Oliver Laxe, a la caza del Oscar con Sirat: «Desgraciadamente me he tenido que legitimar siempre fuera de España»

Sirat, la película del gallego opta a dos premios en la gala de este domingo: Mejor película internacional y Mejor sonido Leer Sirat, la película del gallego opta a dos premios en la gala de este domingo: Mejor película internacional y Mejor sonido Leer  

Oliver Laxe (París, 1982) es, quizá, el menos convencional de los directores españoles que han pasado por este circo de los Oscar. Siente que su cine está en las antípodas de lo académico o lo tradicional, habla de su película como una invitación a morirse al verla y la entiende como una obra que, además de verse con los ojos, se ve con el cuerpo. «Yo soy galego y mi cine es ambiguo, polisémico y sensorial, una apuesta difícil en estos tiempos en los que vivimos de algoritmos, de películas prefabricadas», dice a EL MUNDO desde Los Angeles horas antes de que Sirat, su viaje radical hacia el abismo, comparezca en la gala del Dolby Theater con dos nominaciones bajo el brazo, como mejor película extranjera y mejor sonido.

Por eso se siente ganador, pase lo que pase. «Hemos ganado estando aquí con una película como Sirat, tan disruptiva, tan poco académica, y aún así la Academia nos ha reconocido», analiza. Lo del domingo, en la misma categoría que Un simple accidente, El agente secreto, Valor sentimental y La voz de Hind, se le antoja un imposible. «No tenemos posibilidades de ganar. Ninguna», opina sincero, sin perder la sonrisa. «Estoy feliz. Es el broche a lo que empezó en Cannes en mayo», donde ganó el premio del Jurado.

Laxe, un gigante de dos metros, larga melena grisácea y mirada cercana, admite que no ha visto nunca una gala de los Oscar. Vive en un pequeño pueblo de Lugo y no ve nunca la televisión. «No me veo un partido de la NBA, imagina los Oscar», apunta entre risas. Sí reconoce que le interesa Estados Unidos y que ha tenido ofertas para nuevos proyectos, sin dar nombres de productores. «Creo que aquí olfatean bien a los artistas. Han visto en mí a un cineasta con futuro».

Sospecha que Sirat, una producción original de Movistar +, es la señal de que hay un hartazgo con el mismo tipo de películas, y que el público con el que ha compartido pases de su cinta en Nashville, Chicago o Austin, quiere ver más. «Estamos conociendo a comunidades cinéfilas muy fuertes en todas las ciudades», explica. «Creo que las sociedades europeas te obligan a encajar. Y si no encajas, es tu culpa. Te rechazan un poco. En cambio, aquí creo que hay una relación diferente con el artista. Cuanto más diferente sea lo que ofreces, mejor. La siguiente película que haga, la haré con apoyo de aquí».

Tras pasar tiempo promocionando su película en varias partes del país, se siente más validado, respetado por los compañeros con los que se ha cruzado por el camino. «Los Oscars me legitiman desde otro polo muy diferente», un apoyo que no siempre ha recibido en España. «Desgraciadamente me he tenido que legitimar siempre fuera de España, remar a contracorriente, en dulce de leche, como dice mi guionista, Santiago Fillol», aunque reconoce que el apoyo del público español a su película ha sido extraordinario, con medio millón de espectadores.

Si salta la campanada y gana el domingo, pasaría a formar parte de un club selecto de directores españoles con un Oscar, Garci, Almodóvar, Trueba, aunque Laxe es más bien un rara avis. «La verdad es que no sé si mi cine entronca con la tradición del cine español. Tengo dudas», analiza. «Me encantaría. Tengo ganas de pertenecer, tengo ganas de familia, tengo ganas de comunidad. No es académico mi cine. Creo que el cine español que viene aquí es muy académico». Sirat es otra cosa.

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