La onda expansiva de los bombardeos en Teherán se expande por África. La escalada del conflicto en Irán y Medio Oriente, que suma un mes de bloqueo de un corredor comercial clave como el estrecho de Ormuz, ha provocado un terremoto en los mercados energéticos globales y los corredores logísticos del continente.
El conflicto en Oriente Medio impacta duramente la economía, la seguridad y las alianzas en el continente
La onda expansiva de los bombardeos en Teherán se expande por África. La escalada del conflicto en Irán y Medio Oriente, que suma un mes de bloqueo de un corredor comercial clave como el estrecho de Ormuz, ha provocado un terremoto en los mercados energéticos globales y los corredores logísticos del continente.
Además del impacto de la subida del precio del petróleo y de los costes del transporte, con implicaciones directas en la seguridad alimentaria (45 millones de personas podrían verse arrastradas al hambre este año en Asia y África), la guerra entre EE.UU. e Irán apunta también a un cambio de las alianzas geoestratégicas. El golpe afectará especialmente en el cuerno de África, tras la creciente influencia económica, militar y diplomática de Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Catar, que han invertido en conjunto en África 100.000 millones de dólares en la última década.
Impacto general
En un continente donde la mayoría de productos y alimentos se transportan por carretera, el aumento del precio del combustible golpeará varios estados
Una posible reconsideración ante un contexto de conflicto de las futuras inversiones en el continente del trío de estados del Golfo provoca escalofríos en los despachos africanos: si Emiratos ya fue en el 2024 el principal inversor directo del continente por encima de potencias como China o EE.UU, la suma de inversiones anunciadas por el trío de petromonarquías supera los 200.000 millones de dólares. Habrá también efectos colaterales con olor a pólvora: la probable salida del ajedrez africano de Irán afectará la violencia en el Sahel y Sudán.
Para la población africana, el principal impacto a corto plazo será en el bolsillo. En un continente donde la mayoría de productos se transporta por carretera, el aumento del precio del combustible –esta semana el barril Brent superó los 107 dólares– alimentará la inflación y reducirá el poder adquisitivo de la población. Además, las vías comerciales marítimas también se han visto afectadas por los sobrecostes aplicados por las aseguradoras a los mercantes y los retrasos en las entregas, ya que las navieras se ven obligadas a rodear el continente africano por el Cabo de Buena Esperanza, en Sudáfrica.
Dos semanas después del inicio del conflicto, las autoridades marroquíes anunciaron que el precio de envío de un contenedor de Dubái a Casablanca se había duplicado (de 3.000 a 6.000 dólares por un contenedor de veinte pies).
Cambios en la geoestrategia: al alza del precio del crudo y del transporte, se suma el cambio de prioridad de los países del Golfo en la región
Países del este de África como Sudán, Somalia, Tanzania, Kenia o Etiopía, que importan fertilizantes, gasolina o maquinaría del Golfo afrontan un horizonte económico delicado. Si en el caso keniano el 76% de la gasolina es suministrada por estados del Golfo, desde suelo etíope la cifra de dependencia se sitúa en el 97%. Los más vulenrables lo serán más. Sudán o Somalia, azotados por sus propios conflictos y con años de hambre en las tripas de su población, importan respectivamente el 54% y el 30% de fertilizantes para sus cosechas de Países de Golfo.
Golpe a los vulnerables
El hambre se disparará en los países vulnerables. Si Kenia y Etiopía dependen del combustible del Golfo, Sudán y Somalia importan fertilizantes de la región en conflicto
Tampoco esquivarán el golpe los países cuyas economías dependen del sector minero como Sudáfrica, Botsuana, RD Congo, Guinea o Zambia.
Desde el think tank sudafricano Indaba Mining advierten de que “debido a que la minería africana depende en gran medida del diésel para el transporte, los generadores, la fabricación de explosivos y la logística, el aumento de los precios del combustible incrementa inmediatamente los costos operativos en todo el continente”.
Minas afectadas por el diésel
Las economías dependientes del sector minero como Sudáfrica, Botsuana, Congo, Guinea o Zambia sufrirán el golpe ante el aumento de los costos operativos del sector
Pese a que a priori los estados productores de petróleo como Nigeria, Angola o Libia, se beneficiarán del alza del precio del barril, sus ciudadanos sufrirán. Nick Hedley, analista y especialista en energía de la organización Zero Carbon Analytics apunta en esa dirección: “Los productores de petróleo podrían beneficiarse de precios más altos del crudo, pero los ciudadanos comunes enfrentarán costos de transporte y combustible más altos y tasas de interés potencialmente más altas”.
A nivel geoestratégico, las bombas en Teherán también han movido el tablero. Para el analista Yinka Adegote, no hay duda de que el conflicto en Irán desviará la atención, el capital y las prioridades políticas de las naciones del Golfo en África que se habían convertido “en el contrapeso perfecto para diversificarse y alejarse de Washington y Pekín y aprovechar nuevas fuentes de capital (…) Pero ese impulso se ha interrumpido: a medida que los misiles impactan en ciudades que se consideraban seguras, los fondos soberanos que han estado invirtiendo en redes de energía renovable, puertos y empresas emergentes africanas podrían pronto redirigir sus inversiones hacia prioridades nacionales inmediatas”.
La tensión bélica modificará también el equilibrio de fuerzas en Sahel, donde el gobierno iraní, junto a Rusia, se había convertido en baluarte de las juntas militares de Mali, Níger y Burkina Faso; o en Sudán, donde Irán provee de apoyo militar y drones a Jartum mientras que Emiratos envía armamento a su rival, las Fuerzas de Apoyo Rápido.
¿Viraje del escenario bélico?
Irán, centrado ahora en su defensa, apoya a las juntas militares del Sahel y al grupo rebelde sudanés de las Fuerzas de Apoyo Rápido
Para el analista nigeriano Ademola Araoye, la necesidad de Irán de fijar su interés en cuestiones internas será un alivio, pero si la violencia sigue expandiéndose en Oriente Medio, “podría desestabilizar toda la región y llegar incluso al cuerno de África, donde hay puntos clave del comercio mundial como el estrecho de Bab el Mandeb o el Canal de Suez ”.
Veremos más protestas sociales contra los gobiernos que no puedan o sepan lidiar con las repercusiones de la guerra de Irán”
Hubert Kinkoh, analista de la Fundación Mo Ibrahim y de la Chatham House, aconseja tener también un ojo en las calles africanas. “En muchos países ha habido estallidos sociales y la combinación de los efectos de la guerra iraní llevará a más descontento. Veremos más protestas contra los gobiernos que no puedan o sepan lidiar con las repercusiones de la guerra de Irán”.
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