Pogacar revienta La Vuelta al cuarto día con su mayor exhibición en solitario

No por esperado fue menos impresionante. El ataque de Tadej Pogacar en la Collada de Beixalís, en Andorra, una cabalgada de 50,5 km, pasará a la historia como una de las mayores exhibiciones en solitario del brutal ciclista esloveno en una Gran Vuelta. Mejor que los 43 km en solitario en la sexta etapa del Tour 2026, camino de Gavarnie-Gèdre, o los 39 km en La Vuelta 2019 para ganar en la Plataforma de Gredos.

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 En la batalla de Andorra, el esloveno atacó a 50 km de meta en la Collada de Beixalís y ya descuelga a 3m21s a Roglic y a 3m32s a Enric Mas  

No por esperado fue menos impresionante. El ataque de Tadej Pogacar en la Collada de Beixalís, en Andorra, una cabalgada de 50,5 km, pasará a la historia como una de las mayores exhibiciones en solitario del brutal ciclista esloveno en una Gran Vuelta. Mejor que los 43 km en solitario en la sexta etapa del Tour 2026, camino de Gavarnie-Gèdre, o los 39 km en La Vuelta 2019 para ganar en la Plataforma de Gredos.

Lanzó su embestida a falta de 50,5 km de meta, la mayor distancia rodando solo, aplastó a sus rivales y dejó la ronda española prácticamente liquidada… habiéndose disputado solo cuatro etapas. Deja a su compatriota Primoz Roglic, su inmediato perseguidor, a 3m21s, y a Enric Mas, tercero, a 3m32s.

Tras cancelarse la primera batalla de La Vuelta por la tormenta de granizo en Mont-Louis en la tercera jornada, la ronda española vivió su primer gran asalto en las montañas de Andorra; una etapa explosiva, rompepiernas, de 105 km con cuatro puertos puntuables, tres de primera y uno de tercera. Pogacar solo dejó vivo el primero, el puerto de Envalira (2.409 m), a los 25 km del inicio, que coronó en primer lugar Lorenzo Fortunato, del Astana. Al esloveno le sirvió de calentamiento para lo que vendría…

Exhibición en la Collada de Beixalís

En el infierno de Beixalís, con rampas del 16%, Pogacar destrozó a Gall y metió 1m35s en 7 km de ascenso

Una vez neutralizada la fuga inicial con el trabajo de los corredores del Decathlon tirando del pelotón e imprimiendo un ritmo alto, Felix Gall se destacó en cabeza, en la selección del grupo de favoritos. Allí aparecía ya Pogacar con su mallot rojo desde la prólogo de Mónaco. Solo asomar las primeras rampas del segundo puerto, la Collada de Beixalís (1.803 m), 7 km de subida al 8,5% de pendiente media, Pogacar lanzó el ataque que sería decisivo.

En las estrechísimas rampas, con cuestas del 16%, el esloveno eligió el momento idóneo para arrancar con potencia y sorprender a Gall con su pedalada profunda. En pocos metros abrió un hueco imposible de acortar: en solo un kilómetro le sacaba 12 segundos y 42 al grupo de 11 corredores que les seguían; en 2 km la brecha ya era 33 segundos… hasta coronar la cima con 1m35s de renta.

En la bajada, como si no hubiera un mañana, el voraz esloveno estiró la distancia a 2 minutos sobre el grupo perseguidor en el  que estaban Carapaz, Roglic, Kuss, Svestad-Bårdseng, Enric Mas, Onley y Skjelmose, que ya habían absorbido a Gall.

Segundo acto

En Ordino, Pogacar incrementó su ventaja a 2m54s sobre el grupo de Roglic y Mas

El segundo acto de la ofensiva de Pogacar tuvo lugar con el alto de Ordino (1.989 m) como escenario de fondo. En el puerto de primera categoría de 10 km, con rampas del 7%, el esloveno iniciaba la subida con 1m50s de ventaja sobre el grupo perseguidor en el que tomaban posiciones delanteras Gall y Roglic, buscando el segundo cajón del podio. 

Su ascenso fue vertiginoso. Coronó la cima de Ordino, a 26 km de meta, con 2m54s de ventaja sobre el grupo perseguidor de Roglic, Mas, Kuss, Gall, Onley, y 3m21s sobre el segundo grupo de Richard Carapaz y Skjelmose.

Le quedaba la última subida, el alto de la Comella, a 4,8 km de la meta. 

Tercer acto

En el alto de la Comella mantuvo la distancia en 2m39s con el grupo, que repeló la desventaja, pero con las bonificaciones se va a 3m21s sobre Roglic

El cuarto puerto del día, de tercera categoría, con 3,9 kilómetros de ascensión al 5,9% de desnivel medio, lo encaraba Pogacar tras la bajada de Ordino con 3m12s sobre sus inmediatos perseguidores. Lo coronó con 2m52s sobre el grupo. Le quedaban menos de 5 km para la meta, tenía la etapa en el bolsillo y su primera Vuelta prácticamente sentenciada, así que le dio tiempo hasta a saludar a Adam Yates, vecino de Andorra, que estaba en la cuneta siguiendo la etapa. 

En ese tramo final hasta la meta de Andorra la Vella, Pogacar mantuvo la distancia en 2m39s con el grupo -segundo fue Widar, seguido de Gall, Onley, Kuss, Mas y Roglic, cerrando con el mismo tiempo-. Con los 16s de bonificación eleva la diferencia con el segundo, Primoz Roglic a 3m21s, y 3m32s sobre Enric Mas. 

“Es la realidad, Tadej es el mejor y nosotros tenemos que centrarnos en nuestras actuaciones. Peleamos por el segundo puesto, por el podio, esa es la realidad”, se inclinaba el ciclista de Artà ante la superioridad de Pogacar, que no da la Vuelta por liquidada, a pesar de su insultante superioridad.

“Nunca se puede decir que una gran vuelta esté decidida tan pronto aunque tengas una ventaja de 20 minutos. Tengo una buena diferencia, pero queda mucho. Estoy motivado y quiero seguir así”, dijo el esloveno, que se puso emotivo al recordar su primera victoria en la Vuelta, en Cortals d’Emcamp, hace siete años.

”Haber ganado en solitario y atacando de lejos no es lo más importante. Valoro la experiencia, que ha sido difícil en un día duro. Es cierto que ha sido una de las victorias más bonitas, además en Andorra, donde en el 2019, en un día con niebla gané, y me estaba esperando Urska en la cima”, decía en referencia a Urška Žigart, su pareja.

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