Lolita siempre ha luchado por hacerse con un nombre propio en el panorama artístico, musical y televisivo, aunque no siempre lo ha tenido fácil. Si bien ahora es uno de los rostros más reconocidos a nivel nacional, y a la vez más queridos, sus inicios fueron bastante complejos, tal y como ha confesado en La Noche de Aimar. Provenir de una de las familias más importantes de España le ha dado muchas cosas, pero también le ha puesto trabas en un camino que durante muchos años estuvo a la sombra de su madre.
La cantante y actriz asegura haberlo pasado muy mal con sus problemas con la Agencia Tributaria, teniendo que empezar de cero
Lolita siempre ha luchado por hacerse con un nombre propio en el panorama artístico, musical y televisivo, aunque no siempre lo ha tenido fácil. Si bien ahora es uno de los rostros más reconocidos a nivel nacional, y a la vez más queridos, sus inicios fueron bastante complejos, tal y como ha confesado en La Noche de Aimar. Provenir de una de las familias más importantes de España le ha dado muchas cosas, pero también le ha puesto trabas en un camino que durante muchos años estuvo a la sombra de su madre.
“He sido la mitad de mi vida la hija de Lola Flores, nadie me miraba”, reconoció. Por eso mismo tiene claro que ahora se encuentra en uno de los mejores momentos a nivel profesional: “No quiero que nadie me joda”, señaló con firmeza. Sin embargo, los golpes han sacudido su vida en más de una ocasión, teniendo que empezar de cero con el pensamiento de que nunca iba a volver a ser la misma.

Durante esta entrevista, Lolita confesó que tiene una espinita clavada en su interior de la que nunca se podrá deshacer: el dolor que supusieron para ella sus problemas con la Agencia Tributaria. En aquel momento, fueron muchos los artistas y personalidades públicas que se vieron afectados por los cambios que implementó Cristóbal Montoro. Años después, la cantante todavía no ha logrado perdonar todo lo sucedido.
”Tengo una memoria un poco selectiva, para todo, para lo bueno y para lo malo. A veces me acuerdo de lo que quiero y otras de lo que no quiero. De los que no quiero acordarme normalmente sí me acuerdo, aunque cuento hasta cinco y los borro”, señaló, antes de entrar de lleno en este tema que todavía le resulta doloroso. Y es que una de esas personas de las que no quiere acordarse es el que fuera ministro de Hacienda.
La hermana de Rosario Flores considera que el expolítico le ha hecho “mucho daño” y que llegó a quitarle “todo lo que tenía”, obligándola a empezar de cero cuando llevaba décadas de exitosa trayectoria profesional a sus espaldas. Un durísimo bache financiero que no solo dinamitó su estabilidad económica, sino que también la obligó a desprenderse de valiosos recuerdos familiares para poder saldar una deuda que, a día de hoy, sigue considerando una profunda injusticia.
Por eso mismo, tiene claro que nunca va a perdonar al que fuera ministro del Partido Popular y pide una justicia que, pese a todo, está segura de que nunca llegará. “Nada, que no me va a devolver nada y que tiene ochenta y tantos años y que, como muchas cosas en la vida, llegan tarde”, afirmó, contestando a la pregunta de Aimar sobre qué piensa de la investigación judicial que recae sobre él.
Lolita tuvo que pagar alrededor de dos millones de euros a Hacienda
Aun así, ahora contempla el organismo público de una forma totalmente diferente al no estar Montoro de por medio. “Nos llevamos divinamente. Hacienda somos todos y hay que pagar impuestos. Quizá estamos pagando más de lo que deberíamos porque pagamos a veces justos por pecadores, pero si queremos un país como el que quiero para mis nietos y dejarles un mundo mejor, hay que pagar impuestos”, ha sentenciado.
Tal y como ella misma ha desvelado en más de una ocasión, tuvo que pagar alrededor de dos millones de euros después de que Montoro ajustase la ley en Hacienda. Tanto es así que la cantante se vio obligada a vender su propia casa para hacer frente a la deuda, una drástica decisión que cambió su vida para siempre y que la ha llevado a vivir de alquiler en la actualidad, siendo el reflejo de las graves secuelas que aquel bache financiero dejó en su patrimonio.
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