Gana el miedo: la mayoría de futbolistas iraníes regresan a casa

La mayoría de las futbolistas de la selección de Irán regresarán a casa después de retirar sus peticiones de asilo en Australia. Después de una semana de incertidumbre, cinco de las siete integrantes que pidieron permanecer en Australia han decidido volver a su país por miedo a las represalias contra sus familias. Este lunes volaron rumbo a Omán desde Kuala Lumpur, aunque se desconoce el plan de viaje y si podrán entrar en Irán.

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 Solo dos jugadoras mantienen su petición de asilo y permanecen en Australia mientras el resto vuelven a Irán en medio de la incertidumbre sobre su seguridad  

La mayoría de las futbolistas de la selección de Irán regresarán a casa después de retirar sus peticiones de asilo en Australia. Después de una semana de incertidumbre, cinco de las siete integrantes que pidieron permanecer en Australia han decidido volver a su país por miedo a las represalias contra sus familias. Este lunes volaron rumbo a Omán desde Kuala Lumpur, aunque se desconoce el plan de viaje y si podrán entrar en Irán.

Cuando comenzó la guerra en Oriente Medio el pasado 28 de febrero la selección femenina de Irán se encontraba ya en Australia preparando la Copa de Asia. Las jugadoras vivieron con preocupación y desde la distancia los primeros días del torneo mientras trataban de aislarse de la difícil situación de sus familias y amigos para competir con su selección.

Las jugadoras permanecieron en silencio cuando sonó el himno en el primer partido de la Copa de Asia ante Corea del Sur, un gesto que les valió el calificativo de “traidoras en tiempos de guerra” por parte de la televisión pública iraní. En el segundo partido todas entonaron el himno, pero la preocupación por su seguridad si volvían a Irán llevó a Australia a ofrecerles el asilo en el país.

Seis jugadoras, entre ellas la capitana, Zahra Ghanbari, y un miembro del staff decidieron permanecer en Australia y aceptar su protección. El resto del equipo voló de Sydeny a Kuala Lumpur el pasado 10 de marzo, tras ser eliminadas de la Copa de Asia. Pero con el paso de los días cinco de las siete integrantes que se habían quedado decidieron unirse a sus compañeras y regresar a Irán.

No dieron razones para su cambio de opinión, pero Shiva Amini, exjugadora de la selección nacional iraní de fútbol sala y activista de derechos humanos, afirmó que la Guardia Revolucionaria iraní había presionado a las familias de las jugadoras que habían optado por quedarse en Australia. Incluso llegó a afirmar que la familia de la capitana Zahra Ghanbari, la última jugadora en optar por regresar a Irán, había sido objeto de un ataque directo, sin especificar cuál.

El gobierno respeta las decisiones de quienes han elegido regresar y seguimos ofreciendo apoyo a las dos que permanecen aquí

Mientras las dos mujeres iraníes que decidieron permanecer en Australia se encuentran a salvo en “un lugar seguro no revelado” y recibiendo asistencia del gobierno y de la comunidad de la diáspora iraní, la preocupación ahora es qué pasará con las otras cinco que solicitaron el asilo pero acabaron dando marcha atrás y regresando a Irán. El secretario general de la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), Windsor John, aseguró que se mantendrán en contacto con la federación iraní de fútbol para supervisar a las futbolistas periódicamente, ya que “también son nuestras chicas”. Y el viceministro de Inmigración, Matt Thistlethwaite, reconoció que pese a que se trata de una “situación muy compleja”, se trata de “decisiones profundamente personales”. “El gobierno respeta las decisiones de quienes han elegido regresar y seguimos ofreciendo apoyo a las dos que permanecen aquí”, sentenció.

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