Guardiola contra la Historia del Real Madrid que Thierry Henry definió como nadie: “Si me pongo esa camiseta, quizás me sale pelo”

Sin duda el fútbol es más imprevisible que el tiempo en Manchester. Cielo encapotado, humedad y lluvia fina que mojaba los aledaños del Etihad Stadium, que ayer abrió los brazos al Real Madrid pero no al City. Pep Guardiola, en una de esas “sorpresas” a las que se refiere Álvaro Arbeloa (quien lo pone por las nubes), decidió darle descanso a sus jugadores. Familia, desconexión y whatsapps para calentar el partido. No hay mejor entrenamiento que la visualización, dicen los coach. Tiempo tuvieron para ello antes de pelear contra la Historia. Con mayúsculas.

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 Con Bellingham en la grada y Mbappé en el campo, el equipo blanco intenta defender el 3-0 de la ida frente a un Manchester que debe arriesgar  

Sin duda el fútbol es más imprevisible que el tiempo en Manchester. Cielo encapotado, humedad y lluvia fina que mojaba los aledaños del Etihad Stadium, que ayer abrió los brazos al Real Madrid pero no al City. Pep Guardiola, en una de esas “sorpresas” a las que se refiere Álvaro Arbeloa (quien lo pone por las nubes), decidió darle descanso a sus jugadores. Familia, desconexión y whatsapps para calentar el partido. No hay mejor entrenamiento que la visualización, dicen los coach. Tiempo tuvieron para ello antes de pelear contra la Historia. Con mayúsculas.

Porque eso es el Real Madrid en esta competición. “Han ganado 15 de 100 veces, ¿eso es un fracaso?”, decía Guardiola. Impreciso. No son 100 participaciones, sino 70, lo que deja el dato de que el Madrid ha levantado el título el 22% de las veces. No es algo menor. “Quizás si yo me pongo esa camiseta me sale hasta pelo”, resumía con sorna Thierry Henry en Sky Sports.

Nunca antes el Madrid ha dejado escapar un 3-0 en una eliminatoria de Champions. De hecho, solo ha perdido cinco veces por más de tres goles, dos de ellas recientemente en Inglaterra: ante Liverpool y City. Pero hasta los optimistas desconfían porque el Madrid no es todavía verdad (hace dos semanas tras el 0-1 del Getafe todo parecía que saltaba por los aires) y la plantilla sigue diezmada por mucho que se recuperen efectivos. El primero, Mbappé, foco de este partido. El delantero se siente protagonista. Fue el último en asomar por el túnel de vestuarios y llegar al corrillo del césped del Etihad donde Arbeloa le esperaba para iniciar la charla. Sonriente, charlando con Antonio Pintus, metido en los rondos… El técnico juega al gato y al ratón: “Está disponible. Mañana (por hoy) lo veréis”.

No fue intencionado (la agresión a Diego Rico); si lo fuera, no se hubiera levantado”

Descartado Bellingham (ha venido a dar apoyo), el Madrid se ha instalado el mantra de que el equipo funciona mejor sin el francés, porque todos corren y defienden como un equipo. “Es difícil pensar que sin el mejor jugador del mundo somos más competitivos”, llegó a decir su técnico antes de sentenciar que en el Madrid “no hay vacas sagradas”, aunque Vinícius, Valverde y Tchouaméni se han ganado serlo. No así Fran García, intermitente aunque favorito a ocupar el lateral izquierdo. Ayer Arbeloa hizo un aparte sobre el césped del Etihad con él. Hormigón con Pitarch y Valverde como símbolo de este Madrid de piernas y pulmones. También de fútbol y goles violentos.

Si el Madrid esconde la sonrisa, consciente de sus limitaciones, el City verbaliza que la remontada es posible pero también le impregnan las dudas. Los editoriales de la prensa inglesa tildan de “irregularidad” la temporada de los de Guaridola, capaces de ganar ocho partidos entre noviembre y diciembre seguidos o seis en febrero, y luego caerse ante los colistas de la Premier o en el Bernabéu. “Juegan con los ojos cerrados”, dice Arbeloa. “Si después de diez años tengo que convencer a mis jugadores, tenemos un problema… Hay muchos nuevos que no tienen esta experiencia”, matiza consciente Guardiola.

El regreso de Cherki, la suplencia de Doku y Savinho, titulares en el Bernabéu, y esa dupla con Haaland y Semenyo en ataque parecen la receta para controlar y equilibrar mejor el partido. “Tenemos que hacer un partido perfecto, hay que arriesgar”, declaró.

“El Real Madrid ha ganado 15 Champions de 100 veces, ¿eso es fracasar?”

Precisamente el noruego, timorato en la ida, fue una de las víctimas de Rüdiger, gran defensor y en la diana por aquella agresión (su rodilla impactó en el cuello de Diego Rico) ante el Getafe. “No fue intencionado. Si lo hubiera sido, no se levanta del suelo”, dijo el alemán, convicente, intentando dejar claro que el jugador del Getafe exageró al decir que “pudieron dejarme ahí”. Unas declaraciones que pueden traer cola dos semanas después del hecho con la sensibilidad que hay en Alemania con el central polémico.

El espíritu de Rüdiger, de Pitarch, de Valverde… Y las carreras de Vinícius y Mbappé en un Etihad que ayer era un paraje fantasmagórico y hoy será un teatro de los sueños. Los de Guardiola o los de la Historia de la Champions. Con lluvia fina. Previsible.

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