Mientras tanto

Ahora viene la segunda parte del no a la guerra. Ahora vienen las facturas y las represalias por no haber apoyado de manera incondicional a Estados Unidos. La factura económica de la guerra aún está por determinar. Es la gran incógnita mundial en estos momentos. Alemania acaba de recibir el primer garrotazo, después de que el canciller Friedrich Merz, inicialmente favorable a la ofensiva contra Irán, declarase esta semana que Donald Trump ha caído en una trampa de los iraníes y no sabe cómo salir de ella. Cinco mil soldados estadounidenses van a ser retirados de Alemania, y el arancel a los automóviles europeos subirá al 25%. Alemania está en un momento crítico: mientras se rearma, acaba de anunciar recortes en la sanidad y el sistema de pensiones para racionalizar el gasto, según la versión oficial.

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 Ahora viene la segunda parte del no a la guerra. Ahora vienen las facturas y las represalias por no haber apoyado de manera incondicional a Estados Unidos. La factura económica de la guerra aún está por determinar. Es la gran incógnita mundial en estos momentos. Alemania acaba de recibir el primer garrotazo, después de que el canciller Friedrich Merz, inicialmente favorable a la ofensiva contra Irán, declarase esta semana que Donald Trump ha caído en una trampa de los iraníes y no sabe cómo salir de ella. Cinco mil soldados estadounidenses van a ser retirados de Alemania, y el arancel a los automóviles europeos subirá al 25%. Alemania está en un momento crítico: mientras se rearma, acaba de anunciar recortes en la sanidad y el sistema de pensiones para racionalizar el gasto, según la versión oficial.Seguir leyendo…  

Ahora viene la segunda parte del no a la guerra. Ahora vienen las facturas y las represalias por no haber apoyado de manera incondicional a Estados Unidos. La factura económica de la guerra aún está por determinar. Es la gran incógnita mundial en estos momentos. Alemania acaba de recibir el primer garrotazo, después de que el canciller Friedrich Merz, inicialmente favorable a la ofensiva contra Irán, declarase esta semana que Donald Trump ha caído en una trampa de los iraníes y no sabe cómo salir de ella. Cinco mil soldados estadounidenses van a ser retirados de Alemania, y el arancel a los automóviles europeos subirá al 25%. Alemania está en un momento crítico: mientras se rearma, acaba de anunciar recortes en la sanidad y el sistema de pensiones para racionalizar el gasto, según la versión oficial.

Represalias contra España seguramente las habrá, pero es improbable que Estados Unidos abandone Rota, enclave de gran importancia estratégica en el que Washington ha invertido mucho dinero, tal y como explica Joaquín Vera hoy en La Vanguardia.

Habrá factura económica por el cierre de Ormuz, pero aún desconocemos su cuantía. Puede ser una crisis monumental o un constipado temporal. Estados Unidos puede funcionar sin el petróleo del golfo Pérsico, pero Trump no prometió guerra e inflación a sus votantes. Estamos en un mientras tanto.

Alemania recibe el primer garrotazo de Estados Unidos; España está en la lista

Mientras tanto, es interesante observar el gráfico que viene elaborando el politólogo Oriol Bartomeus sobre el apoyo de los principales líderes políticos españoles entre sus votantes. Es un gráfico que muestra el nervio de cada uno de ellos y su evolución, mes a mes, desde septiembre del 2023, con datos del CIS que nada tienen que ver con la proyección de voto, siempre sometida a discusión.

Con el no a la guerra, Pedro Sánchez ha recuperado fuerza entre los votantes del PSOE, aproximándose a una preferencia del 70%; casi el mismo capital que tenía al iniciarse la legislatura, cuando logró evitar que Alberto Núñez Feijóo dispusiese de mayoría parlamentaria para gobernar España. No tiene las elecciones ganadas, muy posiblemente va a recibir un golpe en Andalucía, pero ha recuperado nervio.

Sube Sánchez y cae Santiago Abascal, que había llegado a superar la cota 70 entre los suyos. Es interesante observar los acusados dientes de sierra que presenta el liderazgo de Abascal. Sube y baja sin cesar. Vox es un fenómeno eminentemente reactivo. ¿Abascal paga estas semanas su adhesión ciega a Trump, o el jaleo que le han montado Iván Espinosa de los Monteros y Javier Ortega Smith en Madrid?

Surtidores de combustible de una gasolinera 
Surtidores de combustible de una gasolinera Getty Images

Núñez Feijóo es mucho más previsible. Empezó a bajar hace dos años y se mantiene en una llanura por debajo de la cota 50. Estamos hablando del escaso fervor que suscita entre los votantes del Partido Popular. Es un dato referido al nervio. Con esa tonalidad gris se pueden ganar unas elecciones generales. Feijóo no quiere entusiasmar, quiere aplastar a Sánchez; quiere poder armar una mayoría. Conseguida esa mayoría, el BOE ya se encargará de lo siguiente. Quiere corregir los resultados del 23 de julio del 2023, que siempre ha considerado un accidente. Llama la atención el breve repunte de Yolanda Díaz, propiciado por el clima antiguerra y anti-Trump. Resulta irónico que Díaz mejore su posición después de haber anunciado que se retira.

Conclusión: El bloque de la Preferencia Nacional podría gobernar España en los próximos años, pero la guerra no le está favoreciendo en términos de pasión política. Ese bloque podría volver a quedarse sin mayoría si sus electores se desmovilizan dos o tres puntos. Ello ayuda a explicar el clima político que se vive en España. Hay que tensar. Para eso trabaja gente como Vito Quiles.

El no a la guerra ha reforzado a Sánchez ante sus votantes, ahora viene la segunda parte

Mientras tanto se escribe la factura. El petróleo ha cerrado la semana a 120 dólares el barril. Si ese precio se mantuviese, el estrangulamiento de Ormuz tendría fortísimas consecuencias. Es la baza de los guerreros persas. Aguantar hasta que Trump no pueda soportar la presión electoral interna derivada de la inflación.

Mientras tanto, Estados Unidos ­acaba de recibir una buena noticia: la OPEP ha entrado en crisis. Los Emi­ratos Árabes Unidos, partidarios de aumen­tar la producción de petróleo, aunque ello suponga abaratar el precio, acaban de abandonar el cartel, con el propósito de reventar la estrategia restrictiva de Arabía Saudí. El país de los siete emires dispone de un oleoducto que le permite sortear el estrecho de Ormuz y transportar petróleo (entre uno y dos millones de barriles diarios) al golfo de Omán, fuera del embudo.

No sabemos qué va a ocurrir. El Gobierno dice disponer de una reserva específica de 3.500 millones de euros ­para contener la subida de los carburantes. En verano habrá una prueba importante: España, país refugio, podría tener una gran temporada turística si hay queroseno suficiente para los aviones y los billetes no se encarecen. En verano hablará la época.

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