Lula tumba al ‘síndrome Biden’ y exhibe su fuerza (física) frente al hijo de Bolsonaro

Bolsonaro quiere volver a gobernar en Brasil. No Jair, bajo arresto domiciliario acusado de corrupción, sino Flávio, su hijo de 44 años, que aspira a hacerse con el cargo que un día detentó su padre, y que hoy ocupa Lula da Silva, en los comicios generales de Brasil previstos para el próximo mes de octubre. Precisamente la edad del primogénito Bolsonaro —tiene casi la mitad de los 80 años de Lula— juega como baza electoral: el joven vigoroso contra el anciano castigado.

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 El presidente brasileño, de 80 años, emite en ‘streaming’ sus hábitos de entrenamiento mientras las redes recuperan un vídeo de su rival desvaneciéndose en un debate  

Bolsonaro quiere volver a gobernar en Brasil. No Jair, bajo arresto domiciliario acusado de corrupción, sino Flávio, su hijo de 44 años, que aspira a hacerse con el cargo que un día detentó su padre, y que hoy ocupa Lula da Silva, en los comicios generales de Brasil previstos para el próximo mes de octubre. Precisamente la edad del primogénito Bolsonaro —tiene casi la mitad de los 80 años de Lula— juega como baza electoral: el joven vigoroso contra el anciano castigado.

Por ese motivo, Lula se ve obligado a hacer demostraciones de fuerza (física) ante el electorado, para romper la imagen de que las elecciones son un duelo entre futuro y pasado. Y lo ha hecho a través de la cuenta de Instagram de su mujer Janja, que hace siete días, en un aparente paseo casual, filmó el entrenamiento de Lula.

“Mi marido lleva en pie desde las 6 de la mañana y ya ha corrido 45 minutos en la cinta”, explica la pareja de Lula, mientras el presidente aparece practicando zancadas con máquina, con pesas en los tobillos y un entrenador personal. La imagen de un Lula en plena forma. “¡Buenos días! ¡Firmes y fuertes! ¡Sin IA y sin PowerPoint! ¡Una semana bendecida para todos!”, escribía Janja Lula junto al vídeo. Las respuestas al mensaje eran un compendio de elogios. “Rumbo a la reelección”. “Espectacular”. “Salud total”.

Flávio Bolsonaro, de 44 años, fomenta el debate del contraste entre el vigor de un joven y la decrepitud de un anciano

No es el único vídeo de Lula haciendo ejercicio compartido en las últimas fechas. También se han difundido imágenes del presidente brasileño corriendo por la capital, Brasilia, y por el palacio presidencial, levantando pesas y usando una máquina de extensión de piernas mientras ofrece consejos de fitness. “No podemos detener el paso del tiempo”, dice Lula, “pero podemos cuidar nuestra salud”. En la última campaña electoral, Lula ya se calzó unos guantes de boxeo para mostrar su estado de forma y ganas de pelear… políticamente “¡Lula está en el ring!”, decía el cartel.

Precisamente la edad de Lula, los mismos 80 años que tenía un Joe Biden deteriorado en 2024, cuando renunció a la reelección en EE.UU., suscitó comparaciones y paralelismos entre la situación de ambos, auspiciadas por el entorno de Flávio Bolsonaro y que Lula desmiente a base de vídeos mostrando su vigor físico.

Un añadido casual o no —la viralidad es tan espontánea como estratégica— ha recuperado un vídeo de 2016 en el que Flavio Bolsonaro, de entonces 34 años, sufría un desvanecimiento durante un debate entre alcaldables de Río, cargo al que aspiró. El episodio se resumió como una lipotimia que le obligó a abandonar el debate. 

Hoy, el contraste de imágenes en Brasil es ese: Lula como Rocky Balboa; Flávio Bolsonaro, sudando y desvaneciéndose por el calor de unos focos. La batalla de la edad parece haber invertido sus tornas.

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