¿Se imaginan que Messi, una vez finalizado su periplo en Miami, firmase un contrato de un solo día con el Barça para retirarse oficialmente como integrante del club de sus amores? Es lo que había hecho Philip Rivers, legendario quarterback de la NFL, para acabar sobre el papel su carrera con los Chargers, para los que jugó dieciséis años y a los que ayudó a mudarse los doscientos kilómetros que separan San Diego de Los Ángeles (el traslado de los equipos de una ciudad a otra es una de esas cosas raras que pasan en EE.UU.).
El legendario ‘quarterback’ ha desafiado el tiempo y regresado a la NFL a los 44 años
¿Se imaginan que Messi, una vez finalizado su periplo en Miami, firmase un contrato de un solo día con el Barça para retirarse oficialmente como integrante del club de sus amores? Es lo que había hecho Philip Rivers, legendario quarterback de la NFL, para acabar sobre el papel su carrera con los Chargers, para los que jugó dieciséis años y a los que ayudó a mudarse los doscientos kilómetros que separan San Diego de Los Ángeles (el traslado de los equipos de una ciudad a otra es una de esas cosas raras que pasan en EE.UU.).
Pero el hombre propone y Dios dispone, y ese contrato tan romántico se ha convertido en papel mojado porque Rivers, católico devoto, conservador en lo social, votante republicano (aunque no se sabe si trumpista o no), casado con su novia del colegio, padre de diez hijos y abuelo a los 44, ha regresado a los campos de fútbol americano con los Indianápolis Colts, donde había colgado el casco hace un quinquenio. Uno de los quarterbacks del conjunto, Riley Leonard, tiene la misma edad que la mayor de sus hijas.
Lee tambiénRafael Ramos

Es un católico muy devoto, casado con su novia del colegio, padre de diez hijos y políticamente conservador
El de la NFL es un mundo cruel, en el que la mayoría de carreras se finiquitan al cabo de un promedio de tres años para dar entrada a las nuevas hornadas que salen anualmente de la universidad. Pero en el mundo de los quarterbacks de élite el edadismo no existe, ahí está Aaron Rodgers a un paso de llevar a los Pittsburgh Steelers a los playoffs con 42 años a las espaldas (Rivers lo ha reemplazado con su regreso como el jugador más viejo en activo). Y no hay que olvidar que Tom Brady conquistó su séptima Super Bowl con 43 tacos, y dijo adiós a los 45 para convertirse en analista de los partidos en la Fox. Lo que cuentan son las actuaciones y los resultados.
Rivers, un sureño de Alabama, vivía tranquilamente en la pequeña localidad de Fairhope (23.000 habitantes), donde entrenaba al equipo de fútbol americano de la escuela católica de Saint Michaels, donde juega su primogénito. Hasta que hace tres semanas recibió la llamada del propietario de los Colts, necesitados desesperadamente de un quarterback para intentar clasificarse para los playoffs tras las lesiones de Anthony Richardson, Daniel Jones y Riley Leonard. Desde su retirada ha ganado unos cuantos kilos y los años no pasan en balde, pero si existía alguna duda sobre su capacidad de poner la pelota donde pone el ojo, pronto quedaron disipadas en los entrenamientos.
Lee tambiénRafael Ramos

La NFL ha cambiado mucho en los cinco años que Rivers ha estado ausente, con quarterbacks mucho más móviles que dependen tanto de las piernas como del brazo con el que lanzan (él es esencialmente estático), pero al proceso de integración ha ayudado que el entrenador de los Colts (Shane Steichen) fue su último coordinador ofensivo en los Chargers, son buenos amigos y han mantenido el contacto. La mayoría de jugadas en el librillo de estrategia del equipo de Indianápolis ya se las sabía de los viejos tiempos, y con cuatro o cinco compañeros coincidió su última temporada (2020).
El retorno de Rivers, el jugador de más edad que vuelve a la NFL tras haberse jubilado, es la típica historia de superación que encanta a los guionistas de Hollywood y podría ser el argumento de una serie de Netflix: el veterano que se enfrenta a defensas veinte años más jóvenes que él, y suma cuatro touch downs a los 461 que ya tenía, y 450 yardas a las 63.440 en su haber. Pero los finales felices del todo no existen, y a pesar de sus buenas actuaciones ha perdido los partidos contra Seattle, San Francisco y Jacksonville, y los Colts se han quedado fuera de los playoffs.
Si Rivers es tan romántico que quiere retirarse con los Chargers, el equipo de su vida, tendrá que firmar un nuevo contrato. Aunque sea por un día.
Cuando la edad no cuenta
Son numerosas las estrellas del deporte que se han resistido a decir adiós y han vuelto para vivir un último momento de gloria. George Foreman reconquistó el título mundial de los pesos pesados a los 45 años, Jack Niklaus ganó su último Masters a los 46, Geordie Howe (hockey sobre hielo) marcó 15 goles y dio 26 asistencias a los 52, y Tom Watson se quedó a un golpe de llevarse el US Open de golf con 59. En la NBA, Magic Johnson se retiró en 1991 tras haber sido diagnosticado con el sida, pero regresó cuatro años después para anotar un promedio de 14 puntos. Y tras decir adiós , Michael Jordan volvió no una sino dos veces.
Deportes
