-El español que habla Musetti es perfecto, ahora podrá usted comprobarlo -me comenta Stephanie Natal, la agente del circuito ATP que nos ha gestionado la entrevista.
‘La Vanguardia’ conversa con el talento italiano, noveno del mundo y escudero del poderoso Jannik Sinner
-El español que habla Musetti es perfecto, ahora podrá usted comprobarlo -me comenta Stephanie Natal, la agente del circuito ATP que nos ha gestionado la entrevista.
-¿Y eso?
-Él se lo explicará.
Y todo eso me lo cuenta mientras me acompaña a la piscina de la casa-club, donde nos espera el talento italiano.
Lorenzo Musetti (24), uno de los iconos del todopoderoso tenis italiano, lleva años frecuentando el RCTB, torneo que le gusta porque le gusta la ciudad y le pilla razonablemente cerca de casa y le sumerge en la fase de tierra batida y le acerca a José Perlas, su segundo entrenador desde hace cuatro meses, cuando se unió al equipo que dirige Simone Tartarini, técnico de Musetti desde sus inicios.
-Hola, hola -me interrumpe Musetti, me saca de mis cuitas y sí, es cierto, su español es impecable.
No puedo evitarlo, así que se lo pregunto:
-¿Como quiere que hablemos?
-En español está bien.
¿Y cómo es que lo habla tan bien?
Porque estudié español en el colegio, de niño en Carrara, y ahora lo practico casi todos los días con José Perlas. Aunque lo entiendo mejor de lo que lo hablo.
No crea. Lo habla realmente bien.
Bueno, lo intento. En el colegio en Italia, desde los doce años hasta los quince puedes elegir entre español y francés. Opté por la línea lingüística y lo he practicado. Lo que pasa es que con este deporte siempre hablamos en inglés, y tampoco puedo practicar tanto el español.

Qué tal con Perlas? ¿Cómo le hace crecer?
Llevamos juntos desde inicios de año. Lo que pasa es que, desde el Open de Australia, he jugado bastante poco por culpa de mi lesión en el abductor. He tenido que parar para cuidar el físico. He necesitado un mes de reposo. En Australia había mostrado mi mejor nivel, estaba ganando a Djokovic por dos sets en los cuartos de final cuando tuve que retirarme (6-4, 6-3 y 1-3). Seguramente estaba poniendo en solfa los trabajos que habíamos hecho en la pretemporada, en diciembre.
¿Qué había cambiado en su forma de trabajar?
Más que cambiar algo, hemos completado aquello que necesitaba en la pista, ser más agresivo en el saque y la derecha y variar el juego, convertir todo eso en una estrategia más agresiva. También trabajamos en la actitud.
¿En qué sentido?
Mi actitud está funcionando muy bien en los primeros meses del año.
Pero, ¿qué necesitaba?
Más confianza.
¿No la tenía?
La tenía a veces. Me cuesta mucho tenerla. Creo que con el apoyo de Tartarini y la incorporación de Perlas he alcanzado ese nivel y la confianza y la actitud de creerme capaz de ganarle a todos. Esa es la mentalidad que necesito para llegar hasta los dos que ahora son intocables (se refiere a Sinner y Alcaraz).
Quienes le hemos estado siguiendo siempre le hemos considerado un potencial top 5. Pero el proceso está siendo un poco lento, ¿no cree? (Musetti llegó a número 5 en enero de este año, pero sus lesiones le han hecho retroceder al número 9 actual).
Cada uno tiene su historia, pero en ocasiones he bajado un poco en la consistencia y en el nivel de los resultados. He tenido muchos altibajos en mi carrera. Posiblemente el año pasado fue el mejor, con una consistencia más elevada, con las semifinales en Roland Garros (las perdió ante Alcaraz en cuatro sets) y una gran gira en tierra batida (también hizo semifinales en Madrid y Roma y la final del Masters 1.000 de Montecarlo). Creo que tengo espacio para mejorar.
Cuando era un crío, ¿le hablaban de Panatta, Bertolucci, Barazzutti…? ¿Qué significan para usted?
Son parte de la historia del tenis italiano. Tuve la oportunidad de trabajar junto a Corrado (Barazzutti) durante dos años. Tiene una enorme calidad humana y como entrenador. Alguien muy inteligente en la visión del juego pero ellos pertenecían a otra época. El tenis moderno es diferente, pero se quedan como leyendas.
La época de aquellos, liderada por Panatta, fue buena (años setenta e inicios de los ochenta). Luego, el tenis italiano estuvo muy decaído hasta la aparición de ustedes, esta generación en la que lucen tantos talentos: Italia es la gran academia, lo gana todo, la Davis, la Billie Jean King Cup. ¿Cómo lo ha hecho?
Algo de suerte hay: ha aparecido Sinner, que es el líder de nuestro país. Aunque Fabio (Fognini), Seppi o Bolelli ya habían ido abriendo oportunidades a los que venían detrás. Y la Federación ha multiplicado las inversiones en dinero, torneos y promoción de jóvenes jugadores, y así es como el tenis italiano se ha convertido en la mejor escuela del mundo actual.
(Este jueves en Barcelona le espera Corentin Moutet).
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