Moncloa y en Ferraz, Puente era definido por sus propios compañeros de partido como “el azote de las derechas extremas”. De lenguaje contundente y “gatillo fácil” en las redes sociales, el hasta ahora ministro nunca rehuyó el combate ideológico e incluso personal ni con la derecha del PP y Vox, ni con las formaciones a la izquierda del PSOE –recientemente, con Ada Colau-, ni tampoco con antiguos dirigentes socialistas –como Eduardo Madina- discrepantes del proyecto de Sánchez.
En el seno del Consejo de Ministros, en el que ayer participó por última vez, Puente levantaba opiniones encontradas. Con Óscar López nunca se llevó bien en su etapa en Castilla y León, aunque en los últimos tiempos habían limado asperezas. Tampoco mantenía una relación fluida con una ministra cuyos despachos estaban a apenas unos metros, Isabel Rodríguez.
Así era el político Puente, desde hoy el ciudadano Puente. Gracias a su proyección política y gancho entre la militancia, incluso muchos dirigentes socialistas le situaban ahora como posible sucesor de Sánchez, en caso de que el líder del PSOE diera un paso atrás tras las generales. Una aspiración que el propio Puente nunca descartaba y para la que se había postulado, pese a defender que el presidente del Gobierno debía mantenerse otros cuatro años en el cargo. Ahora esa carrera política queda paralizada, al menos hasta que el PSOE celebre un congreso.
Nacido en Valladolid en 1968 y aficionado al teatro, ejerció como abogado durante veinte años y después fue alcalde de su ciudad natal entre 2015 y 2023. Tras perder la alcaldía, ante la mayoría absoluta que lograron PP y Vox, Puente fue fichado por Sánchez como ministro de Transportes en noviembre del 2023. Antes le había ofrecido en dos ocasiones instalarse a Madrid como miembro del Gobierno. Lo rechazó porque, decía, la ilusión de su vida era Valladolid. El ministerio era un premio extraordinario. Como secretario general del PSOE vallisoletano, volvía a encabezar la lista electoral al Congreso por esta circunscripción para el 29-N. Su hueco lo ocupará Ana Redondo, ministra de Igualdad.
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