García tensiona la línea diplomática acusando a Rabat de usar “de manera cruel” a los migrantes

Mónica García ha abierto una fisura este lunes en la estrategia diplomática del Ejecutivo ante Marruecos. La ministra de Sanidad ha atribuido directamente a Rabat la utilización de la desesperación de los miles de migrantes que cruzaron la frontera de Ceuta para hacer un “juego político”. “Marruecos ha utilizado de manera cruel la desesperación humana”, ha afirmado esta mañana en TVE, donde también ha reclamado depurar “responsabilidades” al país vecino.

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 La titular de Sanidad se desmarca de la línea oficial del Ejecutivo al reprochar al reino alauí que instrumentalice la situación de Ceuta  

Mónica García ha abierto una fisura este lunes en la estrategia diplomática del Ejecutivo ante Marruecos. La ministra de Sanidad ha atribuido directamente a Rabat la utilización de la desesperación de los miles de migrantes que cruzaron la frontera de Ceuta para hacer un “juego político”. “Marruecos ha utilizado de manera cruel la desesperación humana”, ha afirmado esta mañana en TVE, donde también ha reclamado depurar “responsabilidades” al país vecino.

Las palabras de García suponen el señalamiento más explícito realizado por un miembro del Ejecutivo tras la entrada masiva de los días 30 y 31 de julio. La ministra habla de “responsabilidad por acción u omisión” de Rabat y sitúa los derechos humanos por encima de “cualquier relación diplomática”. Todo ello mientras el Gobierno mantiene oficialmente intacta su estrategia de cooperación y evita atribuir a Marruecos una actuación deliberada.

García ha calificado la situación de Ceuta como una “crisis humanitaria absolutamente excepcional” tras la entrada irregular de al menos 72.000 personas, de las que unas 10.000 -muchas de ellas menores- permanecen en la ciudad. La ministra ha defendido el derecho de los migrantes a “buscar una vida mejor” y exige habilitar espacios con “cobijo, dignidad y salubridad”.

El reproche se ha extendido al Gobierno autonómico de Juan Jesús Vivas, a quien ha criticado por no haber habilitado instalaciones tras 17 días, a diferencia de la agilidad demostrada en la crisis de 2021. En cambio, ha defendido la gestión del Ejecutivo central (“no ha habido abandono”) y ha justificado la ausencia de un hospital de campaña argumentando que el Hospital Universitario mantiene vacías la mitad de sus camas, aunque reconoció el agotamiento del personal sanitario.

La postura de García contrasta con la línea oficial del PSOE. El único antecedente crítico fue el de la ministra de Defensa, Margarita Robles, quien el 3 de agosto pidió investigar “hasta el final” la entrada de migrantes. Sin embargo, existía una diferencia sustancial. Robles habló en genérico, mientras que García ha introducido explícitamente a Rabat en sus lamentos por la instrumentalización de la crisis.

Frente a este discurso, la línea mayoritaria del Gabinete sigue siendo conciliadora. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha destacado re manera reiterada la colaboración de Rabat “desde el primer momento” para frenar las entradas y gestionar las devoluciones a través del “diálogo diplomático diario”. Por su parte, el titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha evitado culpar a las autoridades marroquíes, centrando la responsabilidad en las mafias de tráfico de personas y alabando la ayuda de Rabat en los retornos. En la misma línea, Félix Bolaños, ministro de Presidencia y Justicia, ha situado la prioridad en la reagrupación familiar de los 1.527 menores no acompañados que siguen en la ciudad autónoma.

Sánchez reúne a varios ministros entre los que no s encuentra García

En medio de este choque de discursos, Pedro Sánchez ha convocado para este lunes una videoconferencia de urgencia desde el Palacio de La Mareta (Lanzarote), donde apura sus vacaciones tras haber visitado Ceuta el 31 de julio. Se trata de la segunda cita telemática del presidente con su Gabinete para evaluar la crisis. En el encuentro participan siete ministros -entre ellos Albares, Robles, Marlaska y la titular de Inclusión, Elma Saiz, que viaja este mismo lunes a la ciudad autónoma-, pero llama la atención la ausencia de Mónica García.

La titular de Sanidad, por su parte, no ha sido incluida en la reunión del núcleo duro gubernamental a pesar de que su departamento ostenta las competencias sanitarias en Ceuta y Melilla, y de que este mismo domingo se desplazó a la zona para reunirse con el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas. 

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