La Agencia Internacional de la Energía Atómica alerta sobre las capacidades de Corea del Norte

Corea del Norte registra “un aumento muy inquietante” de su capacidad de producción de armas nucleares, según advirtió este miércoles en Seúl el director de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA). Rafael Grossi estimó en “varias decenas” el número de ojivas nucleares en poder de Pyongyang. Según los servicios secretos de Corea del Sur, sus enemigos del norte estarían enriqueciendo uranio en varias instalaciones, como Yongbyon, lo que debería permitirles aumentar su número de forma sustancial. 

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Corea del Norte registra “un aumento muy inquietante” de su capacidad de producción de armas nucleares, según advirtió este miércoles en Seúl el director de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA). Rafael Grossi estimó en “varias decenas” el número de ojivas nucleares en poder de Pyongyang. Según los servicios secretos de Corea del Sur, sus enemigos del norte estarían enriqueciendo uranio en varias instalaciones, como Yongbyon, lo que debería permitirles aumentar su número de forma sustancial. 

El complejo nuclear de Yongbyon fue desmantelado tras las conversaciones de 2007-2008. Sin embargo, un año después, Corea del Norte realizó su segundo test nuclear y vetó definitivamente a los inspectores de la AIEA. Las valoraciones de Grossi de este miércoles son especulaciones basadas en el seguimiento permanente por satélite de estas y otras instalaciones. Yongbyon, en concreto, fue reactivada en 2021 y este miércoles el funcionario argentino certificaba “una  aceleración de la actividad muy seria” en la unidad de reprocesamiento de combustible y en el reactor de agua ligera, entre otras instalaciones. Según Rafael Grossi, su agencia habría constatado la construcción de “una nueva instalación de enriquecimiento similar a la de Yongbyon”. 

El mes pasado, el dictador Kim Jong Un repitió que la República Popular Democrática de Corea no renunciará jamás a la condición de “potencia nuclear”, que considera la única garantía de no intervención. Dicho status considera que fue reconocido implícitamente por un presidente de EE.UU., por primera vez, el año pasado, cuando Donald Trump afirmó que Corea del Norte rea “una especie de potencia nuclear”. 

La cuestión nuclear vuelve a estar de actualidad por la guerra en Oriente Medio. Hay dos países directa o indirectamente implicados que son todavía más opacos para la AIEA. directamente implicados. Se trata de Israel y Pakistán, que no son signatarios del Tratado de No Proliferación Nuclear (Irán sí lo es) y que nunca han permitido cualquier inspección de la agencia internacional a sus instalaciones (Irán lo permitió abiertamente hasta 2021 y de forma mucho más restringida desde entonces). India, por su parte, solo permite la investigación a sus complejos nucleares de uso civil reconocido. 

El director de la AIEA, por otra parte, hizo un llamamiento a Corea del Sur para que sea transparente en su empeño de dotarse con submarinos de propulsión nuclear. La naturaleza de estas naves, según recordó, les permite navegar durante periodos muy prolongados, haciendo muy difícil que se detecte el desvío de una parte del combustible nuclear. Grossi, en cualquier caso, dice haber recibido garantías al respecto. 

Este submarino de color chocolate en construcción, presentado en diciembre, será el mayor de Corea del Norte, aunque no todos creen que vaya a ser de propulsión nuclear, como anunció Pyongyang
Este submarino de color chocolate en construcción, presentado en diciembre, será el mayor de Corea del Norte, aunque no todos creen que vaya a ser de propulsión nuclear, como anunció Pyongyangcedida

Seúl quiere ser el séptimo país dotado con este tipo de naves de enorme autonomía, tras EE.UU., Rusia, China, Reino Unido, Francia e India. Israel no dispone de ellos, pero sí de submarinos armados con ojivas nucleares. Tanto Australia como Brasil tienen programas en marcha para la adquisición de submarinos de propulsión nuclear. Japón, debido a su historia, no. Pero por primera vez cuenta con un ministro de Defensa y una primera ministra que no lo descartan. Sonae Takaichi, además, presiona para tumbar otro tabú, a fin de que que aviones, buques y submarinos de EE.UU. puedan cruzar territorio japonés portando ojivas nucleares, con fines disuasorios. 

En el caso de la República de Corea, la fijación con los submarinos de propulsión nuclear se remonta a principios de siglo y ha sido perseguida por presidentes de distinto color político. El actual, el socialdemócrata Lee Jae Myung, la ha mantenido contra pronóstico, integrándola en un “gran trato” suscrito a finales del año pasado con el presidente de EE.UU., Donald Trump, para rebajar aranceles a cambio de inversiones surcoreanas gigantescas en territorio estadounidense. La más sonada, 150.000 millones de dólares para resucitar un astillero en Filadelfia por parte de Hanwha.

Corea del Sur no solo es una potencia en construcción naval sino que también se ha convertido en potencia exportadora de armamento (la cuarta en 2025, aunque más de la mitad esté destinado a un solo cliente: Polonia). Trump dio luz verde al submarino nuclear surcoreano y llegó a anunciar que sería construido en Filadelfia. Pero el gobierno de Seúl se resiste a esto último, por motivos de secreto industrial. 

La noticia, en cualquier caso, bastó para que, dos meses más tarde, Kim Jong Un mostrara su mayor prototipo de submarino, en construcción, asegurando que sería de propulsión nuclear. Algo que muchos ponen en duda. 

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