La Casa Blanca ha apartado de sus funciones al operador del teleprompter de Donald Trump ante las sospechas de que estaba aprovechando su cargo para realizar apuestas sobre los discursos del presidente estadounidense en la plataforma de predicciones Kalshi.
El técnico supuestamente habría ganado casi 100.000 dólares en la plataforma de predicciones Kalshi.
La Casa Blanca ha apartado de sus funciones al operador del teleprompter de Donald Trump ante las sospechas de que estaba aprovechando su cargo para realizar apuestas sobre los discursos del presidente estadounidense en la plataforma de predicciones Kalshi.
El operador, identificado como Gabriel Pérez por la cadena ABC, llevaba trabajando con Trump desde el 2016 y supuestamente se habría embolsado casi 100.000 dólares gracias a su información privilegiada. Según las investigaciones de las autoridades federales, apostaba por palabras o temas a los que recurriría el republicano durante sus comparecencias públicas.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, explicó ayer que el presidente estaba al corriente de la situación y que este calificó el caso de “vergüenza”. “La Casa Blanca tiene directrices éticas muy estrictas que dicen explícitamente que no se puede hacer eso”, agregó Leavitt.

La voz de alerta sobre las presuntas actividades ilícitas de Pérez la lanzó la propia plataforma Kalshi, que prohíbe expresamente las apuestas basadas en información obtenida por motivos laborales. La compañía explicó que sus sistemas de supervisión interna identificaron operaciones potencialmente irregulares durante los controles habituales y trasladaron el caso a las autoridades federales.
El caso llega en un momento de creciente escrutinio sobre los mercados de predicción, que permiten apostar sobre acontecimientos futuros como elecciones, competiciones deportivas e incluso guerras. Los llamados mention markets –en los que se apuesta por los términos concretos que pronunciarán figuras públicas– han despertado especial preocupación entre los reguladores estadounidenses por el riesgo de que personas con acceso a información privilegiada puedan obtener ventajas indebidas.
Precisamente para reforzar los controles, Kalshi anunció el pasado junio que obligaría a sus usuarios a declarar su lugar de trabajo cuando operen en mercados sensibles y puso en marcha un canal de denuncias para detectar posibles casos de abuso.
El episodio también pone el foco de nuevo sobre las cuestiones éticas que rodean a la Administración Trump. En las últimas semanas, el presidente ha recibido críticas por los beneficios multimillonarios obtenidos a través de sus vínculos con el mundo de las criptomonedas, así como por su tendencia a ignorar una y otra vez la frontera que debería existir entre la presidencia y los negocios familiares.
Sin ir más lejos, ayer Trump anunció a través de una de sus empresas que ofrecerá a los bancos y firmas de inversión un servicio de pago para que puedan acceder de forma anticipada a sus publicaciones en la red Truth Social.
Ante todos estos reproches, la Casa Blanca afirma que el magnate cumple toda la normativa sobre conflictos de interés aplicable al cargo.
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