Minneapolis es un polvorín. Las protestas no cesan. La tensión volvió al punto de máxima ebullición cuando este miércoles se difundió que los agentes federales de inmigración (ICE) abrieron fuego contra otra persona, que resultó herida en una pierna.
El caso se registra justo a la semana de la muerte de Renee Good y la tensión en la ciudad de Minnesota no cesa, con protestas, choques con la policía y cruce de graves acusaciones entre el gobierno federal y el estatal
Minneapolis es un polvorín. Las protestas no cesan. La tensión volvió al punto de máxima ebullición cuando este miércoles se difundió que los agentes federales de inmigración (ICE) abrieron fuego contra otra persona, que resultó herida en una pierna.
Este incidente se produjo una semana después de que Renee Good, ciudadana estadounidense de 37 años, recibiera tres disparos mortales del agente Jonathan Ross sentada al volante de su coche.
La ciudad de Minnesota vive al límite desde esa jornada, con los ciudadanos protestando contra lo que denominan “la invasión” de uniformados federales. Había 2.000 y el gobierno ha enviado 1.000 más, mientras que el presidente Donald Trump insulta a la difunta y la secretaria de Seguridad Nacional (DHS), Kristi Noem, la califica de terrorista doméstica sin pruebas de que ella intentará atropellar al policía y, menos aún, con la intención de matarlo.
La policía local ha abierto una investigación sobre este otro caso de una persona herida. El DHS emitió un comunicado en el que explicó que sus agentes estaban realizando una parada de tráfico selectiva para localizar a un inmigrante indocumentado que llegó de Venezuela en el 2022.
Tratando de evadir el arresto, esa persona trató de huir en su coche, pero chocó con un vehículo aparcado. Entonces escapó a pie. Uno de los agentes logró capturarlo pero se resistió y se enfrentó al agente, según esta versión. En plena pelea, y en el suelo, otros dos individuos salieron de un apartamento cercano y arremetieron contra el uniformado “con una pala de nieve y un palo de escoba”.
Estando acorralado el agente, prosigue el comunicado, el inmigrante en búsqueda se liberó y también empezó a pegar con una pala al policía. “El policía disparó en defensa de su vida”, añadió el DHS. Esa primera persona recibió un impacto de bala en la pierna. Los tres individuos trataron de refugiarse en el apartamento.
Sin que se especifique como se resolvió el asunto, el comunicado indicó que se hallaban en el hospital el policía atacado y el inmigrante por el que se originó la refriega. Los otros dos presuntos agresores fueron detenidos.
El comunicado echó más leña al fuego al acusar al gobernador de Minnesota, Tim Walz, y al alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, de “incentivar activamente una resistencia organizada al ICE y a los fuerzas federales de la ley”. Su alegato concluyó requiriendo que se acabe “la retórica de odio” contra los funcionarios policiales.
La indignación también va al alza por el intento de impedir que los investigadores estatales tengan acceso a las pruebas sobre la muerte de la conductora. Fiscales federales de Minneapolis, al menos seis, y de Washington han presentado su dimisión por la estrategia de investigar a la mujer que estaba casada con Good y, en cambio, exculpar al agente Ross.
El gobernador Walz hizo una comparecencia la noche de este miércoles en la que se expresó con dureza contra la administración Trump y urgió a los ciudadanos a tener siempre a mano el teléfono para grabar las acciones de los agentes federales, como método para que rindan cuentas ante la justicia.
“Ayudadnos a crear una base de datos de las atrocidades contra Minnesota, no solo con la idea de establecer un registro para la posteridad, sino como banco de pruebas para futuras acusaciones”, afirmó.
Su discurso de seis minutos tuvo lugar en un momento en que se produce un gran incremento en el despliegue de efectivos del DHS, denunciado ante los tribunales por considerarlo anticonstitucional, y los cada vez más frecuentes informes de violencia ejercida contra los inmigrantes y los ciudadanos estadounidenses.
“Lo que está ocurriendo ahora en Minnesota desafía la creencia. Las noticias simplemente no hacen justicia al nivel de caos, perturbación y trauma que el gobierno federal está desatando sobre nuestras comunidades”, sostuvo.
“Están deteniendo a la gente indiscriminadamente, incluidos ciudadanos estadounidenses pidiéndoles ver sus documentos en las tiendas, en las paradas de autobús, hasta en las escuelas. Rompen ventanas, arrastran a mujeres embarazadas por la calle, meten a ciudadanos en vehículos sin distintivos. Secuestran a inocentes, se saltan el procedimiento legal”, matizó.
“Esto hace tiempo que dejó de ser una cuestión de aplicar la ley de inmigración. Es una campaña de brutalidad organizada contra el pueblo de Minnesota por nuestro gobierno federal”, recalcó.
También recordó que el presidente Donald Trump utilizó su red social el martes para prometer que en Minnesota “se acerca el día del juicio final y la retribución”. Para Walz, está proclama es “una amenaza directa a los ciudadanos del estado que se han atrevido a votar tres veces (mayoritariamente) contra él y que continúan defendiendo la libertad con coraje, empatía y gracia profunda”.
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