A pocas semanas de cumplir 29 años, Mikel Oyarzabal es un caso peculiar en el fútbol español. No se adscribe a las modas imperantes. Difícil encontrar un jugador más acreditado, tanto en España como en el panorama internacional, pero más difícil de clasificar. En términos convencionales es una figura indiscutible: 126 goles con la Real Sociedad -segundo, por detrás de Jesús Satrustegui, en el histórico de goleadores del club- y 24 en los 52 partidos con el equipo nacional, cifra que le coloca en la novena posición del ranking, por delante de Alfredo Di Stéfano. Le avalan los números, la experiencia y el reconocimiento profesional, un extraordinario futbolista que rara vez aparece en los devaneos noticiosos del mercado.
A pocas semanas de cumplir 29 años, Mikel Oyarzabal es un caso peculiar en el fútbol español. No se adscribe a las modas imperantes. Difícil encontrar un jugador más acreditado, tanto en España como en el panorama internacional, pero más difícil de clasificar. En términos convencionales es una figura indiscutible: 126 goles con la Real Sociedad -segundo, por detrás de Jesús Satrustegui, en el histórico de goleadores del club- y 24 en los 52 partidos con el equipo nacional, cifra que le coloca en la novena posición del ranking, por delante de Alfredo Di Stéfano. Le avalan los números, la experiencia y el reconocimiento profesional, un extraordinario futbolista que rara vez aparece en los devaneos noticiosos del mercado.Seguir leyendo…
A pocas semanas de cumplir 29 años, Mikel Oyarzabal es un caso peculiar en el fútbol español. No se adscribe a las modas imperantes. Difícil encontrar un jugador más acreditado, tanto en España como en el panorama internacional, pero más difícil de clasificar. En términos convencionales es una figura indiscutible: 126 goles con la Real Sociedad -segundo, por detrás de Jesús Satrustegui, en el histórico de goleadores del club- y 24 en los 52 partidos con el equipo nacional, cifra que le coloca en la novena posición del ranking, por delante de Alfredo Di Stéfano. Le avalan los números, la experiencia y el reconocimiento profesional, un extraordinario futbolista que rara vez aparece en los devaneos noticiosos del mercado.
Oyarzabal marcó dos goles categóricos contra Serbia. Enganchó dos zurdazos inapelables, secos, ejecutados con una seguridad pasmosa. Goles de delantero que está en el zenit de su carrera y puede repetirlos donde sea y contra cualquiera. No son novedosos, además. Oyarzabal marcó el gol de la victoria frente a Inglaterra en la final de la Eurocopa 2024, aquella vez a la manera del futbolista inteligente y astuto que aparece por sorpresa donde más duele a la defensa. Es otra de sus características más notables: es muy difícil de detectar en el área.
Con Oyarzabal la selección española ya tiene delantero centro, vaya que si lo tiene
Debutó en la selección en 2016, con Del Bosque al mando. Desde entonces, no ha habido seleccionador que no le haya convocado: Lopetegui, Luis Enrique, Robert Moreno y Luis de la Fuente, que tiene a Oyarzabal entre sus jugadores predilectos desde la etapa juvenil. Ni la grave lesión de rodilla que sufrió en marzo de 2022 modificó la opinión del seleccionador. Cuando regresó, De la Fuente le convocó automáticamente.
Está claro que Oyarzabal es el jugador perfecto para los profesionales del fútbol. Es el jugador bandera de la Real Sociedad, que no encontrará mejor representante del club. Guipuzcoano, natural de Eibar, ha formado parte de las magníficas ediciones más recientes del equipo, siempre como referente imprescindible. Cualquiera que se tome la molestia de repasar la línea de centrocampistas del Arsenal -Odegaard, Merino y Zubimendi- les recordará junto a Oyarzabal en la Real Sociedad. En la lógica económica actual, Oyarzabal podría figurar perfectamente en la nómina de un equipo como el Arsenal o alguno de los grandes del fútbol europeo, incluidos Real Madrid y Barça.
El caso es que Oyarzabal continúa en la Real Sociedad y su nombre sigue sin aparecer en las listas de fichajes que manejan los medios de comunicación. Interés no falta. Para el Athletic ha sido el sueño húmedo nunca concretado. De carácter discreto, sin tonterías extemporáneas, Oyarzabal no responde al perfil de los tiempos actuales. Con 22 años, se licenció en Ciencias Empresariales por la Universidad de Deusto. Por lo tanto, sabe de números y mercados, pero mantiene su férreo compromiso con la Real Sociedad. Si algún día decide aventurarse en otras aguas, nadie se lo reprochará.
Mientras tanto, su producción futbolística es inmejorable. Su inteligencia se acompaña de la versatilidad: pesa en los partidos desde los costados, en el centro de la delantera, en la media punta y como cuarto centrocampista cuando es necesario. Calza el 47, pero esa barca no le detiene, y menos ahora, convertido en un futbolista que impone su jerarquía, astucia y pegada tanto en la Real como en la selección, donde ya no se escucha la frase de rigor: España no tiene delantero centro. Vaya que si lo tiene, y de los mejores del panorama actual.
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