La reunión de la UE sobre inmigración arranca con el mayor nivel de tensión entre socios en años

Más extraordinaria que la propia reunión de ministros del Interior de la UE es la escalada política que la precede. La crisis entre Italia y España por Ceuta no solo no se ha rebajado, sino que sigue intensificándose con una dureza inédita. En medio de ese clima, Ursula von der Leyen ha enviado una primera señal de distensión hacia Madrid. En una carta dirigida a Pedro Sánchez, la presidenta de la Comisión Europea asegura que España “puede contar con el apoyo” del Ejecutivo comunitario.

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 En la víspera de la cumbre de ministros del Interior de la UE, Italia y España cruzan acusaciones mientras Macron cierra filas con Sánchez  

Más extraordinaria que la propia reunión de ministros del Interior de la UE es la escalada política que la precede. La crisis entre Italia y España por Ceuta no solo no se ha rebajado, sino que sigue intensificándose con una dureza inédita. En medio de ese clima, Ursula von der Leyen ha enviado una primera señal de distensión hacia Madrid. En una carta dirigida a Pedro Sánchez, la presidenta de la Comisión Europea asegura que España “puede contar con el apoyo” del Ejecutivo comunitario.

La reunión telemática de este martes tiene oficialmente como único punto del orden del día la inmigración. Sin embargo, las capitales europeas se han apresurado a dotar de contenido político una cita impulsada inicialmente por Italia y Dinamarca para dar una salida institucional a la preocupación por lo ocurrido en Ceuta. Posteriormente, otros veinte Estados miembros se sumaron a la iniciativa, firmando una carta que solicita la convocatoria de la reunión. El texto no solo expresa preocupación por la crisis, sino que responsabiliza indirectamente al Gobierno de Pedro Sánchez por la regularización extraordinaria de cientos de miles de inmigrantes, considerada por sus promotores un “factor de atracción” para nuevos flujos migratorios.

La presidenta de la Comisión europea

Von der Leyen asegura a Sánchez que España “puede contar” con el apoyo de Bruselas

En la reunión de este martes, Italia y Dinamarca insistirán en endurecer la política migratoria de la Unión. Más allá de la suspensión temporal de Schengen, el verdadero objetivo de Roma, según explican fuentes del Gobierno a La Vanguardia, es acelerar la creación de centros de retorno para migrantes en terceros países, financiados por la Unión Europea o por grupos de Estados miembros. El modelo es Albania. Aunque el proyecto apenas ha arrancado —los centros siguen prácticamente vacíos—, el Gobierno italiano considera que representa el primer paso para aplicar de forma concreta las posibilidades abiertas por el nuevo Pacto Europeo sobre Migración y Asilo. El objetivo es extender ese sistema a otros países, entre ellos Uganda. Las mismas fuentes aseguran que Italia defenderá un rápido lanzamiento de proyectos piloto para poner en marcha estos centros, una de las principales prioridades de Giorgia Meloni. Dinamarca, Austria, Países Bajos y Grecia figuran entre los principales apoyos de esa estrategia.

La relación con los países africanos

La propuesta italiana liga los beneficios comerciales a la colaboración en las repatriaciones

Roma quiere además endurecer la aplicación del nuevo programa GSP+, que entrará en vigor el 1 de enero de 2027. La propuesta consiste en vincular las ventajas comerciales y arancelarias concedidas por la UE a los países en desarrollo a su cooperación efectiva en la readmisión de inmigrantes en situación irregular en la Unión Europea.

Entre los pocos países que se negaron a firmar la carta figura Francia. Fuentes del Gobierno francés consideran que la decisión italiana tenía un objetivo esencialmente político: aprovechar la crisis de Ceuta para cargar contra la política migratoria de Pedro Sánchez, en lugar de buscar una solución coordinada con Marruecos. Las mismas fuentes recuerdan además que Ceuta, aunque forma parte de la Unión Europea, tiene un régimen especial dentro del espacio Schengen. Por ese motivo, los desplazamientos entre la ciudad autónoma y la Península ya están sometidos a controles policiales, a diferencia de lo que ocurre en las fronteras interiores del espacio Schengen. Francia ha reforzado temporalmente sus controles fronterizos —también por razones de seguridad ligadas a la presidencia del G-7—, pero insiste en que esa decisión no implica en ningún caso suspender Schengen, como ha hecho Italia

Más discreta ha sido Alemania. El canciller Friedrich Merz ha evitado criticar directamente a Pedro Sánchez, aunque el ascenso de AfD mantiene la inmigración en el centro del debate político alemán.

El Gobierno español llega a la reunión con la sensación de haber sufrido un gesto de deslealtad por parte de varios socios europeos, especialmente de Italia. La tensión diplomática estalló tras la decisión del Gobierno italiano de reintroducir temporalmente los controles en las conexiones aéreas y marítimas con España. En la práctica, la medida se está aplicando de forma muy limitada, con controles selectivos dirigidos principalmente a ciudadanos de terceros países. Precisamente por su fuerte valor político, Palazzo Chigi quiere preservar el significado de la decisión, aunque no se descartan ajustes en su aplicación después de la reunión europea.

El ministro de Exteriores

Albares reprocha a Italia su falta de solidaridad y recuerda las crisis migratorias de Lampedusa

En una entrevista concedida a TVE, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, lamentó que algunos gobiernos europeos “no han estado a la altura”. Sin citar expresamente a Italia, recordó que ese país también ha vivido crisis recurrentes en Lampedusa y aseguró que España siempre respondió con solidaridad. “Exigimos lo mismo de nuestros socios europeos”, afirmó. La réplica llegó poco después del ministro italiano de Exteriores, Antonio Tajani: “Al ministro de Exteriores español no le respondo yo, sino los números”, escribió en las redes sociales, defendiendo que desde la llegada de Giorgia Meloni al poder las llegadas irregulares a Italia se han reducido de forma significativa.

En Madrid, el malestar se concentra especialmente en Tajani. El ministro de Exteriores, como dirigente del Partido Popular Europeo, ha criticado en repetidas ocasiones a Sánchez por cuestiones de política interna española, como la ley de amnistía o el uso del catalán en las instituciones europeas. Durante la crisis de Ceuta llegó además a acusar al Gobierno español de haber concedido la ciudadanía a cientos de miles de inmigrantes, cuando la regularización aprobada por Madrid concede permisos de residencia temporales, no pasaportes. “Es a él a quien tenía en mente Sánchez cuando hablaba de las fake news difundidas por algunos líderes europeos”, resume una fuente del Gobierno español. En Madrid también se considera una muestra de deslealtad la estrecha coordinación política entre Giorgia Meloni y Santiago Abascal, que se ha mantenido incluso después de que Vox abandonara el grupo de los Conservadores Europeos para integrarse en los Patriotas liderados por Viktor Orbán y Marine Le Pen.

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